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Carlos Díaz-Rosillo, Director del Adam Smith Center de la Florida International University (FIU)

Carlos Díaz-Rosillo, Director del Adam Smith Center de la Florida International University (FIU)Cortesía

Carlos Díaz-Rosillo, del Adam Smith Center: «No creo que con el actual Gobierno de España mejore la relación con EE.UU.»

Agregó que lo que más le preocupa a los empresarios estadounidenses que están pensando en invertir es la hiperregulación que hay en España y en la UE

Carlos Díaz-Rosillo se desempeñó como Asistente Adjunto del Presidente y Director de Política y Coordinación Interinstitucional de la Casa Blanca durante el primer mandato de Donald Trump. Actualmente está al frente del Adam Smith Center para la Libertad Económica de la Florida International University.

De visita en Madrid, para presentar en Fitur la segunda edición del Americas Tourism Summit que tendrá lugar en Yucatán en marzo, Díaz-Rosillo concedió una entrevista a El Debate para analizar la política exterior de Trump, las próximas elecciones en Hispanoamérica y la relación bilateral entre España y EE.UU.

–El presidente Trump ha cumplido el primer año de su segundo mandato ¿Cuál es su balance?

– El presidente Trump ha venido con mucha fuerza a cumplir cada una de sus promesas electorales. Es aquí donde hay que entender que a él lo eligieron para ser presidente de los Estados Unidos y defender los intereses de los estadounidenses, no para ser popular en Bruselas o ante organismos multilaterales.

En el caso de Venezuela, mucha gente ha hablado ya por varios años de la importancia de sacar a Maduro, de restaurar la democracia y de que había que hacer algo, pero nadie hizo nada y cuando por fin viene alguien y lo saca critican a los Estados Unidos.

Trump dice lo que hace y hace lo que dice de una manera muy directa y con mucha transparencia

Nadie debe sorprenderse por lo el presidente hizo, porque lo venía diciendo desde hace meses. Lo que pasa es que cuando él habla, mucha gente no le cree y después cuando actúa se sorprende. Él dice lo que hace y hace lo que dice de una manera muy directa y con mucha transparencia.

–¿Cuál cree que será la hoja de ruta en Venezuela?

– Sin duda alguna habrá un proceso de transición democrática como ha dicho el secretario de Estado, Marco Rubio, pero lo primero que tiene que suceder es tomar el control operativo del país por eso es que se dejó gran parte de la cúpula del régimen.

En un segundo momento se empezará a reconstruir la infraestructura no solamente física particularmente referida con el petróleo, sino también la infraestructura institucional para llegar a una tercera etapa que es la democracia y eso va a requerir nuevas elecciones.

–Hay mucha ansiedad en el exilio venezolano con estos pasos ¿Cuánto tiempo crees puede tomar este proceso?

–Estamos hablando de un régimen que estuvo en el poder por más de un cuarto de siglo. No podemos pretender que la democracia llegue de la noche a la mañana. Esto no es un proceso de días, de semanas o ni siquiera de meses. Eso va a tardar probablemente varios años.

No podemos pretender que la democracia llegue de la noche a la mañana

Entiendo que mucha gente hubiese querido que con la eliminación del dictador llegase la figura más emblemática de la oposición. La Premio Nobel de la Paz [María Corina Machado]. Eso lo entiendo, pero no es factible porque si bien ella es la líder indiscutible de la oposición, en este momento, no puede darle a Estados Unidos lo que necesita, que es ese control operativo del país.

Aunque la señora Rodríguez, ahora como presidente en funciones, el Ministro de Defensa y el Ministro del Interior de Venezuela son considerados, como detestables para el Gobierno norteamericano son necesarios para evitar un situación de caos total.

–Pero ¿el electorado estadounidense comprende la estrategia de política exterior de la Administración Trump?

