Karla Trigueros es la nueva ministra de Educación en El Salvador
Perfil
Karla Trigueros, la médico y militar de 35 años elegida por Bukele para devolver el patriotismo a las aulas
Cuando Nayib Bukele anunció, el 14 de agosto, que la nueva ministra de Educación sería Karla Edith Trigueros, la sorpresa fue general. A sus 35 años, Trigueros no había hecho carrera en la academia ni en la pedagogía, sino en la Fuerza Armada y en la medicina militar. Su nombre no circulaba en los círculos educativos, pero sí en los pasillos del Comando de Sanidad Militar y en las salas de crisis que gestionaron la pandemia. El nombramiento, además, también marca un hito, pues El Salvador llevaba 50 años sin que un militar dirigiera la cartera educativa.
Karla Trigueros posando junto a unos estudiantes
Karla Trigueros nació en Sonzacate, departamento de Sonsonate, en 1990, en una familia alejada del poder político. Con apenas 16 años ingresó como cadete en la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios, uno de los espacios más rígidos y masculinos del país. Allí aprendió la lógica del orden y la jerarquía, pero también descubrió otra vocación, la medicina. Una beca le permitió estudiar en la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer, donde se graduó como doctora.
Esa combinación entre ciencia y disciplina castrense definió su carrera. Primero pasó por el Hospital Militar Central, como subjefa del área de consulta externa. Después, en 2019, llegó al Comando de Sanidad Militar como asesora en epidemiología. Su mayor reto vino en 2020, cuando la pandemia de COVID-19 obligó al Gobierno a montar, casi de cero, un sistema de vacunación masivo. Trigueros fue la responsable de la logística. Esa experiencia, que ella misma describió como «una misión para salvar vidas», la consolidó como una pieza clave dentro del círculo de confianza de Bukele.
ENCUESTA
No sorprende entonces que el presidente apelara a esa misma idea al anunciar su nombramiento: «Su misión será preparar a las futuras generaciones para enfrentar con éxito los desafíos del mañana», escribió Bukele en la red social X.
Desde su llegada, la capitana-médica ha dejado claro que su estilo de gestión será distinto al de sus predecesores. En apenas una semana envió memorándums a todos los directores de escuelas e institutos. Primero, recordándoles que debían asegurarse de que los estudiantes llevaran el uniforme limpio, el cabello «adecuado» y saludaran respetuosamente al entrar al centro. Después, introdujo una novedad, los llamados «lunes cívicos», ceremonias semanales con izado de bandera, entonación del himno, oraciones patrióticas y exposiciones sobre personajes ilustres de la historia salvadoreña. El Ministerio dotará con 300 dólares a cada escuela para comprar banderas y guantes blancos para los abanderados.
Trigueros, en un aula de El Salvador
Para Trigueros, se trata de inculcar valores, disciplina y amor por la patria. Para sus críticos, sin embargo, es un intento de trasladar la lógica castrense al aula.
El Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) alertó de que un perfil militar al frente de la educación puede priorizar la disciplina por encima de la pedagogía. Organismos internacionales también han seguido el movimiento: Deutsche Welle y EFE destacaron que es la primera vez en 50 años que un militar ocupa esta cartera, mientras que Resumen Latinoamericano advirtió del «riesgo de militarización» de las escuelas.
Trigueros, jugando junto a un niño
Pero Bukele y Trigueros han respondido a las críticas con gestos de cercanía. En redes sociales circulan videos de la ministra firmando autógrafos a estudiantes que la rodean sonrientes, como si se tratara de una estrella emergente. El propio presidente acompañó esas imágenes con un mensaje: «Para construir el El Salvador que soñamos, debemos transformar por completo nuestro sistema educativo. DIOS, UNIÓN, LIBERTAD».