Los sondeos colocan a los candidatos de la derecha más cerca del Palacio de la Moneda y sacuden a Boric
Evelyn Matthei y José Antonio Kast están en primera posición, mientras en la izquierda, la lucha se concentra entre las ex ministras de Boric, Carolina Tohá –PPD/socialista– y la comunista Jeannette Jara
Carolina Tohá, Gabriel Boric y Luis Cordero en el Palacio de La Moneda
Cuando ya quedan menos de 6 meses para las elecciones presidenciales en Chile, el gobierno de ultraizquierda y los partidos miembros de su coalición, intentan desesperadamente llevar adelante planes que reduzcan los riesgos de una estrepitoso fracaso electoral.
Todas las últimas encuestas, posicionan a la candidata de centroderecha Evelyn Matthei y al candidato de derecha José Antonio Kast, en las primeros lugares. En la izquierda, la lucha se concentra entre las ex ministras de Boric, Carolina Tohá –PPD/socialista– y la comunista Jeannette Jara.
Parece un hecho que en Chile el nuevo gobierno será conducido por alguien de la oposición. En este escenario, Boric anunció en su reciente cuenta pública anual, diversas propuestas que pretenden invisibilizar los escándalos recientes vinculados a mal uso de millonarios recursos del Estado en fundaciones, fraude en las licencias médicas y el reciente escándalo por el intento de compra de un inmueble a la familia del extinto Salvador Allende.
En los anuncios, llama la atención la decisión del Ejecutivo, de transformar la cárcel de exmilitares en un recinto penal común. Esta medida afectará a octogenarios y nonagenarios exuniformados, presos a perpetuidad y en su mayoría, sin haber tenido un juicio justo. El ministro de Justicia es comunista y no menciona las causas que llevaron a Chile al golpe militar, el cual impidió que Chile sea hoy Cuba, Nicaragua o Venezuela.
Otra medida se refiere a la extensión de la línea del Metro hasta el aeropuerto de Santiago, lo cual es un anuncio que deberá ser implementado por futuros gobiernos. Otra propuesta, se refiere a la creación de cementerios municipales para mascotas, en un claro intento por acceder al voto de familias que ya no tienen hijos, pero sí perros, en una sociedad confusa de principios y valores.
Otras medidas apuntan a temas de salud y educación, confirmando la vocación del Gobierno de Boric por aniquilar gradualmente la participación del sector privado en estos dos sectores. Finalmente, otra medida populista y de completa irresponsabilidad, se refiere a la implementación de una negociación colectiva multinivel o ramal. El objetivo aquí, es darle poder a los sindicatos de izquierda para negociar colectivamente, sin considerar las características de cada empresa, industria o región.
Los comunistas buscan mejorar capacidades para «detener» al país, si eso les facilita alcanzar el poder total. Boric ya está consciente que su gobierno ha sido nefasto para Chile, pero paralelamente le «tomó el gusto» al poder. Por esta razón y representando a ese 25 % de apoyo duro que mantiene, buscarán los caminos –incluyendo la lucha callejera– para hacer fracasar el próximo gobierno y regresar al poder en 2030.
Ellos necesitan puestos de trabajo bien remunerados en el sector público, pues ya comprobaron en el pasado, que en el sector privado nadie los quiere. Los burócratas amigos de Boric, buscarán refugio entre 2026 y 2029, en la ONU y su frondosa estructura, en universidades «progresistas» en Europa y USA y en diversas ONG que albergan funcionarios por algún tiempo.
Es una mala noticia para Chile, que un país que avanzó más rápido que el promedio mundial por cuatro décadas, haya caído tanto en pocos años y que la mediocridad sea lo que más representa al país en estos momentos.
La gran incógnita es si quien resulte ganador en las elecciones de noviembre próximo, seguirá por el camino del diálogo inconducente o tomará medidas drásticas para achicar el tamaño del Estado, recuperar la seguridad interna y volver a crecer a niveles de 4 %, único camino para alcanzar el desarrollo.