¿Prepara Irán un «ataque revancha» contra Israel tras la derrota de junio?
Viendo el resultado y la realidad persa –pobreza, descontento, sanciones internacionales–, cuesta creer que sus dirigentes estén planeando un nuevo enfrentamiento. Pero la mentalidad del islam radical no corre por la misma vía que la lógica occidental
El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, durante una acto público en Teherán
Más allá de la retórica triunfalista, Irán se sintió humillado tras su enfrentamiento con Israel el pasado junio. Además, el ataque de precisión americano para eliminar su programa nuclear hizo todo aún peor para los ayatolás.
El líder supremo de la teocracia iraní, Alí Jamenei, afirmó que su país «está listo para hacer pagar a Washington y Jerusalén los daños que causaron... Han desatado su mano perversa y sangrienta en un crimen que no quedará impune... les espera un destino amargo y doloroso que pronto verán».
Viendo el resultado y la realidad persa –pobreza, descontento, sanciones internacionales–, cuesta creer que sus dirigentes estén planeando un nuevo enfrentamiento. Pero la mentalidad del islam radical no corre por la misma vía que la lógica occidental.
Un alto oficial del Mossad, bajo compromiso de anonimato, dijo que «si Irán está tan loco como para atacar Israel, a pesar de su clara derrota, pueden estar seguros de que el país retrocederá 100 años. Y ellos lo saben».
El escritor y profesor universitario Gustavo Perednik observa: «Dado que Israel no tiene por meta la destrucción de Irán, puso fin a la ´Operación León Naciente´ en el preciso momento en que eliminó el arsenal nuclear de los ayatolás. En contraste, el objetivo de la teocracia islamista sí es la desaparición del Estado judío, por lo que el enfrentamiento entre ambos países podría reiniciarse si reapareciera la amenaza existencial.
Los ayatolás nunca ocultaron que su Revolución Islámica de 1979 tiene ambiciones de hegemonía mundial, y que el primer paso es la islamización del planeta. Para ello, han perpetrado atentados terroristas a lo largo y ancho del orbe, y preparaban bombas atómicas y 20.000 misiles balísticos. Israel, poco proclive al suicidio, supo detenerlos a tiempo. Y sabrá detenerlos nuevamente cada vez que reincidan».
Los sueños del Ayatolá
Teherán cuenta con una gran fuerza militar permanente, pero también depende de grupos terroristas «proxis» como los Hutíes, Hezbollah y Hamás. Estas milicias aliadas son el llamado «Eje de la Resistencia» o «Eje del Mal», según quien lo defina.
¿Con qué fuerza militar cuenta Teherán? Las tropas iraníes se dividen entre las Fuerzas Armadas, encargadas de proteger las fronteras, y la Guardia Revolucionaria (GR), un cuerpo que incluye la fuerza de élite Al Quds. El ejército regular comanda la mayor parte de la tropa –unos 600.000 soldados–, mientras la GR cuenta con 200.000 miembros. Sus fuerzas convencionales se han visto duramente afectadas por las operaciones militares israelíes y americanas de este año.
Los misiles iraníes tierra-tierra de largo alcance pueden alcanzar Londres, París y Madrid
El equipo militar iraní es muy heterogéneo, incluye armas de la desaparecida URSS y otras de EE.UU. previas a la Revolución Islámica de 1979. Últimamente ha comprado armas rusas y chinas. Con 350 aviones, su anticuada fuerza aérea está muy por detrás de Israel en cantidad y calidad. Su fuerte son los misiles tierra-tierra de largo alcance, que pueden alcanzar Londres, París y Madrid.
La red de Jamenei se extiende por el mundo, impulsando la yihad («guerra santa contra los infieles»). Mientras entre la cúpula persa persisten delirios de grandeza, la pobreza generalizada y la opresión islámica han causado enormes protestas reprimidas brutalmente. Es evidente el avasallante anhelo de libertad.
En la compleja realidad geopolítica actual, Irán ha crecido como un imperio en las sombras, que se extiende mucho más allá de sus fronteras.
Represión sin piedad
Afshin Ellian, filósofo y profesor de derecho iraní, afirma que «esta expansión es una cruzada ideológica que borra las fronteras nacionales a favor de una agenda religiosa más amplia». Para él, la visión ideológica de Jamenei «no es solo retórica, sino una convicción fanática que trasciende Irán... su fe en la umma, la comunidad islámica global, es una convicción arraigada, que subordina al pueblo a su meta». Esta visión refleja la ambición más grande de Jamenei: construir un imperio en el que «el pueblo iraní no sea más que peones en un juego geopolítico mucho más grande».
El verdadero cambio positivo sería la caída del régimen y la instalación de un Irán democrático. En su crítica a las ambiciones imperiales de Jamenei, Ellian traza un paralelo histórico claro. «Así como Hitler necesitaba un enemigo absoluto, la umma no puede existir sin un adversario». Las acciones iraníes refuerzan este argumento. Tras los ataques de Hamás a Israel el 7 de octubre, el elogio de Jamenei a los terroristas fue transparente: «Besaré las manos de quienes planearon los ataques», declaró.
Estallidos esporádicos
Los iraníes son cautelosos para protestar en las calles, debido a la naturaleza criminal del régimen. Sin embargo, estallidos esporádicos han ocurrido. Grandes protestas se vieron en 2022, después del asesinato de Mahsa Amini, una joven kurda de 22 años que falleció a manos de la «Policía Moral» –qué ironía– por tener mal puesto el hiyab. Las protestas pronto se convirtieron en un movimiento contra las políticas opresivas de la dictadura, especialmente su control sobre los derechos de las mujeres. En respuesta, el gobierno impuso cortes de internet, usó gases lacrimógenos y munición real para reprimir manifestantes.
Jamenei ha ganado miles de millones de dólares gracias al control de la economía iraní. Se sabe que opera rutas de comercio de heroína en colaboración con carteles internacionales, financiando sus actividades y grupos terroristas.
Los ciudadanos ven su obsesión ideológica como una traición a la nación. Claman por un Irán democrático que se preocupe por los suyos, no por un imperio islámico. Están hartos de financiar grupos que desvían recursos de las escuelas y hospitales iraníes. La gente quiere una agenda centrada en lo suyo, sin saqueos de otros países o grupos.
Guerra ideológica
Con la frágil salud de Jamenei (86) y la cuestión de la sucesión en el aire, que Occidente apoye a los disidentes de forma enérgica ayudaría a lograr un cambio. La teocracia no es una fortaleza invencible, pero las potencias democráticas deben comprender que la verdadera amenaza del régimen no es sólo nuclear. Hay aquí una guerra ideológica, que se extiende a universidades, mezquitas y centros comunitarios de América y Europa. La inteligencia iraní financia células durmientes, conexiones con el crimen y grupos estudiantiles radicales. Los líderes occidentales deben ser conscientes de que este imperio invisible ya está dentro de sus fronteras.
El futuro de Irán debería ser de cooperación, amistad y democracia. Cuando llegue ese día, no sólo será una victoria para el pueblo iraní sino para el mundo entero.