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El dalái lama cumple 90 años

El dalái lama cumple 90 añosAFP

La batalla por la reencarnación o por qué la sucesión del dalái lama ha abierto una crisis política con China

Una desaparición que sigue sin resolverse 30 años después o un exilio forzado son algunas de las causas de la enemistad entre el líder espiritual del budismo tibetano y el gigantesco país asiático

Este domingo, Tenzin Gyatso, el decimocuarto dalái lama, cumple 90 años y, como es lógico, toca ir pensando en su sucesor. El miércoles, en un esperadísimo mensaje de video, el líder espiritual del budismo tibetano puso fin a la especulación y confirmó que su histórico linaje continuará y nombró al Gaden Phodrang Trust, una fundación creada por él mismo, como única autoridad para encontrar a su reencarnación, lo que obviamente ha levantado profundas heridas históricas en Pekín.

Según la tradición, el proceso para hallar al nuevo dalái lama comienza después de la muerte del anterior. Los más altos lamas del linaje se embarcan entonces en una búsqueda guiada por señales místicas. Primero, una predicción del oráculo de Nechung, luego visiones inducidas en el lago sagrado Lhamo La-tso, y finalmente una expedición secreta para encontrar al niño que cumpla con las profecías. El candidato debe pasar una prueba crucial, que es reconocer sin dudar los objetos personales del dalái lama anterior, distinguiéndolos entre réplicas.

Sin embargo, esta cadena de transmisión espiritual se rompió en 1995, cuando el dalái lama reconoció a un niño de seis años, Gedhun Choekyi Nyima, como la reencarnación del panchen lama, la segunda figura en importancia del budismo tibetano y pieza clave para validar a su propio sucesor. Días después, el niño y su familia desaparecieron. Desde entonces, no se les ha vuelto a ver. Las autoridades chinas admiten que saben dónde está Nyima, pero han proporcionado poca información sobre el tibetano, quien ahora tendría 36 años.

China, que desde 1959 considera al dalái lama un separatista —siendo menor de edad, tuvo que abandonar su China natal teas un fracasado levantamiento— y controla férreamente el Tíbet, nombró a su propio panchen lama y aprobó leyes que le otorgan al Partido Comunista la autoridad exclusiva para reconocer todas las reencarnaciones «legalmente válidas» del budismo tibetano. Para Pekín, la reencarnación del dalái lama es demasiado estratégica como para dejarla en manos de los lamas en el exilio.

Ante esta amenaza, el dalái lama ha decidido actuar en vida. En su reciente libro Voice for the Voiceless (Voz para los sin voz) adelantó que su sucesor nacerá fuera del territorio controlado por China. Ha considerado incluso que podría reencarnarse en una mujer o que el linaje termine con él, si esto evita que la figura sea instrumentalizada por Pekín. Es por eso que sus declaraciones de este miércoles han cobrado todavía más importancia y se han considerado como un recado directo al país presidido por Xi Jinping.

El dalái lama en su mensaje televisado

El dalái lama en su mensaje televisadoAFP

Para China, controlar la sucesión del dalái lama es una cuestión de soberanía. El Ministerio de Exteriores ha reiterado que el proceso debe seguir el ritual del «sorteo de la urna dorada» y contar con la aprobación del Gobierno central. Pekín afirma que no hay contradicción entre este control y la libertad religiosa, y defiende su política de «sinización» de las religiones como forma de preservar la estabilidad.

Este fin de semana, con motivo del 90º cumpleaños del líder, Dharamshala se ha convertido en un hervidero de actividad. Peregrinos, monjes y lamas han llegado desde todo el Himalaya para pedir por la larga vida del dalái lama, que por ahora no presenta síntomas de enfermedad ni debilidad por la edad. Sin embargo, a pesar de su esencial papel como líder espiritual, la vida eterna sigue siendo algo ajeno a los humanos y, cuando haya que elegir sucesor, China querrá tener su voz en el asunto.

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