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Captura de pantalla de un video que muestra un ataque del Ejército estadounidense a una lancha

Captura de pantalla de un video que muestra un ataque del Ejército estadounidense a una lanchaEFE

EE.UU. intensifica sus operaciones y asegura haber destruido una segunda narcolancha con tres tripulantes en el Pacífico

El Departamento de Guerra, bajo órdenes del presidente Donald Trump, ejecutó un nuevo ataque contra una embarcación sospechosa de narcotráfico y anunció el fin de la cooperación económica con el Gobierno de Gustavo Petro

El secretario del Departamento de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó este miércoles la realización de un nuevo «ataque cinético letal» en aguas del océano Pacífico, en el marco de la estrategia militar antidrogas impulsada por la administración Trump. Según el funcionario, la operación, llevada a cabo por el Comando Sur estadounidense, destruyó una embarcación identificada por los servicios de inteligencia como parte de una red de contrabando ilícito, dejando como saldo la muerte de tres tripulantes.

El ataque, el segundo en menos de 24 horas y el noveno desde que se inició la actual campaña militar, se produjo en aguas internacionales cercanas a las costas de Colombia. Con este nuevo episodio, Washington reafirma su decisión de mantener la presión sobre las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas en la región.

«No son simples narcotraficantes»

En declaraciones difundidas a través de su cuenta oficial en Truth Social, Hegseth comparó a los presuntos narcotraficantes con el grupo terrorista Al Qaeda, argumentando que se trata de una «amenaza estructurada y transnacional» que atenta contra la seguridad hemisférica. «Estos ataques continuarán día tras día», afirmó el funcionario, asegurando que los responsables «no escaparán de la justicia».

La retórica de Hegseth busca reforzar el discurso de la administración Trump, que considera el narcotráfico como un enemigo directo de la seguridad nacional y un fenómeno estrechamente vinculado con redes criminales y terroristas internacionales. Según fuentes del Pentágono, la orden de atacar la embarcación fue autorizada directamente por el presidente, como parte de una política de «acción inmediata» frente a cualquier amenaza detectada en rutas marítimas estratégicas.

La operación se extiende del Caribe al Pacífico

El operativo reciente se suma a otros siete ataques registrados en el Caribe sur, la mayoría frente a las costas de Venezuela, donde la Armada estadounidense ha hundido embarcaciones que, según sus reportes, estaban vinculadas al tráfico de drogas.

La expansión de la ofensiva hacia el Pacífico colombiano representa un cambio táctico: Washington busca interceptar nuevas rutas utilizadas por redes criminales que, ante el incremento de controles en el Caribe, han desplazado sus operaciones hacia el occidente del continente.

Fuentes cercanas al Comando Sur sostienen que las operaciones conjuntas podrían intensificarse en las próximas semanas, incluyendo patrullajes con drones y vigilancia satelital, medidas destinadas a «asegurar la libertad de navegación y contener el flujo ilícito de estupefacientes hacia América del Norte».

Trump endurece su postura contra Colombia

Paralelamente a la ofensiva marítima, el presidente Donald Trump anunció la suspensión total de la ayuda económica y los subsidios que su Gobierno destinaba a Colombia en el marco de la cooperación antidrogas. En declaraciones a la prensa, el mandatario calificó al presidente colombiano, Gustavo Petro, como «un matón» y «un mal tipo que produce mucha droga», marcando así el punto más bajo en la relación bilateral en lo que va de su mandato.

Marco Rubio, Donald Trump y Pete Hegseth

Marco Rubio, Donald Trump y Pete HegsethEFE

Trump insinuó, además, que su Administración evalúa «acciones selectivas sobre objetivos terrestres», sin especificar los territorios involucrados. Según explicó, las rutas del narcotráfico han comenzado a desplazarse por tierra, lo que podría justificar nuevos tipos de intervención militar. «Si es necesario actuar en tierra, lo haremos. El Congreso será informado», aseguró el mandatario.

Un escenario regional en tensión

Las declaraciones de Washington y las recientes operaciones navales reflejan una escalada de tensiones en el hemisferio occidental, donde las políticas de seguridad de Estados Unidos confluyen con los intereses soberanos de los países latinoamericanos. Analistas en defensa advierten que este tipo de ataques en aguas internacionales, aunque justificados por motivos de seguridad, podrían generar conflictos diplomáticos y cuestionamientos en el ámbito del derecho internacional.

La estrategia de Trump busca proyectar fuerza y control sobre las rutas del narcotráfico, pero también envía un mensaje político a los gobiernos de la región: Estados Unidos está dispuesto a actuar de manera unilateral cuando lo considere necesario.

Con esta nueva ofensiva, Washington redefine su política antidrogas, combinando acciones militares, sanciones económicas y un discurso de confrontación que recuerda las etapas más tensas de la «guerra contra el narcotráfico» en América Latina.

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