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François Bayrou presentando su plan para combatir la deuda

François Bayrou presentando su plan para combatir la deudaAFP

La agónica situación de Francia: qué propone el Gobierno para paliar la deuda y qué opciones tiene de prosperar

El plan de Bayrou ya ha causado rechazo en las calles y especialmente en la oposición, que amenazan con censurarle en otoño

Francia se coloca cerca del abismo. No es una exageración, sino algo asumido por los propios mandatarios galos, que han presentado su programa 'Francia se hunde' para intentar salvar al país de la enorme deuda —de más de tres billones— que le acecha y que tortura sus cuentas.

Este martes, el primer ministro, François Bayrou, presentó su plan de presupuestos con recortes de más de 40 mil millones y diferentes medidas que no han acabado de contentar a la población... ni a la oposición, que ya amenaza con censurarle cuando estos presupuestos se presenten el próximo otoño.

Según el plan de Bayrou, solo en 2026 Francia pretende recortar 43.800 millones de euros, una cifra equivalente al 1,4 % del PIB. La duda que ahora tienen los franceses es de dónde sale tanta cantidad y cómo les afectará en su vida diaria. El plan del Gobierno reparte el ajuste entre distintos frentes, con especial énfasis en gasto social, empleo público y fiscalidad. Según los datos proporcionados por Bayrou este martes, así planea ajustar el gasto:

PLAN PARA REDUCIR EL GASTO

Congelación del gasto público: 4.800 millones de ahorro, incluyendo la eliminación de 3.000 empleos estatales en 2026, y desde 2027, la no renovación de uno de cada tres puestos vacantes por jubilación
Recortes en el sector público estatal: 5.200 millones mediante controles estrictos en operadores públicos.
Ajuste a gobiernos locales: 5.300 millones, exigiendo contención de gasto a regiones y municipios.
Control del gasto social y sanitario: 5.500 millones, con medidas como limitar las bajas médicas «abusivas», revisar las enfermedades de larga duración y contener el gasto hospitalario.
«Año en blanco» en prestaciones: 7.100 millones, al congelar pensiones, ayudas sociales y el sistema de tramos fiscales sin ajustarlos a la inflación.
Reformas estructurales: 1.800 millones, sin detalles concretos aún.
Cierre de lagunas fiscales: otros 3.400 millones.
Justicia fiscal (nueva tasa para grandes rentas): 4.200 millones.
Supresión de dos días festivos: 4.200 millones, equivalentes a más horas trabajadas en el año.
Lucha contra el fraude: 2.300 millones, con un paquete legislativo previsto para el otoño.

En conjunto, el Ejecutivo espera que todas estas medidas permitan reducir el déficit del 5,4 % actual al 4,6 % en 2026. El objetivo final es volver a estar por debajo del 3 % exigido por las reglas de la Unión Europea en 2029.

Por otro lado, una parte no menor del problema fiscal del Gobierno tiene nombre propio: el gasto en Defensa y la búsqueda por estar en consonancia con las exigencias de Donald Trump y la OTAN. Aunque Bayrou prometió un ajuste «realista y colectivo», lo cierto es que el ahorro total previsto tuvo que ampliarse debido al incremento del gasto militar aprobado por el Elíseo. En total, 3.500 millones de euros adicionales se destinarán a reforzar las capacidades defensivas francesas.

François Bayrou junto a Emmanuel Macron

François Bayrou junto a Emmanuel MacronAFP

Desde el punto de vista macroeconómico, el ajuste representa casi el doble del crecimiento previsto del PIB francés para 2025-2026 (estimado entre 0,7 % y 1 % anual según el Fondo Monetario Internacional). Es decir, sin medidas compensatorias, el impacto podría frenar aún más la recuperación postinflación.

La congelación de las pensiones y ayudas sociales, por ejemplo, representa una pérdida real de poder adquisitivo. Si la inflación se mantiene en el 3 % en 2026, como proyecta el Banco de Francia, el pensionista medio podría perder unos 600 euros anuales (teniendo en cuenta una pensión media de 1.700 euros al mes). En sanidad, el impacto también será inmediato, con la intención de duplicar la franquicia médica máxima anual de 50 a 100 euros que afectará directamente a unos 45 millones de asegurados. Aunque no suene excesivo en términos absolutos, para rentas bajas supone un obstáculo adicional.

Eliminar dos festivos laborales –Lunes Santo y el 8 de mayo–, una de las medidas más comentadas y criticadas. generará, en teoría, un aumento de productividad que el Gobierno valora en 4.200 millones. Sin embargo, no está claro que ese aumento se traduzca en PIB neto, pues los sectores turístico, cultural o comercial pueden ver el efecto contrario.

Esto en teoría. Parece que a la calle no le han acabado de contentar las medidas propuestas —y no es el pueblo francés uno que se calle sin rechistar, como ha demostrado la historia—, pero la amenaza para Bayrou no está ahí, sino en la Asamblea Nacional, donde no tiene mayoría al estar fragmentada en tres grupos —macronistas, la izquierda y la Agrupación Nacional de Marine Le Pen—. Los grupos de izquierdas ya le han presentado numerosas mociones de censura en los últimos meses por sus críticas a la reforma de las pensiones, que no han salido adelante pues el RN, la formación política de Le Pen, no se sumó a las mismas.

Pero ahora, el vicepresidente de la Agrupación Nacional, Sébastien Chenu, confirmó este miércoles que, si el plan de Bayrou persiste, «será censurado». «Está escribiendo el último capítulo de su historia en Matignon», le amenazó Chenu. Hasta a las fuerzas macronistas les ha generado rechazo. «El plan tiene el mérito de buscar soluciones, pero debe corregirse y mejorarse», declaró Laurent Wauquiez, de Los Republicanos.

El Gobierno, por su parte, intenta presentarlo como un esfuerzo compartido según el cual todos «ceden algo». Pero el esfuerzo no está repartido de forma equilibrada, pues mientras los contribuyentes ricos aportan 4.200 millones, el ajuste sobre pensiones, prestaciones y sanidad suma más de 17.000 millones.

Bayrou camina cabizbajo

Bayrou camina cabizbajoAFP

Sea como fuere, el primer ministro, criticado todos estos meses por su pasividad, ha puesto las cartas sobre la mesa y ha presentado un plan para que el otrora uno de los grandes países de Europa recupere su grandeza y poderío. Quizás demasiado tarde, quizás demasiado radical, seguramente en vano. Sin mayoría en la Asamblea Nacional, Le Pen ha estado sosteniendo a un primer ministro que nunca tuvo capacidad real de gobernar. Ahora que lo ha hecho, lo lógico, como se ha contado en El Debate, es que Le Pen suelte la cuerda y le haga caer. Y entonces Francia seguirá viviendo en la agonía.

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