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Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, en un acto en la Casa Blanca

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, en un acto en la Casa BlancaJim Watson / AFP

Washington endurece su pulso contra Moscú: Trump respalda sanciones severas y abre la puerta a incluir a Irán

Más de 6.000 personas y entidades ligadas a la maquinaria bélica rusa han sido sancionadas por Estados Unidos

En una mañana calurosa en Palm Beach, el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un mensaje clave a nivel diplomático: «Cualquier país que haga negocios con Rusia será muy severamente sancionado. Podríamos añadir a Irán a la fórmula», advirtió desde el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, dejando claro que Washington no piensa aflojar la cuerda.

El presidente respaldó así la iniciativa que senadores estadounidenses, Lindsey Graham y Richard Blumenthal, empujan en el Congreso: un paquete de sanciones y aranceles dirigido a cualquier nación que compre energía rusa y a empresas extranjeras que contribuyan a la producción energética en territorio ruso. Un gesto que, según Trump, encaja con lo que él mismo ha sugerido desde hace tiempo y que hoy encontró eco legislativo.

El movimiento llega después de que el Departamento del Tesoro aplicara sanciones en agosto a las petroleras Rosneft y Lukoil, justificándolas en la falta de compromiso de Moscú para avanzar hacia un proceso de paz que ponga fin a la guerra en Ucrania. Washington insiste en que busca «mermar la capacidad del Kremlin» al tiempo que dice mantener la voluntad de alcanzar una resolución pacífica del conflicto.

Trump, que aún mantiene vivo su deseo de obtener un Premio Nobel de la Paz, ha dejado ver su frustración tras su encuentro del 15 de agosto con Vladímir Putin, una reunión destinada a intentar un cese al fuego que no cuajó.

Desde febrero de 2022, más de 6.000 personas y entidades ligadas a la maquinaria bélica rusa han sido sancionadas por Estados Unidos, una lista que no ha hecho más que crecer al ritmo de los ataques y escaladas en el frente ucraniano. Ahora, con la nueva ofensiva legislativa, Washington prepara otro apretón que podría tener consecuencias globales.

Un mensaje contundente, seco y sin adorno: así marcó Trump el nuevo capítulo de presión internacional, dejando claro que, quien siga tendiendo la mano al Kremlin, pagará el precio.

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