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Luís Montenegro celebrando su victoria en las elecciones

Elecciones Portugal

Luís Montenegro, el estratega que perdió una batalla pero ganó la guerra de las elecciones

«Filipinho», como le llaman en familia o el «ervilha» (guisante) como le apodaron sus amigos, conserva el poder y vuelve a ponerse al frente de Portugal

El nuevo primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, no ha tirado la toalla. Perdió el round de la moción de confianza, pero volvió a ganar el combate de las elecciones de este domingo.

Un asunto turbio, como el de la propiedad de una empresa familiar, que fue pasando de mano en mano entre su mujer y sus hijos, le llevó, de nuevo, a medirse en las urnas. Más cuestionado por razones éticas que por cuestiones puramente corruptas, Montenegro perdió políticamente, que no judicialmente, el caso. El pasado mes de marzo la oposición le castigó con una moción de confianza de la que salió con la cabeza gacha.

La revancha para permanecer en el Gobierno, que ocupaba desde entonces de forma interina, la tuvo este domingo en las urnas donde venció al socialista Pedro Nuno Santos. El caso Spinumviva, una empresa de consultoría que fundó en 2021 y cuya actividad continuó después de que él asumiera el liderazgo del Partido Socialdemócrata (PSD) en 2022 y fuera nombrado primer ministro, no parece que haya hecho demasiado daño a su candidatura.

Las críticas contra él apuntaban más a la gestión de su Gobierno en asuntos como la sanidad pública, la economía o la lucha contra la corrupción en general que en Spinumviva.

La existencia de esta compañía, que actualmente controlan sus hijos, salió a la luz en la prensa en febrero. Lo que comenzó como una polémica evolucionó a una crisis política después de que se publicara que Solverde, un grupo de casinos y hoteles para el que Montenegro trabajó en el pasado, estuvo pagando mensualmente a Spinumviva por sus servicios.

La diputada de esta formación Dulcinea Catarina Moura, cabeza de lista por el distrito de Guarda, pone voz a lo que buena parte de los votantes de Montenegro parecería que opinan y por lo que le justifican: «Crear una empresa cuando se está fuera de la política activa es la actitud más loable de quien quiere vivir y sustentar a su familia con su trabajo y dedicación», declaró a la agencia Efe.

Tras ganar de nuevo las elecciones, Montenegro se ha revelado como un estratega que sabe maniobrar en condiciones adversas, una seña de identidad a lo largo de toda su trayectoria política.

La imagen que tiene de sí mismo o el retrato con el que se identifica es el de una persona reflexiva, con control de sí mismo y equilibrado. A lo largo de 25 años en el PSD, nunca se ha destapado con una decisión impulsiva o precipitada.

En esta campaña Luís Filipe Montenegro Cardoso de Morais Esteves, de 52 años, ha hecho un esfuerzo formidable para tratar de borrar el gesto de desencanto y decepción que ofreció mientras duró el acoso de la oposición para desbancarle del poder. Su rostro optimista y amable se ha convertido en su mejor carta de presentación en estas semanas.

«Filipinho», como le llaman en familia o el 'ervilha' (guisante) como le apodaron sus amigos, retiene el poder.