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La agenda conservadora de Karol Nawrocki y el giro de la política exterior de Polonia

El nuevo presidente polaco ha anunciado un proyecto de ley para equiparar el nazismo con el comunismo soviético

Karol Nawrocki, presidente de Polonia, durante un desfile militar en Varsovia

Karol Nawrocki, presidente de Polonia, durante un desfile militar en VarsoviaArtur Widak / AFP

El historiador nacionalista y conservador Karol Nawrocki juró como presidente de Polonia este mismo mes (6.08.2025) abriendo un nuevo ciclo político marcado por las diferencias con el Gobierno liberal de Donald Tusk.

La llegada de Nawrocki al Palacio Presidencial representa un giro euroescéptico respecto de la política predominante representada por Von der Leyen. Nawrocki es la nueva cara que representa a los polacos de clase media y planteó las elecciones presidenciales como un «referéndum» para echar a Donald Tusk. El resultado manifestó el descontento del electorado conservador, incluidos los propios seguidores del primer ministro Tusk, frustrados por las promesas de cambios que nunca han llegado.

El nuevo Presidente de Polonia, Nawrocki, se presenta como un ciudadano modesto, entregado a su familia y al deporte (fue campeón juvenil de boxeo de Polonia), es un apasionado por la historia y que consiguió sacar un máster en Humanidades estudiando por las noches mientras trabajaba duro por el día.

Pero es un paso más en una Europa cuya ciudadanía elige la identidad nacional y el conservatismo propio de cada país frente a las imposiciones ideológicas de la Comisión Europea. La victoria electoral de Tusk, en otoño de 2023, fue aclamada como el regreso a un centro-izquierda del escenario de la política exterior europea. Pero esto ha durado poco y los polacos eligieron un cambio.

Además, el papel clave de Polonia en la primera línea de la política exterior europea con respecto a Ucrania se ve afectada por estos cambios. Nawrocki representa un amplio consenso nacional –a pesar de las divisiones en muchas otras cuestiones– sobre las prioridades de la estrategia de política exterior de Polonia: su relación con Estados Unidos, el elevado gasto militar y el apoyo a Ucrania. El nuevo presidente polaco ha anunciado un proyecto de ley para equiparar el nazismo con el comunismo soviético y sancionar cualquier exaltación de la figura nacionalista ucraniana de Stepan Bandera, de tal manera que sea delito exhibir o difundir cualquier apoyo al nacionalismo ucraniano.

Otro problema es el asunto migratorio y Nawrocki anuncia otro proyecto de ley para frenar la inmigración incontrolada, extendiendo el proceso para obtener la ciudadanía polaca y elevar las penas por cruce ilegal de la frontera a cinco años de prisión. Una «Polonia sin migrantes» es uno de los objetivos fundamentales del nuevo presidente polaco y rechaza la ley que beneficiaría a nuevos refugiados ucranianos.

Actualmente, Polonia alberga a aproximadamente un millón de refugiados ucranianos registrados, quienes, bajo la protección temporal de la UE, acceden a ayudas como el acceso a la sanidad, la escolarización pública o el subsidio por hijos, en condiciones equiparables a los ciudadanos polacos y sin el requerimiento de estar empleados.

La agenda política de la UE se va a ver afectada por la nueva postura de Polonia, no solo en la inmigración, también en la política climática y en el mercado único europeo. Polonia avanza en una Europa de naciones que no sean «marionetas de Bruselas».

Navegar por este nuevo panorama político será un reto enorme para el frágil gobierno de Tusk en un momento en el que habrá que negociar un nuevo acuerdo comercial entre la UE y Ucrania y EE.UU.

Nawrocki, representa a esa ciudadanía creciente que busca una política migratoria controlada, una implementación de los criterios nacionales, superando la imposición globalista de las élites europeas. Esto pasa por el rechazo total a la inmigración ilegal y a la construcción de centros de deportación.

El nuevo presidente se opone rotundamente al Pacto Migratorio de la Unión Europea (UE) y exige «prioridad nacional en el acceso a servicios y ayudas sociales» para los polacos frente a extranjeros, incluidos los ucranianos.

Así mismo, promete «combatir la ideología de género en las escuelas» y las políticas de cambio de género para menores y revertir las decisiones tomadas por el Gobierno de Tusk en este campo.

En su discurso resaltó: «Seré la voz de aquellos que quieren una Polonia soberana. Una Polonia que está en la UE, pero que no es la UE. Una Polonia que es, y seguirá siendo, Polonia». Y afirmó que Polonia no puede ser «una granja subsidiaria» de la Unión Europea.

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