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Jóvenes marroquíes se manifiestan exigiendo reformas en los sectores de la salud y la educación en Rabat, MarruecosAbdel Majid BZIOUAT / AFP

En el corazón de las protestas juveniles en la capital de Marruecos: «La sanidad va primero, no queremos Mundial»

Por sexto día consecutivo, y a pesar de los últimos altercados que ya se han cobrado las primeras víctimas mortales, la generación Z ha vuelto a tomar las calles de hasta 13 localidades para reclamar mejoras en la sanidad y la educación

Las protestas juveniles en Marruecos, convocadas por la generación Z a través de redes sociales, ya suman su sexta jornada consecutiva exigiendo una mayor inversión en servicios básicos como la educación o la sanidad. El ambiente era de alta tensión y, tras los disturbios de la jornada anterior donde tres personas murieron en la localidad de Leqliaâ por disparos de la Gendarmería marroquí, el colectivo anónimo GenZ212 decidió, en un primer momento, no convocar nuevas movilizaciones. Sin embargo, en el último momento cambiaron de opinión y decidieron que debían salir a las calles para demostrar que se tratan de manifestaciones pacíficas y reivindicaciones justas.

Así, a través del grupo de Discord, se convocaron nuevas protestas en hasta 13 localidades diferentes de todo el país, entre las 18:00 y las 20:00. En la capital, el sitio elegido -ya que va cambiando para poder despistar a las fuerzas del orden- fue el barrio de Agdal, frente a un establecimiento que tenía por nombre 'Résidence Rif', en referencia a esta región que entre 2016 y 2017 protagonizó multitudinarias protestas. Cientos de jóvenes se congregaron coreando consignas como: «La sanidad es lo primero, no queremos el Mundial» -en referencia a la Copa de fútbol del Mundo de 2030- o incluso llegaron a exigir la dimisión del primer ministro del país, Aziz Ajanuch, al que culpan de la falta de respuestas a su precaria situación, así como de la represión policial de los últimos días. «Ajanuch, cobarde, el pueblo no se humilla», clamaron.

A pesar de no ser una protesta multitudinaria, los coches de la Policía Nacional, la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares y agentes de paisano se desplegaron en el lugar, como pudo comprobar presencialmente El Debate. Al no saber exactamente dónde se iban a concentrar, los cuerpos de seguridad marroquíes empezaron ocupando una de las arterias principales de Agdal. Una vez comenzó la manifestación, con multitud de jóvenes gritando, todas las fuerzas se movieron hacia ellos, rodeándolos tanto con vehículos como con agentes. El despliegue policial no parecía encajar con el número de personas que había asistido a la concentración, por lo que entre quienes observaban la escena se temía lo peor.

Según los últimos datos oficiales facilitados por el Ministerio del Interior marroquí, ya hay más de 400 detenidos, la mayoría acusados de desorden público. «La Policía no tiene derecho a prohibir a los jóvenes manifestarse. La manifestación es un derecho legítimo garantizado por los convenios internacionales y la Constitución del Reino», asegura a El Debate Hakim Sikouk, presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos de Rabat (AMDH). Sikouk denuncia que las medidas adoptadas por las autoridades para impedir y reprimir a los jóvenes «constituyen una violación flagrante de su derecho a la libertad de expresión».

La Policía no tiene derecho a prohibir a los jóvenes manifestarseHakim SikoukPresidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos de Rabat

El presidente en Rabat de la AMDH explica que estas manifestaciones convocadas por los jóvenes de GenZ212 «tienen su origen en la precaria situación que viven los jóvenes, marcada por el desempleo y la ausencia de los derechos más elementales, un sector sanitario catastrófico y un sistema educativo plagado de problemas». Para Sikouk, la solución es «escuchar a estos jóvenes y responder a sus sencillas reivindicaciones, en lugar de reprimirlos y detenerlos de forma humillante», pero apunta que «hasta la fecha, ningún responsable gubernamental ha salido a responder a las demandas de los jóvenes. Hay un silencio ensordecedor mientras los jóvenes son detenidos y reprimidos en las calles del Reino».

Este jueves, el primer ministro de Marruecos, Aziz Ajanuch, se ha visto obligado a dar la cara tras cinco jornadas de protestas consecutivas y la muerte de tres jóvenes a manos de las fuerzas de seguridad del país. Ajanuch lamentó la «escalada de violencia» y mostró su disposición «a responder a las demandas de la sociedad y también al diálogo y al debate dentro de las instituciones y los espacios públicos». Así, y sin exigir responsabilidades por la muerte de tres manifestantes a manos de la Gendarmería Real, el primer ministro del país se sacudió el problema.

Por su parte, el Rey Mohamed VI sigue sin pronunciarse sobre estas protestas juveniles que se han propagado por todo el país y ya se han cobrado sus primeras víctimas mortales. El monarca, sin embargo, presidió este jueves una ceremonia religiosa en la principal mezquita de Rabat con motivo del 27º aniversario de la muerte de su padre, Hassan II, que contó con la presencia de todo el estamento tanto gubernamental como militar, además de la de su hijo y heredero Moulay Hassan. Los manifestantes ya han pedido abiertamente a su Monarca que destituya al Gobierno entero, pero, por ahora, parece que el estamento entero que gobierna el Reino se niega a escuchar a los jóvenes.