El ministro de Exteriores José Manuel Albares junto al Secretario de Estado de EE.UU. Marco Rubio en Washington D.C
Rubio insta a España a «sumarse a los aliados» y destinar el 5 % de su PIB en Defensa
La visita del ministro de Exteriores José Manuel Albares a Washington se vio eclipsada por el ataque antisemita registrado recientemente en la capital estadounidense
cuatro meses después de que Marco Rubio asumiera el cargo de secretario de Estado de EE.UU. e hiciera historia en ser el primer hispano en ocuparlo, recibió en Washington D.C. al ministro de relaciones Exteriores José Manuel Albares.
El primer encuentro en persona entre Albares y Rubio fue eclipsado desde el primer momento por el asesinato de dos jóvenes funcionarios de la Embajada israelí en la capital estadounidense: «Acabo de aterrizar en Washington, recibo la terrible noticia del asesinato de dos miembros de la embajada israelí en EE.UU. Mi más rotunda condena y mi solidaridad con los familiares de las víctimas y el pueblo de Israel. Nada justifica el antisemitismo ni este acto de barbarie» publicó el jefe de la diplomacia española en un tuit.
Más tarde, mientras posaban juntos a las cámaras previo a su reunión en el Departamento de Estado, sólo Rubio tomó la palabra ante los periodistas y expresó sus condolencias a las familias de las víctimas, definió al agresor del ataque antisemita como un «radical» y apuntó que el crimen demuestra «el nivel de radicalización» que hay en EE.UU.
Esas fueron las únicas breves palabras pronunciadas ante la prensa mientras estuvieron juntos. Albares y Rubio no comparecieron de nuevo de manera conjunta tras el encuentro.
Los resultados de la primera reunión en persona entre ambos diplomáticos se presentaron en redes sociales. El jefe de la diplomacia estadounidense detalló que se reunió con su homólogo español «para hablar sobre el gasto en Defensa, la lucha contra la inmigración ilegal y el fomento del comercio justo e instó a España a sumarse a los Aliados y destinar el 5 % de su PIB a defensa».
De estas palabras vale la pena destacar dos matices : la primera, una referencia velada a las negociaciones de los aranceles cuando dice «fomento del comercio justo»; y la segunda, el distanciamiento percibido en Washington con respecto a España, pues al decir que «se sume a los aliados» da a entender que actualmente no es parte de esos aliados -al menos cercanos- que hacen esfuerzos destacables para estar a la altura de un alianza con EE.UU.
Albares, por su lado, no ocultó las profundas diferencias entre ambos gobiernos y señaló durante una rueda de prensa celebrada en la embajada española en Washington, que «ha habido un intercambio y cada uno ha expresado sus puntos de vista con mucha claridad».
Así, en la conversación sostenida tanto en español como en ingles, Albares asegura que defendió que España ha hecho un «enorme esfuerzo» por alcanzar el 2 % del PIB en Defensa y que «el debate en estos momentos tiene que centrarse en capacidades» descartando cualquier compromiso con un aumento hasta el 5 %.
El pasado 15 de mayo en un entrevista a la Fox News, Rubio ya había adelantado que «todos» los países de la OTAN acordarán elevar al 5 % su gasto en defensa para la próxima década durante la cumbre de la Alianza Atlántica prevista para junio en La Haya poniendo máxima presión sobre los presupuestos españoles y las promesas del Gobierno de Pedro Sánchez.
En un tuit que buscaba enmarcar la fotografía del encuentro en Washington, Albares intentó despejar las dudas sobre la alianza entre ambos países y señaló: «España y EE.UU. somos aliados. El vínculo transatlántico ha traído décadas de seguridad y prosperidad. Sigamos reforzándolo».
Lo cierto es que el tema del gasto en defensa y la clara diferencia en la política de ambos países con respecto al conflicto palestino israelí ponen otro océano de por medio entre Estados Unidos y España.
Sin embargo, algo se ha movido el mismo día del encuentro con Rubio, dado que Albares descartó llamar a consultas a la embajadora española en Israel para forzar al Gobierno israelí a frenar la ofensiva en Gaza, pero negó que Estados Unidos haya influido en esa decisión: «España tiene una política exterior con identidad propia que es soberana».