Las elecciones de Chile se acercan junto al final de Boric
La economía chilena ha perdido competitividad, el desempleo aumenta y la deuda fiscal ha llegado a niveles riesgosos
Gabriel Boric, presidente de Chile
Las elecciones presidenciales chilenas se acercan y el mandato del presidente Boric llega a su etapa final. Al promulgar una ley del sector pesquero —en la que se fraccionan cuotas entre industriales y artesanales— y tras haber intentado antes mostrarse como un presidente conciliador, Boric arremetió de manera brutal en contra de las empresas productivas.
«Somos empleados del pueblo, no de los poderes fácticos o las grandes empresas. Por eso, este proyecto se enmarca dentro de nuestro principio de que la riqueza es para quienes la producen». Está arenga del joven Boric, recuerda el eslogan democristiano de la década del 60, en que al promulgarse en Chile la maldita Ley de Reforma Agraria, se promovía el lema: «La tierra para el que la trabaja».
Con ese objetivo se expropiaron sin indemnización casi 10 millones de hectáreas, en los gobiernos de Frei Montalva y de Allende Gossens. Los efectos fueron letales para la agricultura chilena, toda vez que se destruyó la capacidad productiva del campo chileno y no se generaron propietarios, como se había prometido.
Las víctimas ahora no son los agricultores, sino los empresarios pesqueros, que ven atropellados sus derechos, tras la aprobación de una ley en un Congreso de los Diputados con mayoría de izquierdas. Los afectados iniciarán acciones legales, lo que ralentizará la dinámica del sector y en definitiva el desarrollo de una actividad muy dañada también, por flotas extranjeras, que operan en los márgenes del mar territorial chileno.
Boric ha perdido toda prudencia y todo recato. Los dirigentes de las patronales chilenas fueron incautos a la hora de «colaborar» con un gobierno de extrema izquierda. La reducción de jornada laboral y una nueva ley de pensiones, corrió otro poco el cerco en perjuicio de los empleadores que son quienes generan empleo.
Hoy, la economía chilena ha perdido competitividad, el desempleo aumenta y la deuda fiscal ha llegado a niveles riesgosos. Todo esto, en un contexto de extrema inseguridad interna, en que los asesinatos y acciones de carteles de la droga, acaparan titulares de prensa y noticiarios televisivos.
Para completar el escenario, Boric ha invitado a Chile para el día 21 de julio, a los mandatarios de España, Brasil, Colombia y Uruguay, a participar en una «Cumbre Progresista».
La idea de Boric —parece ser— buscar cobertura mediática en el ocaso de su mandato, para lograr después emplearse en algún organismo internacional, en espera de su retorno a la arena política dentro de cuatro años. Todo indica que será la derecha la que gobierne, en un país polarizado y deteriorado por una gestión pública deplorable y muchas veces corrupta.