El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al ucraniano, Volodimir Zelenski, en la Casa Blanca
Trump esquiva el envío de misiles Tomahawk a Ucrania y Zelenski advierte: «Putin no quiere la paz, hay que forzarle»
El presidente de Estados Unidos, al contrario que el ucraniano, se ha mostrado convencido en que Moscú quiere poner fin a la guerra
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este viernes por tercera vez en la Casa Blanca a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, quien tenía un claro objetivo: lograr que Trump diera su visto bueno al envío de los potentes misiles estadounidenses Tomahawk al Ejército ucraniano, a lo que Trump ha evitado comprometerse. En esta ocasión, y a diferencia de las anteriores, los mandatarios se reunieron en el Salón del Gabinete para un «almuerzo de trabajo». Una vez sentado alrededor de la mesa, Zelenski advirtió a su anfitrión que el mandatario ruso «[Vladimir] Putin no está preparado para la paz, hay que forzarle a negociar».
Minutos antes, Trump había asegurado que su homólogo ruso «quiere poner fin a la guerra», al igual que el presidente de Ucrania y por eso, insistió, «tenemos que hacerlo ya». Aun así, el republicano reconoció que «hay mucha animadversión entre los dos presidentes». «Estos dos líderes no se caen bien», dijo. Mientras tanto, el mandatario ucraniano aseveró que quiere poner fin a la invasión rusa de su país, y que para ello necesitan armas, así como garantías de seguridad de Estados Unidos para presionar al Kremlin a negociar. De hecho, Zelenski sugirió un intercambio de tecnología armamentística, ofreciendo los drones ucranianos a cambio de los misiles estadounidenses Tomahawk. «Fabrican muy buenos drones», respaldó el estadounidense.
Según una fuente ucraniana de alto nivel citada por la agencia Reuters, la delegación de Zelenski ha preparado una presentación sobre cómo utilizarían los misiles Tomahawk si se les proporcionaran y cómo creen que cambiarían la situación en la guerra. Este tipo de armamento pondría a la capital rusa, Moscú, en el punto de mira del Ejército ucraniano ya que puede recorrer hasta 2.500 kilómetros, a una velocidad de 880 km/h y es capaz de transportar cabezas altamente explosivas. Sin embargo, Trump ha tratado de evitar en todo momento comprometerse a suministrar este tipo de armamento y ha confesado que espera que la guerra termine sin tener que enviar los misiles Tomahawk a Kiev. «Nosotros necesitamos los Tomahawk y necesitamos muchas de las otras armas que hemos enviado a Ucrania durante los últimos años», aclaró.
El encuentro, que estuvo marcado también por la llamada telefónica entre Trump y Putin tan solo un día antes, durante la que acordaron una cumbre «en unas dos semanas» en el capital de Hungría, Budapest «para ver si podemos poner fin a esta infame guerra entre Rusia y Ucrania», ha sido preparada de antemano a lo largo de esta semana para que nada pudiera salir mal. Este lunes, la primera ministra, Yuliia Svyrydenko, y el jefe de gabinete, Andrii Yermak, se reunieron con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, así como con representantes de grandes empresas estadounidenses de defensa como Lockheed Martin y Raytheon.
Por su parte, Zelenski aterrizó el jueves y pasó la noche en Blair House, la residencia oficial para los invitados del presidente de Estados Unidos, justo en frente de la Casa Blanca. Antes de esta reunión clave, el ucraniano aprovechó para reunirse con los dueños de varias empresas energéticas estadounidenses que, apuntó, están «listas para ayudar» a Ucrania tras los recientes ataques rusos contra su infraestructura energética. La cita entre los líderes estuvo plagada de halagos y buenas palabras, el ucraniano felicitó a Trump por lograr un acuerdo de alto el fuego en la franja de Gaza entre Israel y Hamás. «Teníamos que preparar el terreno adecuadamente», aclaró. «Creo que aquí [en referencia a la invasión rusa de Ucrania] también lo estamos haciendo. Será un gran honor», aseveró.
Durante su encuentro con el ucraniano, Trump aprovechó para resaltar el trabajo de la primera dama, Melania, quien se ha erigido como mediadora en el canje de niños ucranianos trasladados de manera forzosa a Rusia durante la invasión. «Ella siente un gran cariño por los niños. Piensa en ellos constantemente», explicó el presidente estadounidense. La semana pasada, Melania convocó a la prensa para anunciar que mantiene una «vía de comunicación abierta» con Putin desde que el pasado mes de agosto le escribiera una carta e informó de que ocho niños, que habían sido separados de sus padres durante la guerra, fueron devueltos a sus familias.
Al finalizar el «almuerzo de trabajo» que duró en torno a unas dos horas, y ya camino de su mansión de Mar-a-Lago, en Florida, el republicano recurrió a su red social Truth Social para definir el encuentro como «interesante y cordial». «Se ha derramado suficiente sangre, y las fronteras territoriales han quedado definidas por la guerra y la valentía. Deben detenerse donde están», exigió. Zelenski, tras abandonar la Casa Blanca, respaldó las peticiones de Trump y declaró a la prensa que «el presidente tiene razón. Tenemos que detenernos donde estamos». Así, el ucraniano explicó que durante la reunión hablaron sobre «posiciones en el campo de batalla, capacidades de largo alcance y defensa aérea», así como «perspectivas diplomáticas».