Donald Trump junto a Xi Jinping en una imagen de archivo
Comienza la tregua comercial entre China y EE.UU. pero se mantiene el pulso político entre Washington y Pekín
Este miércoles entra en vigor la tregua de 90 días en la guerra comercial entre Estados Unidos y China acordada en las negociaciones mantenidas por los dos países en Suiza el fin de semana, rebajando las tensiones entre ambas potencias y celebrada con optimismo por los mercados internacionales.
Desde ayer mismo ya se dieron los primeros pasos para facilitar y aliviar las cargas al comercio bilateral. Pekín levantó el veto que impusieron hace un mes a la entrega de aviones Boeing a aerolíneas del país asiático y por su lado Washington reducirá desde hoy del 120 % al 54 % el arancel aplicado a las importaciones de bajo valor o 'de minimis' procedentes de China.
Mientras tanto, Pekín y Washington decidieron establecer un mecanismo que permita proseguir las discusiones. La delegación china seguirá representada por el vice primer ministro He Lifeng, mientras que la estadounidense está en manos del secretario del Tesoro, Scott Bessent, y del representante de Comercio, Jamieson Greer.
Estas conversaciones, tal y como establece su comunicado conjunto, podrán celebrarse alternativamente en China y Estados Unidos o en un tercer país previo acuerdo entre las partes. Según sea necesario, habrá consultas de trabajo sobre cuestiones económicas y comerciales pertinentes.
La Administración de Donald Trump considera que el acuerdo alcanzado es un paso adelante hacia el reequilibrio comercial entre ambas naciones de cara a conseguir «beneficios de largo plazo para los trabajadores, agricultores y empresarios estadounidenses».
Según recuerda, el déficit de Estados Unidos con China se situó en los 295.400 millones de dólares en 2024, el mayor de todos sus socios comerciales.
Tras confirmarse la tregua, un portavoz del Ministerio chino de Comercio calificó las negociaciones de «francas, profundas y constructivas» y aseguró que este pacto «pone los cimientos para seguir resolviendo diferencias», aunque exhortó de nuevo a EE.UU. a «poner fin a su mala práctica de elevar unilateralmente los aranceles».
El mensaje de Pekín se amplía, como es habitual, a través de la prensa oficial: «Es como agua de mayo para las preocupaciones mundiales sobre el aumento de las fricciones comerciales. (...) Y demuestra que es posible que China y EE.UU. encuentren soluciones a través del diálogo entre iguales».
China se fortalece en el sur global
Por su lado, el presidente chino Xi Jinping, aseguró el martes en Pekín, en sus primeras declaraciones tras el acuerdo alcanzado con EE.UU., que «las prácticas intimidatorias y prepotentes solo sirven para aislarse».
Xi insistió durante su discurso inaugural del IV Foro Ministerial de China y la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac) que «no hay ganadores en una guerra comercial».
«Ante una situación de múltiples riesgos entrelazados, solo mediante la solidaridad y la cooperación se puede proteger la paz y la estabilidad mundial», señaló el líder comunista chino en presencia de los presidentes de Brasil, Chile y Colombia, que asisten a la reunión.
Maduro intenta colarse en el debate
«¿Qué ha hecho Trump? reconocer en Ginebra el poder económico de China y que la única forma que su economía no se destrozara, se desabasteciera y los precios crecieran enloquecidamente en Estados Unidos, era llegar a un acuerdo rápido, urgente con China, que es lo que ha pasado», dijo el mandatario en su programa de televisión semanal ˈCon Maduro+ˈ.
«Donald Trump ha dado un paso atrás para contener los efectos nocivos de su guerra comercial y saludamos el acuerdo en Ginebra y el camino del mundo tiene que ser dialogar, entenderse y avanzar con respeto», añadió Maduro.
Por su parte, el canciller venezolano, Yván Gil, aseguró en Pekín que China es una «potencia de paz y equilibrio en el mundo», durante el IV Foro Ministerial de China y la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac).