El primer ministro canadiense, Mark Carney, durante una conferencia de prensa en Pekín, China
Canadá defiende una asociación estratégica con China para adaptarse a las «nuevas realidades globales»
La visita del primer ministro canadiense al país asiático, la primera de un jefe de Gobierno del país norteamericano en casi una década, se produce tras años de fricciones comerciales y políticas
el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha anunciado este viernes que Canadá y China han alcanzado un acuerdo comercial preliminar para reducir aranceles y retirar gravámenes sobre varios productos agrícolas canadienses, una medida que Ottawa espera que entre en vigor a partir del 1 de marzo.
En declaraciones a la prensa al término de dichos encuentros, Carney ha explicado este viernes que China prevé rebajar los aranceles sobre la colza (canola) canadiense hasta una tasa combinada de alrededor del 15 %, frente al actual 84 %, y que productos como guisantes, langostas y cangrejos no estarán sujetos a los «aranceles discriminatorios» desde el 1 de marzo y al menos hasta finales de este año.
En este sentido, y dirigiendo al mandatario chino, Xi Jinping, el canadiense ha defendido que «juntos podemos aprovechar lo mejor de esta relación en el pasado para crear una nueva adaptada a las nuevas realidades globales».
Según el jefe del Gobierno canadiense, que lleva dos días de reuniones en Pekín, estas medidas podrían generar casi 3.000 millones de dólares en nuevos pedidos de exportación para agricultores, pescadores y procesadores canadienses.
El primer ministro ha subrayado que el acuerdo es de carácter preliminar, pero ha precisado que tiene un «alto grado de confianza» en su aplicación.
Carney ha enmarcado estas medidas en una ampliación del comercio bilateral, especialmente en el sector agroalimentario, que ha calificado como uno de los pilares tradicionales de la relación.
«Durante más de seis décadas, Canadá ha sido un socio fiable para China en exportaciones de alimentos», ha dicho al recordar que las ventas agrícolas canadienses al mercado chino superan los 7.000 millones de dólares anuales.
Además, ha añadido que el acuerdo podría facilitar avances en otros segmentos del sector primario. «Esperamos ver una resolución de muchos obstáculos de largo recorrido para una serie de sectores agrícolas importantes, desde la carne de vacuno hasta los alimentos para mascotas», ha señalado.
Vehículos eléctricos e inversión industrial
Más allá del ámbito agrícola, Carney ha anunciado también avances en bienes industriales, al confirmar que Canadá permitirá la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos al año en su mercado bajo el arancel de nación más favorecida, del 6,1 %.
Este volumen «representa un retorno a los niveles observados en 2023» y equivale a «menos del 3 % del mercado automovilístico canadiense».
«Una parte cada vez mayor de estas exportaciones corresponderá a vehículos eléctricos con un precio de importación inferior a 35.000 dólares», ha afirmado, al tiempo que ha añadido que este entendimiento abre la puerta a inversiones chinas en Canadá para la producción de vehículos en el país en los próximos años.
Carney ha enmarcado estas medidas en un objetivo más amplio de diversificación comercial e industrial y ha precisado que acuerdo contempla una revisión de sus términos a medio plazo.
«Este acuerdo prevé una revisión tras tres años, en cualquier caso dentro de un volumen reducido en el conjunto del mercado canadiense», ha dicho.
La visita del primer ministro canadiense a China, la primera de un jefe de Gobierno del país norteamericano en casi una década, se produce tras años de fricciones comerciales y políticas que afectaron de forma significativa al intercambio bilateral, en particular en el sector agroalimentario.