Los candidatos Jara y Kast instantes antes de empezar el debate presidencial
El candidato Kast marca distancia ante la comunista Jara en el último debate antes de las presidenciales chilenas
Los candidatos Jeannette Jara y José Antonio Kast contrastaron sus ideales políticos en nueve espacios temáticos durante un debate intenso
El último cara a cara antes de que Chile acuda a las urnas dejó claro que la campaña ha entrado en su fase más áspera. El candidato conservador José Antonio Kast y la comunista Jeannette Jara protagonizaron este martes un debate tenso, directo y cruzado por reproches, en el que ambos candidatos endurecieron el tono a solo cinco días del balotaje. Si en encuentros anteriores el líder republicano había optado por un perfil más contenido, esta vez decidió responder golpe por golpe a la ofensiva de su rival.
Desde el inicio quedó claro que Jara mantendría la estrategia de confrontamiento que ya había desplegado con anterioridad, pero la novedad fue que Kast también abandonó parte de su cautela habitual. En su comando reconocen que el desempeño anterior había generado dudas entre sus propios apoyos, por lo que en los días previos se introdujeron ajustes al plan. El propio candidato había anticipado en Antofagasta que podía «sorprender». Y lo hizo.
Uno de los momentos más duros llegó en el bloque sobre seguridad ciudadana. Jara arremetió contra el entorno del candidato republicano por las declaraciones del diputado José Carlos Meza, quien había planteado la posibilidad de conmutar penas a reos mayores con enfermedades terminales. «No me parece correcto que se esté ofreciendo beneficios incluso a violadores de niños», lanzó la candidata oficialista. Kast, por su parte, replicó con firmeza y negó de plano cualquier posibilidad de indulto a abusadores de menores y devolvió el golpe apuntando al actual oficialismo. «Los únicos que han entregado pensiones de gracia a pedófilos han sido ellos», afirmó, aludiendo nuevamente al caso del exsubsecretario Manuel Monsalve. A la vez, defendió un trato humanitario para reos en situación terminal, apelando incluso a una cita del juez español Baltasar Garzón: «Nadie merece morir en la cárcel».
La inmigración, por su parte, volvió a ser otro eje de fricción. Mientras Kast aseguró que su eventual Gobierno no regularizará ni empadronará a los cientos de miles de extranjeros que permanecen de forma irregular en el país, Jara le reprochó los constantes cambios en su discurso. «Primero los ibas a expulsar, después los ibas a invitar y ahora les vas a negar beneficios», le espetó. El republicano respondió que esas medidas no son contradictorias y cargó contra el Ejecutivo actual por no haber abierto corredores humanitarios.
El cruce por las 40 horas laborales también tensó el debate. Jara acusó a Kast de querer suspender la reducción de la jornada en las pymes, tal como –según ella– figura en su programa. El líder republicano lo negó y prometió respetar la ley, aunque puso el foco en la seguridad como condición para mejorar la calidad de vida. «Después de esas 40 horas usted va a volver sano y salvo a su casa», insistió. La candidata le respondió con ironía: «Vas a tener que cambiar tu programa».
Kast también utilizó los turnos de preguntas para interpelar directamente a su rival por su rol en el comité político del Gobierno de Gabriel Boric, especialmente por los indultos del estallido social y la gestión del caso Monsalve, buscando así vincularla con las decisiones más controvertidas del Ejecutivo.
A diferencia del debate anterior, no hubo público dentro del estudio. Aun así, ambos comandos siguieron el encuentro desde salas anexas repletas de dirigentes, asesores y parlamentarios electos. En el entorno de Kast destacaba la presencia de líderes republicanos, figuras de Chile Vamos y algunos apoyos recientes de sectores de centro. En el de Jara, en cambio, se congregaron ministros, parlamentarios electos y alcaldes oficialistas, además de su círculo más estrecho de campaña.
Antes de entrar a televisión, Jara había llamado a «poner propuestas contundentes sobre la mesa» y evitar las evasivas. Kast llegó minutos después, escoltado por su equipo más cercano. El debate, a escasos días de las elecciones, no alteró sustancialmente las posiciones ideológicas ya conocidas, pero sí confirmó que los candidatos están decididos a no ceder terreno. Y en esa posición quien parece encontrarse más cómodo es Kast, a quien todas las encuestas sitúan como vencedor. El domingo, de todos modos, se saldrá de dudas.