Fuerzas ucranianas en los combates en el Donbás
Rusia recrudece su ofensiva contra Ucrania y se acerca a la victoria en el Donbás
Hace un par de meses, la esperanza de paz en la guerra que lleva más de tres años y medio enfrentando a Rusia y Ucrania estuvo más cerca que nunca. El presidente estadounidense, Donald Trump, logró concertar una reunión con su homólogo ruso, Vladimir Putin, y tres días después recibió en la Casa Blanca al ucraniano, Volodimir Zelenski, a quien acompañaron una retahíla de líderes europeos. Había optimismo, pero, conforme han pasado los días, se ha ido diluyendo y, ahora que se acerca el invierno, como decían en Juego de Tronos, la ofensiva rusa en territorio ucraniano se ha recrudecido y se acerca a uno de sus grandes objetivos: el Donbás.
Esta zona de casi 50.000 kilómetros cuadrados, compuesto por las regiones de Lugansk y Donetsk, viene siendo una de las claves de la guerra desde que esta empezó. Y ahora, tras meses de combates estancados, el Ejército ruso ha logrado romper las líneas defensivas ucranianas en varios puntos y asegura haber cercado a casi medio centenar de batallones enemigos, lo que podría precipitar la caída de las ciudades clave de Kúpiansk y Pokrovsk.
El presidente ruso, Vladimir Putin, precisamente viajó este domingo al frente de operaciones en Ucrania, en una visita planificada para reforzar su imagen de comandante en jefe y subrayar que la iniciativa militar está ahora del lado ruso. Desde allí, junto al jefe del Estado Mayor, Valeri Guerasimov, aseguró que las tropas avanzan «a buen ritmo» y que el Ejército «cumple todos sus objetivos operativos».
Guerasimov informó al mandatario de que las fuerzas rusas han rodeado 49 batallones ucranianos en los frentes de Donetsk y Járkov, y que los destacamentos de asalto de la agrupación Západ (Oeste) controlan ya la orilla izquierda del río Oskol, al este de Kúpiansk. También afirmó que la agrupación Tsentr (Centro) ha logrado sitiar a 31 batallones en Pokrovsk, un importante nudo industrial del Donbás.
Según el general, las tropas rusas están además a punto de tomar Yampil, una localidad estratégica a escasos kilómetros de Limán, lo que abriría el camino hacia Sloviansk y Kramatorsk, las dos plazas fuertes del Ejército ucraniano en la región.
Mientras Rusia avanza en sus objetivos, las negociaciones para la paz se mantienen congeladas. Hace unas semanas, el día anterior a otra visita de Zelenski a la Casa Blanca, Trump y Putin conversaron por teléfono y concertaron una reunión en Budapest que, finalmente, no se va a producir. O al menos no en el corto plazo. Por el otro lado, la visita del ucraniano a Washington tampoco acabó bien, con el presidente estadounidense recriminándole que no se abriese a ceder territorios, rechazando la oferta de Moscú de renunciar a Donetsk a cambio de recuperar las partes ocupadas en Jersón y Zaporiyia. El ucraniano también se fue a casa con las manos vacías en su intento de arrancarle a Estados Unidos los misiles Tomahawk, con los que podría causar mucho daño a Rusia.
Mientras los mandatarios no se ponen de acuerdo, en el frente la situación avanza imparable. El Ministerio de Defensa ruso asegura haber «liquidado» a centenares de combatientes ucranianos que intentaban romper el cerco en Kúpiansk y Pokrovsk y, según Moscú, los ucranianos sufren una «situación crítica», aunque las fuentes occidentales insisten en que Ucrania todavía mantiene activos varios corredores logísticos para reabastecer a las tropas atrapadas.
Más allá de la situación en el Donbás, Ucrania también se ha visto golpeada en su capital, Kiev, donde un bombardeo este domingo causó la muerte de tres personas y decenas de heridos. Cada día, ambos países se intercambian decenas de drones y misiles.
Un tanque del Ejército ucraniano avanza en el Donbás
Por si fuera poco, Rusia también ha exhibido músculo estratégico con el éxito del ensayo del misil de crucero Burevestnik, un proyectil de propulsión nuclear con «alcance ilimitado», que habría recorrido 14.000 kilómetros durante casi 15 horas de vuelo. El anuncio llega pocos días después de las maniobras nucleares rusas por tierra, mar y aire, en plena escalada militar, y justo tras la cancelación de la cumbre de Budapest.
A pesar de los reveses, Ucrania asegura que seguirá resistiendo. Fuentes militares en Kiev reconocen que la situación en el frente oriental es «extremadamente difícil», pero niegan que las tropas estén completamente cercadas. Zelenski intenta concesiones de sus socios y presión por la paz, pero sabe que cada día que pasa juega con peores cartas.