Fundado en 1910
Un apagón continuo de Internet en Irán ha generado temores de una creciente represión de las protestas

Un apagón continuo de Internet en Irán ha generado temores de una creciente represión de las protestasUGC/AFP

Irán  El régimen de los ayatolás advierte de que actuará «sin piedad» mientras el número de muertos se eleva a más de 60

Los iraníes vuelven a echarse a las calles por decimocuarto día consecutivo a pesar del apagón total impuesto por la República Islámica para dificultar la coordinación de las protestas y la difusión de imágenes

Los iraníes han vuelto a tomar las calles de cientos de ciudades, incluida Teherán, para exigir la caída del régimen de los ayatolás. Las protestas, que comenzaron el pasado 28 de diciembre como un paro general alentado por los comerciantes del Gran Bazar de la capital ante la grave crisis económica que sufre el país, se han convertido en multitudinarias muestras de descontento y hartazgo con las élites gobernantes de la República Islámica. Las autoridades han contestado con una brutal represión, como en ocasiones anteriores, contra los manifestantes. Al menos 65 personas han muerto y más de 2.300 han sido arrestadas en Irán en los últimos 14 días, según la organización Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA), con sede en Estados Unidos.

Entre los fallecidos, HRANA informa de que 15 son agentes del orden o de las fuerzas de seguridad y uno era un civil afiliado al Gobierno, lo que da cuenta de la crudeza de los choques. Así, la organización de derechos humanos iraní ha documentado que las protestas ya se han propagado a 182 ciudades. A medida que se recrudece la violencia ejercida por la policía regular, así como por parte de la Guardia Revolucionaria, contra su propio pueblo, las autoridades del país han impuesto un apagón total de internet y de todas las telecomunicaciones para dificultar la coordinación de las protestas y la difusión de imágenes. «Este bloqueo generalizado de internet no solo oculta violaciones de derechos humanos, sino que constituye en sí mismo una grave violación de derechos humanos», ha denunciado Rebecca White, investigadora de Amnistía Internacional (AI) sobre vigilancia selectiva.

A pesar de estos intentos por mantener en la oscuridad las legítimas reclamaciones de los iraníes y los abusos contra ellos, los propios médicos han denunciado que los hospitales están desbordados de heridos por bala. Un facultativo de un hospital especializado en oftalmología de Teherán confesó a la cadena británica BBC que el centro sanitario estaba sobrepasado y que había tenido que decretar el estado de emergencia, suspendiendo las visitas no urgentes. Otro médico, en este caso de un hospital de la ciudad suroccidental de Shiraz, relató a la cadena británica que no eran capaces de atender a todos los heridos porque no contaban con suficientes cirujanos. Con todo, los iraníes han vuelto a manifestarse este sábado desoyendo las amenazas del fiscal general iraní, Mohammad Movahedi Azad, que ha advertido de que responderá al levantamiento «sin clemencia, misericordia ni apaciguamiento».

«Los cargos contra todos los alborotadores son los mismos», declaró Movahedi Azad, según informó la agencia de noticias iraní Tasnim. «Ya se trate de individuos que han ayudado a alborotadores y terroristas en la destrucción y el daño a la seguridad y la propiedad pública, o de mercenarios que han tomado las armas y han sembrado el miedo y el terror entre los ciudadanos». Irán ha tratado de deslegitimar este último levantamiento contra la teocracia islamista acusando a Estados Unidos e Israel –sus mayores enemigos– de «incentivar la violencia» en una carta al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Pero la ONU ha ignorado la denuncia de Teherán. Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general, António Guterres, defendió este viernes que «la gente tiene derecho a manifestarse pacíficamente en todo el mundo».

Por su parte, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, que al principio de las protestas evitó hacer ninguna declaración pública, rompió el silencio este viernes en un desafiante discurso televisado donde aseguró que «la República Islámica llegó al poder con la sangre de varios cientos de miles de personas honorables y no cederá ante aquellos que lo nieguen». También tuvo palabras para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha amenazado con intervenir «con fuerza» en Irán si siguen matando a civiles. «Tiene las manos manchadas de sangre de más de un millar de iraníes», proclamó el líder supremo. Los iraníes responden al discurso de Jamenei gritando en las calles de todo el país: «Muerte al dictador».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas