Vladimir Putin y Donald Trump en la base de la Fuerza Aérea de Elmendorf en Alaska
Un túnel que conecte Alaska y Rusia, la última oferta de Putin para ganarse el favor de Trump
El presidente de Estados Unidos definió el pasado viernes la idea como «interesante» mientras que su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, reconoció que no le hacía ninguna gracia
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, tiene bien cogido el punto a su homólogo estadounidense, Donald Trump. Tan solo una llamada telefónica, 24 horas antes de la visita de su gran enemigo ucraniano Volodimir Zelenski a la Casa Blanca, le sirvió para aplacar las amenazas sobre un posible envío a Kiev de los potentes misiles Tomahawk. La conversación del pasado jueves, que se alargó durante más de dos horas, sirvió para hablar de lo que realmente al republicano –antaño magnate– más le gusta, los negocios. El inquilino del Kremlin ha tratado de ganarse el favor del estadounidense ofreciéndole jugosos contratos a empresas americanas en el sector energético y de hidrocarburos.
Sin embargo, la última propuesta de Moscú va más allá de lo meramente económico. Un día después de esa llamada entre Putin y Trump –la séptima en total–, el enviado ruso para la cooperación económica con Estados Unidos, Kirill Dmítriev, anunció en su cuenta de X, antes Twitter, que ofrecieron a los estadounidenses la construcción de un túnel entre territorio de ambos países a través del estrecho de Berin. Este túnel sería bautizado, además, con el nombre de ambos presidentes. Se conocería como el túnel Putin-Trump. Eso sí, el nombre del inquilino del Kremlin iría en primera posición.
«Imaginen conectar Estados Unidos y Rusia, las Américas y Afro-Eurasia con el túnel Putin-Trump, un enlace de 70 millas [algo más de 110 km] que simbolizaría la unidad», escribió Dmítriev, quien ha formado parte del equipo negociador ruso durante las infructuosas negociaciones de paz con Ucrania en la ciudad turca de Estambul. El también director del fondo soberano de riqueza de Rusia apuntó que el coste de este proyecto rondaría los 65.000 millones de dólares, pero, y aquí añadió un nuevo factor a la ecuación, que si contaran con la implicación de la empresa del magnate Elon Musk, The Boring Company, podrían llegar a reducir el coste «a 8.000 millones de dólares».
En su exposición, Dmítriev recuerda que una construcción de este estilo ya fue puesta sobre la mesa en los tiempos de John F. Kennedy y Nikita Jruschov. «El Puente Mundial de la Paz Kennedy–Jruschov: 'Podría y debería ser construido inmediatamente entre Alaska y Rusia'», se podía leer en los documentos de archivo soviéticos sobre el asesinato del expresidente de Estados Unidos que recientemente entregó Moscú a Washington. Durante su encuentro con Zelenski este viernes en el Salón del Gabinete, al ser preguntado sobre este proyecto, Trump aseguró que se trataba de una idea «interesante» pero que tenían que «considerarlo». Mucho más tajante fue el ucraniano que respondió: «No estoy contento con esa idea».
Imagen del túnel Putin-Trump
El enviado ruso insistió en el tema este sábado y aseguró que el Fondo Ruso de Inversión Directa, junto a «otros socios», inició hace seis meses «el estudio de viabilidad del túnel Rusia-Alaska» y afirmó que el «túnel Putin-Trump podría completarse en menos de ocho años». El estrecho de Bering, donde Dmítriev plantea la construcción de esta infraestructura, alcanza los 82 km en su punto más estrecho, informa Reuters, y separa la vasta y escasamente poblada región rusa de Chukotka de Alaska. Así, las pequeñas islas Diomede, una rusa y otra estadounidense, se encuentran en medio del estrecho, a solo 4 km de distancia entre sí.
El ruso, y mano derecha de Putin, ya propuso en su momento al enviado especial de Trump, Steve Witkoff, jugosos negocios para las empresas energéticas estadounidenses en el Ártico. Una oferta que entonces sedujo al estadounidense y que Rusia recupera ahora para evitar ningún tipo de concesión a Ucrania. Una táctica que le ha servido a Putin para seguir ganando tiempo en su invasión del país vecino, por lo menos, hasta su nuevo encuentro con Trump en la capital de Hungría, Budapest, que aún no tiene ni fecha concreta.
De su único cara a cara, precisamente en Alaska el pasado mes de agosto, el ruso salió victorioso, abandonó finalmente su aislamiento internacional de la mano, nada menos, que de la del presidente de Estados Unidos y, aún más importante, sin tener que comprometerse a la paz. Tras la última llamada con Trump, Putin logró que Zelenski saliera de la Casa Blanca como entró, sin los deseados misiles estadounidenses Tomahawk. A cambio, según The Washington Post, el ruso ofreció al estadounidense un intercambio de territorios. Devolvería las partes ocupadas de Jersón y Zaporiyia a Ucrania, pero retendría el control de todo Donetsk.