Karol Nawrocki, presidente de Polonia
Nawrocki es investido presidente de Polonia y comienza su batalla contra Tusk: «No a la inmigración ilegal ni al euro»
El presidente en Polonia no tiene competencias ejecutivas ni posee un gran poder político, pero puede vetar las leyes aprobadas en el Parlamento
El pasado mes de junio, en una agónica votación en la que los primeros sondeos le dieron por derrotado, el conservador Karol Nawrocki, del partido Ley y Justicia (PiS) se impuso al liberal Rafał Trzaskowski en la carrera por la presidencia de Polonia. Más de dos meses después de eso, el Parlamento polaco ha investido finalmente a Nawrocki en su nuevo puesto como presidente del país, sustituyendo en el cargo a Andrzej Duda.
El presidente en Polonia no tiene competencias ejecutivas ni tampoco posee un gran poder político, pero ostenta una cualidad vital, y es que tiene la capacidad de vetar las leyes aprobadas en el Parlamento. Es decir, Nawrocki podrá bloquear todas las reformas que impulse el Gobierno del primer ministro Donald Tusk, del mismo partido que Trzaskowski.
Es por eso que, más allá del candidato derrotado, el gran perdedor en las elecciones presidenciales fue el propio Tusk, lo que le llevó a someter a su mandato a una moción de confianza que superó sin demasiados sobresaltos —243 votos favorables contra 210 en contra—.
Pese a esta victoria, Tusk es consciente de que su posición dista mucho de ser ideal. Está atrapado dentro de un Gobierno que no puede legislar y el horizonte hasta las elecciones legislativas de 2027 se presenta complicado. Nawrocki no solo vetará leyes, sino que podrá enviar proyectos al Tribunal Constitucional, todavía controlado por jueces designados por el PiS. Además, tendrá un papel destacado en la política exterior, la seguridad nacional y la designación de altos cargos, lo que refuerza su capacidad para condicionar al Gobierno. La convivencia entre ambos poderes se perfila como una constante colisión.
Con el objetivo de atenunar las aguas, y tras superar esta moción de confianza, el primer ministro ya remodeló el Ejecutivo el pasado 23 de julio, reduciendo de 26 a 21 los ministros y con cambios en las carteras del Interior, Justicia, Salud, Cultura, o Agricultura.
Quién es Nawrocki
Apasionado seguidor del equipo de fútbol de su ciudad, el Lechia Gdánsk, Karol Nawrocki nunca pareció demasiado interesado en la política. Doctorado en Humanidades, en 2009 asumió el mando del Instituto de la Memoria Nacional, cargo que compaginó con su gran afición, el boxeo, pasando las mañanas en reuniones en traje y corbata y las tardes metido en un ring poniendo al límite su físico.
Karol Nawrocki, nuevo presidente de Polonia
Ocho años después, pasó a ser el director del Museo de la Segnda Guerra Mundial de Gdánsk, donde empezó a vislumbrarse más su perfil: patriota, conservador, nacionalista, ferviente seguidor de las políticas de Donald Trump en Estados Unidos, vocal opositor al aborto y al colectivo LGTBI, euroescéptico, enemigo de Rusia y de Ucrania, con una orden de detención desde Moscú incluida.
Con Nawrocki en la presidencia, Tusk ya sabe que su agenda proeuropea y reformista corre serio peligro. El programa del nuevo presidente, de 21 puntos, se centra en el bienestar ciudadano, «volver a tener un Estado normal y seguro», y medidas sociales basadas en los subsidios y el fomento de la natalidad. En su discurso de investidura, ya ha dejado claras las que serán las líneas principales de su mandato: «no a la inmigración, ilegal, no al euro, no a una Polonia A y una Polonia B».
El nuevo presidente confirmó también su talante euroescéptico y afirmó que será «la voz de quienes desean una Polonia soberana que esté en la Unión Europea (UE), pero una Polonia que no sea la UE, sino Polonia y que siga siendo Polonia», e insistió en que su país «no puede ser una economía sometida a nuestros vecinos occidentales».
En una columna escrita para este periódico cuando ser presidente no entraba ni en sus planes, Nawrocki aseguró que «los polacos nunca han renunciado la libertad». Ahora, tiene la tarea de dirigirlos.