Fundado en 1910

Lanzas, escudos y «extranjeros», así blindan los indígenas a Evo Morales para que no le detengan

El expresidente, en busca y captura, permanece atrincherado en el Chapare donde su ejército de fieles impide el acceso de las fuerzas de seguridad

Evo Morales

Evo Morales en un acto del MAS cuando todavía era alguien en el partido y no estaba refugiadoAFP

La tensión en Bolivia a cuenta del expresidente Evo Morales (2006-2019) continúa. El líder cocalero permanece atrincherado en su feudo de Cochabamba blindado por un ejército de indígenas y campesinos y, según el Gobierno de Luis Arce, «extranjeros».

Una porción de Bolivia está fuera del control de las fuerzas de seguridad del Estado. El trópico de Cochabamba, una de las zonas más ricas en producción de cultivos de hojas de coca se ha convertido en territorio prohibido para todos menos para los leales a Evo Morales, sobre el que pesa una orden de busca y captura por abuso de menores.

El Ejecutivo de Arce, exministro de Economía de Morales y ahora enfrentado con el antiguo líder del MAS (Movimiento Al Socialismo) parece incapaz de hacer cumplir la ley y se resigna, al menos de momento, a romper las trincheras de Morales y los suyos. Lo que sí está haciendo el Gobierno es denunciar que en el ejército de leales que hace de escudo protector del prófugo de la justicia se encuentran escoltas extranjeros.

Cuba, en la retaguardia

El ministro de Interior, Roberto Ríos, anunció que dispone de información facilitada por «dirigentes y compañeros patriotas» de Cochabamba que demuestra la presencia de estos elementos cuya nacionalidad prefirió omitir. Aun así, las sospechas apuntan a que podría tratarse de soldados cubanos.

Durante los gobiernos de Evo Morales, el líder cocalero se cubrió las espaldas con una guardia especial de cubanos. El régimen de la isla caribeña, —madre de los movimientos guerrilleros y dictaduras regionales—, tiene presencia en las satrapías de la región, como sucede en la Venezuela de Nicolás Maduro y su afinidad con los movimientos de izquierda le ha permitido colocar a agentes propios en sus gobiernos.

Así sucedió entre 2003 y 2015 durante los del matrimonio Kirchner —ponían la excusa de envío de médicos—. En Bolivia la presencia llego a ser tan numerosa que era fácil tropezarse con los infiltrados en restaurantes de La Paz y naturalmente, en dependencias oficiales.

El titular de Interior describió la formación militar dispuesta por Evo Morales para evitar ser detenido: «Hay un primer anillo de seguridad fortalecido por personas extranjeras que no vamos a revelar la nacionalidad, ni los nombres por fines de confidencialidad, pero sabemos que están altamente armados».

El segundo anillo de «los más radicales»

Detrás de este primer círculo se encontraría, según el ministro Ríos, un segundo anillo donde están formados «los dirigentes más radicales afines a Evo Morales y que señalan que están dispuestos a entregar su vida» por él.

En el tercer anillo están los campesinos y cocaleros autóctonos armados de lanzas y escudos artesanales

Por último, en el tercer anillo se colocarían los más auténticos, los campesinos y cocaleros autóctonos armados de lanzas y escudos artesanales.

Estos últimos serían los encargados de construir el fortín donde resiste Morales. Según la agencia Efe, que estuvo en el lugar, lo levantaron con estacas, vallas de madera y torres de vigilancia. Para evitar el ingreso de policías o militares bloquearon los caminos y sendas de acceso.

En total se calcula que unas 2.000 personas forman parte de ese ejército de leales que lleva atrinchero desde octubre del pasado año en la localidad cochabambina de Lauca Ñ. Morales también se refugió en esa zona en 2019, tras las revueltas por el fraude electoral que terminó con su huida a México y después a Buenos Aires que provocaron su dimisión de la que posteriormente renegaría.

Juan Evo Morales, nombre de pila, atraviesa su peor momento. La acusación de abuso de una menor con la que tuvo un hijo durante su Gobierno le impide escapar de Bolivia y disfrutar de un exilio dorado en Brasil o en la misma Cuba.

Además, el líder caído en desgracia intentó volver a la Presidencia violando su propia Constitución que prohíbe más de dos mandatos. Estuvo tres consecutivos y ha quedado marginado en la arena política: no tiene partido ni suficiente poder. Su estrella se ha apagado y su futuro, salvo sorpresas inesperadas, está más cerca de una cárcel con barrotes que la que disfruta en el Trópico de Cochabamba.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas