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El presidente chino, Xi Jinping y el dictador venezolano, Nicolás Maduro en una foto de archivoEFE

EE.UU. destruye las ambiciones de China en Hispanoamérica con la caída de Maduro

Desde que el presidente Donald Trump regresó a la Casa Blanca hace un año, los dirigentes comunistas chinos han observado cómo su influencia en Hispanoamérica disminuía

El principal aliado del régimen comunista chino en Hispanoamérica ha cambiado de bando tras la captura del dictador Nicolás Maduro, ciertamente no es el único que tenía Pekín en la región, pero el acercamiento de Caracas con Washington le obliga a recalcular su estrategia en el «patio trasero» de Estados Unidos.

Durante años, China incursionó en Hispanoamérica, persuadiendo a los países a abandonar su apoyo a Taiwán con promesas de préstamos para construir carreteras, puertos y vías férreas, realizando compras significativas de materias primas como soja y petróleo, y extrayendo metales como el cobre.

En el caso de la dictadura de Nicaragua, por ejemplo, el otro gran aliado del régimen de Pekín en la región, cortó relaciones con Taiwán en 2021 y ha sido la punta de lanza de los comunistas chinos para expulsar a Taiwán de Centroamérica.

Tras la caída de Maduro, sin embargo, Pekín ya no busca nuevos avances en la región a corto plazo, según las fuentes consultadas por el Wall Street Journal. En cambio, el discurso en los círculos políticos chinos se ha orientado hacia una posible disyuntiva: si el hemisferio occidental pertenece a los estadounidenses, entonces el estrecho de Taiwán pertenece a los chinos.

Desde que el presidente Trump regresó a la Casa Blanca hace un año, los dirigentes chinos han estado observando cómo su influencia en Hispanoamérica disminuía.

México impuso recientemente aranceles del 50 % a los vehículos eléctricos chinos para alinearse con Washington antes de la crucial revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 2026. Panamá ha regresado a la órbita estadounidense, retirándose de la emblemática iniciativa «La Franja y la Ruta» del líder chino Xi Jinping.

Incluso Honduras, que rompió relaciones con Taiwán en 2023, podría restablecer relaciones con Taipéi bajo el nuevo Gobierno del conservador Nasry Asfura, apoyado durante la campaña del año pasado por el presidente Trump.

De acuerdo con el Wall Street Journal Pekín emitió en diciembre un documento de política sobre Hispanoamérica sugiriendo que no renunciaría a sus ambiciones en la región, una postura que más tarde podría usar para obtener concesiones de Washington con respecto a Taiwán.

Sin embargo, Pekín no logró detener la caída de Maduro a inicio de enero y ahora Estados Unidos está tomando medidas para redefinir quién controla los campos petroleros de Venezuela, donde China tiene importantes intereses sobre todo como garantía para recuperar préstamos por más de 10.000 millones de dólares.

«La caída de Maduro ha obligado al régimen comunista de Pekín a revalorizar la Doctrina Monroe», declaró al Wall Street Journal Yun Sun, director del programa sobre China en el Centro Stimson. «La disposición de Trump a usar la fuerza dura demuestra que la determinación estadounidense es una realidad que Pekín también debe tomar en serio».

El nuevo cálculo de Pekín se enfrentará a su primera prueba importante a finales de este mes. El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, ha manifestado su deseo de asistir a la toma de posesión de Asfura en Honduras el 27 de enero, según fuentes familiarizadas con el asunto.

Los estrategas de Xi Jinping está siguiendo de cerca si la administración Trump concederá a Lai un tránsito a través de Estados Unidos en ruta a Centroamérica, un privilegio que se le negó el año pasado.