El presidente de EE.UU., Donald Trump, junto a su predecesor Joe Biden
Orden ejecutiva de Trump para destapar el «encubrimiento» del estado de salud de Biden y anular sus decretos
El presidente de Estados Unidos denuncia un abuso de poder de los asesores de su predecesor y demostrar «una conspiración orquestada» para «ocultar el estado cognitivo» del demócrata
Donald Trump ni olvida ni perdona a Joe Biden. La derrota sufrida ante el demócrata en 2020 y el paseíllo judicial que tuvo que atravesar durante su legislatura han dejado una herida abierta en el presidente de Estados Unidos. La venganza, ahora a su alcance, ha comenzado a consumarse.
Uno de los objetivos del inquilino de la Casa Blanca es demostrar que hubo una conspiración orquestada por la Administración anterior para ocultar el estado cognitivo de un Biden que tenía sus facultades mentales mermadas. Otro, una vez alcanzado el primero, sería anular la cascada de conmutaciones de penas de muerte firmadas por el demócrata así como invalidar un volumen grueso de decretos que Trump considera contrarios a los intereses para hacer América grande otra vez (MAGA, por sus siglas en inglés)
«La Casa Blanca emitió más de 1.200 documentos presidenciales, nombró a 235 jueces federales y emitió más indultos y conmutaciones que cualquier otra administración en la historia de Estados Unidos», señala la orden ejecutiva de Trump, tras afirmar que «los asesores del expresidente Biden abusaron del poder» de su cargo.
El «autopen»
Entre los argumentos que el presidente de Estados Unidos pone sobre la mesa sobresale el uso de lo que se conoce como «autopen», un bolígrafo con tinta automático que reproduce con precisión la firma de su dueño. Biden recurrió a él en muchas ocasiones y Trump quiere dar por no válidos estos documentos ya que entiende que el demócrata no sabía lo que hacía y además, en su lugar, lo debieron usar asesores suyos. El republicano también ha reconocido que ha recurrido a este dispositivo, pero aclara que él es consciente de lo que se firma.
The Washington Post recuerda que la Oficina de la Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia, en 2005, declaró que el jefe del Estado no estaba obligado a firmar personalmente un documento oficial para que éste sea considerado válido. Trump no parece que quiera entrar a fondo en ese detalle, más bien apunta al estado y desconocimiento de Biden y a las posibles órdenes o decretos que pudieron firmarse a sus espaldas .
Pena de muerte
Donald Trump tiene interés especial en su orden ejecutiva en las conmutaciones de penas de muerte firmadas por Biden a 37 condenados que ahora cumplen cadena perpetua. En esa recta final de su mandato, Biden también indultó a su hijo Hunter, algo que negó que haría y a la mayoría de los asesores de su Administración, de forma preventiva, ante la posibilidad de que estuvieran sometidos a futuros juicios por sus actividades o desempeño en el Gobierno. Contra estos colaboradores es contra los que apunta también Trump.
La publicación del libro «Original sin», de publicación reciente, donde se da cuenta de los lapsus y simulaciones del círculo estrecho de Biden para que la ciudadanía no advirtiera su deterioro, le ha servido a Donald Trump para fortalecer sus argumentos de la teoría del encubrimiento deliberado de un hombre que saltaba a la vista que estaba, «gaga.» La decisión de Trump se produce después de que el propio Joe Biden hiciera público que le fue detectado un cáncer de próstata.
Ironías de la política estadounidense, mientras el presidente de Estados Unidos arremete contra su antecesor por, entre otros motivos, su cadena de indultos los demócratas denuncian a su vez que también Trump los firma a destajo y hasta ha creado una nueva denominación: Indultos clientelistas. Estos consisten, en palabras del nuevo fiscal de la materia, Ed Martin en «no dejar a ningún MAGA atrás». Dicho de otro modo, como detalla The New York Times, la idea es otorgar el perdón a los leales republicanos que hayan cometido delitos fiscales, violencia como en el asalto al Capitolio, obstrucción a la justicia o, entre otros, desobedecido órdenes judiciales.