Protestas contra el primer ministro Bayrou por su presunta implicación en los abusos de Bétharram
Los abusos en el colegio al que iban sus hijas vuelven a poner contra las cuerdas al primer ministro francés
El Gobierno francés camina sobre la cuerda floja. Ayer, el primer ministro, François Bayrou, logró sobrevivir a la octava moción de censura en apenas seis meses, promovida por la izquierda pero sin el apoyo necesario de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen para que salga adelante. Paralelamente, un centenar de casos de violencias y pedofilias ocurridos en el instituto Notre-Dame de Bétharram, donde la mujer de Bayrou impartía clases y sus hijos acudían, vuelve a azotar a su reputación.
El primer ministro ha negado en repetidas ocasiones que hubiese sido consciente de lo que ocurría entre las paredes del centro —los hechos también ocurrieron mientras él era ministro de Educación—, e incluso el pasado mes de mayo negó bajo juramento su conocimiento sobre los casos. En el mes de abril, la hija de Bayrou, Heléne Perlant, publicó un libro titulado El silencio de Bétharram donde admitió haber sido abusada y apaleada por un sacerdote en el colegio.
Hoy, una comisión parlamentaria sobre las violencias físicas y abusos sexuales en los centros escolares franceses ha presentado, tras meses de pesquisas y testimonios, su informe final del caso, donde señala que el Estado francés ha sido negligente a la hora de proteger a los menores de posibles violencias en los centros escolares, y en particular señala a Bayrou por «falta de acción» en el caso concreto del internado de Notre Dame de Betharram.
En su informe final de más de 300 páginas, la comisión propone 50 recomendaciones para paliar las negligencias del Estado ante el drama «invisible», especialmente en las instituciones privadas, de la violencia en las escuelas. «El caso de Bétharram pone de relieve todas las características y disfunciones del Estado, ya sea en materia de prevención o de control», reza el texto.
Pero a pesar de las negligencias, el informe señala que no es posible determinar si hubo intervenciones de Bayrou para mantener la impunidad en casos como el del religioso Pierre Silviet-Carricart, acusado de violación.
El primer ministro francés, François Bayrou
El juez que había instruido ese caso afirmó que habló con Bayrou sobre ello y que éste, que entonces también era el presidente del consejo general del departamento (equivalente de la diputación provincial), estaba al corriente de las denuncias que se habían presentado por agresiones sexuales y físicas cometidas en Notre Dame de Bétharram.
De acuerdo a la comisión parlamentaria, el de Bétharram es un caso que está lejos de ser único dentro de una lógica de utilizar la violencia como instrumento para, supuestamente, alcanzar la excelencia pedagógica.