Catherine Connolly es la nueva presidenta de Irlanda
La izquierdista Catherine Connolly, cercana al Sinn Féin, se convierte en nueva presidenta de Irlanda
Anteriormente alistada en el Partido Laborista, es conocida por sus discursos contra la OTAN o la UE y su acercamiento al brazo político del desaparecido IRA
La izquierdista Catherine Connolly, una diputada independiente pero que cuenta con el respaldo del bloque progresista irlandés, incluido el Sinn Féin –el brazo político del ya desaparecido IRA– se ha convertido en la nueva presidenta de la República de Irlanda tras las elecciones celebradas ayer viernes. Con el recuento casi finalizado, Connolly cuenta con el 63 % de los mismos, muy por delante de Heather Humphreys –que ya la ha felicitado–, con el 29 %. Jim Gavin, exfigura del fútbol gaélico, ha sido respaldado por el 7 % de los votantes.
Pese a que el presidente en Irlanda en principio es un cargo más simbólico que otra cosa, con poderes representativos y poderes limitados, el antecesor de Connolly, Michael D. Higgins, que gobernó durante dos mandatos –de siete años cada uno–, se pronunció asiduamente sobre temas como la crisis de vivienda que asola el país y las guerras en Ucrania y Gaza, rompiendo la neutralidad que siempre había representado al cargo.
Connolly, tercera mujer en la historia en asumir el cargo, es una veterana política de 68 años, exalcaldesa de la ciudad de Galway, que ha ganado popularidad en los últimos años con posicionamientos polémicos, como criticar «el discurso belicista» de la OTAN o la «creciente militarización» de la Unión Europea. También comparó el aumento del gasto en Defensa actual de Alemania con la situación de ese país durante el nazismo.
Alistada dentro del Partido Laborista irlandés, abandonó la formación en el 2007 para presentarse a las elecciones generales como candidata independiente, aunque no logró un escaño hasta 2016. Dos años después, se convirtió en la primera vicepresidenta del Dáil, la Cámara baja del Parlamento irlandés, y se ganó el apoyo del bloque progresista, una alianza donde se incluye el Sinn Féin.
«Estoy absolutamente encantada con el resultado y quiero dar la gracias a todos los que me han apoyado», ha comentado desde Galway. «Entiendo sus preocupaciones respecto a quién creen que los representará mejor», añadió.
Por su parte, la derrotada Heather Humphreys, candidata democristiana del gobernante Fine Gael, reconoció la victoria de Connolly y la felicitó. «Catherine va a ser una presidenta para todos y también para mí, y le deseo todo lo mejor», declaró la aspirante conservadora a la cadena pública RTE. «No me arreptiendo de nada», añadió.
La República de Irlanda, que nunca ha tenido un Ejecutivo liderado por una persona de izquierdas –actualmente gobierna el primer ministro Micheál Martin en una coalición entre los dos principales partidos, Fine Gael y Fianna Fáil– da un giro hacia la izquierda. En las elecciones generales del año pasado, el Sinn Féin fue la segunda fuerza política más votada, obteniendo 39 escaños, pero tiene muy difícil tocar poder en un país que prioriza las coaliciones y donde sus ideas extremas les dificultan conseguir aliados. Con Connolly como presidenta, quizás eso podría cambiar.