Rakefe, la cárcel con celdas bajo tierra de Israel
Rakefet, la prisión israelí con celdas bajo tierra donde palestinos y terroristas de Hamás no ven la luz del sol
Israel parece esforzarse cada día más en cavar la tumba de su reputación. Con la legitimidad de origen que le da la guerra en Gaza, la brutal contraofensiva que ha dejado la franja hecha escombros no favoreció su argumento de defensa. Tampoco las noticias que salen a diario sobre los abusos de los colonos en Cisjordania, con soldados israelís de testigos de piedra. A este escenario hay que añadir ahora una información publicada por el diario The Guardian en la que destapa el uso de una cárcel con celdas bajo tierra donde mantiene a terroristas pero también a civiles y jóvenes palestinos en condiciones infrahumanas.
The Guardia presenta en exclusiva un informe de Rakefet, la prisión en cuestión, con declaraciones de los abogados de los reclusos, –una enfermera y un vendedor ambulante entre otros–, que reproducen testimonios de estos así como resoluciones del Tribunal Supremo de Israel donde condena el trato dado. Los letrados forman parte del Comité Público contra la Tortura en Israel (PCATI)
«Los presos relataron a sus abogados que sufrían abusos físicos frecuentes, incluyendo palizas, ataques de perros con bozales de hierro y pisotones por parte de los guardias, además de que se les negaba atención médica adecuada y se les proporcionaban raciones insuficientes para sobrevivir. El Tribunal Supremo de Israel dictaminó este mes que el Estado estaba privando a los presos palestinos de una alimentación adecuada», recoge el diario.
Ni luz ni colchones de día
En otro párrafo, el matutino británico denuncia que hay reclusos que no ven la luz solar desde el mes de enero y advierte: «Tienen muy poco tiempo fuera de la celda, en un pequeño recinto subterráneo; a veces, solo cinco minutos cada dos días. Les quitan los colchones temprano por la mañana, generalmente alrededor de las 4 a. m., y solo los devuelven entrada la noche, dejando a los detenidos sobre armazones de hierro en celdas prácticamente vacías.»
Las descripciones de esas instalaciones, añade The Guardian, coinciden con las imágenes de una visita televisada a la prisión realizada por el ministro de Seguridad del ala dura, Itamar Ben-Gvir para dar a conocer su decisión de reabrir esta cárcel subterránea que calificó de, «lugar natural de los terroristas, bajo tierra.»
El diseño y funcionamiento recuerda a la prisión de la base naval de El Callao, en Lima, donde en los años 90 el difunto presidente Alberto Fujimori recluyó a los terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Túpac Amaru) y donde, ironías de la historia, también terminaría su asesor y monje negro del régimen, Vladimiro Montesinos.
The Guardian recuerda que «la prisión de Rakefet se inauguró a principios de la década de 1980 para albergar a algunos de los miembros más peligrosos del crimen organizado en Israel, pero se cerró pocos años después por considerarse inhumana. El ministro de Seguridad de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, ordenó su reapertura tras los atentados del 7 de octubre de 2023.»
El Tribunal Supremo dijo que los reclusos no estaban recibiendo la alimentación adecuada, pero lo que no dijo fue que estos malviven a metros bajo tierra –se desconoce la profundidad– en pequeñas celdas sin ventanas ni ventilación donde son maltratados física y psicológicamente por sus guardianes.
Ben-Gvir, duro entre los duros en la coalición del primer ministro Benjamín Netanyahu, suele presumir de estas instalaciones que estaban cerradas antes del 7 de octubre de 2023, al considerarse en Israel que desbordaban los límites admisibles para una democracia moderna y occidental como la de Israel.
Los servicios de inteligencia israelíes, según The Guardian, advirtieron que ese trato degradante a los prisioneros palestinos pone en riesgo los intereses de seguridad más amplios del país. También le recordaron que el cautiverio de los rehenes se hizo mucho más insoportable al confirmar Hamás que sus presos y los palestinos estaban sometidos a esas condiciones. Las represalias las sufrieron los rehenes que permanecían secuestrados por la organización terrorista y que ellos mismo detallaron tras su liberación.
The guardian, recuerda que gracias a «el alto el fuego acordado a mediados de octubre, Israel liberó a 1.700 detenidos palestinos de Gaza que habían estado retenidos indefinidamente sin cargos ni juicio, así como a 250 prisioneros palestinos que habían sido condenados en tribunales israelíes.»