–No la entiende. El estadounidense promedio se preocupa de su realidad inmediata. Lo mismo pasa en cualquier otro país en donde los ciudadanos se preocupan de problemas locales y no siempre entienden lo que pasa en países lejanos y cómo les puede afectar directamente.

Hace falta mucha comunicación y educación para poder hacerle ver a ese ciudadano promedio que todas estas acciones les puede beneficiar directamente y que no podemos tener en nuestro hemisferio un narco régimen.

– ¿Entonces es previsible una dura batalla en las elecciones de medio mandato de este año en EE.UU.?

–Absolutamente. Va a ser una elección muy reñida y el control del Congreso está en juego. Si los demócratas toman el control eso va a implicar muy poca acción legislativa y la apertura de muchas más investigaciones.

El presidente Trump ya lo ha dicho, que si los demócratas toman control del Congreso, aunque sea solamente parcial en la Cámara de Representantes, no lo van a dejar gobernar.

–Regresando al escenario internacional ¿Qué implica la renovada doctrina Monroe para Hispanoamérica?

–Implica ejercer influencia positiva para lograr los intereses de Estados Unidos. En el caso de Honduras, por ejemplo, dio su opinión directamente y vimos el resultado.

Si su opinión beneficia a un candidato en otro país es maravilloso para ese candidato, pero él lo hace no para beneficiar a un candidato específico sino para beneficiar los intereses de los Estados Unidos.

–¿Qué podría pasar en las elecciones de Perú y Colombia por ejemplo?

–El caso de Perú es muy interesante porque si bien han tenido una gran estabilidad macroeconómica también han tenido una gran inestabilidad política. Si hubiesen tenido estabilidad política, yo creo que su economía se hubiera disparado, probablemente más que la de cualquier otro país latinoamericano.

Yo veo que la derecha tiene mucha fuerza de cara a las elecciones. El país ya está harto de esa inestabilidad política, harto de cambiar de presidentes. Han tenido siete presidentes en los últimos nueve años.

Perú necesita orden y estabilidad política para que regrese la tranquilidad, para que el peruano pueda salir a la calle sin temor a que les pueda pasar algo y desde mi punto de vista hay una candidata que puede llevar ese orden al país.

–¿Al parecer en Colombia el escenario para la derecha es menos prometedor?

–Yo creo que el gran problema está en que la oposición está demasiado dividida. Después del desastre del Gobierno actual hay una gran oportunidad para la oposición, pero la oposición está muy dividida y hay muchas opciones buenas.

A menos de que esa oposición se una y lancen una candidatura más coordinada el candidato del Gobierno aumentará sus posibilidades.

–Por otro lado, la relación entre EE.UU. y España se ha desmejorado en los últimos meses ¿Cuál es su análisis al respecto?

–Aquí el tema es muy sencillo. Todos los países miembros de la OTAN, de manera unánime, acordaron hace varios años gastar un 2 % de su presupuesto en defensa y España no está cumpliendo con ese compromiso. Cuando el presidente Trump asumió su primer mandato, habló de la importancia de cumplir con todos los compromisos y especialmente el que asumieron los países miembros de la OTAN.

Cumplir con la meta que ellos mismos aceptaron hace varios años es algo que yo veo relativamente sencillo. ¿Por qué Estados Unidos tiene que financiar la defensa del continente más rico del mundo? Lo justo es que contribuyan con su propia defensa y que empiecen a darse cuenta que no pueden depender de que Estados Unidos los defienda.

–El Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por alejarse de EE.UU. tanto en Europa como en Hispanoamérica

–El presidente Trump ha sido muy claro en que el Gobierno de España no ha cumplido con sus compromisos. También es muy preocupante ver cómo el ex presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, ha colaborado con la narco dictadura de Nicolás Maduro.

Creo que ahora que el Gobierno norteamericano va a tener acceso a muchísima inteligencia vamos a descubrir exactamente cuál fue el rol que jugó Rodríguez Zapatero en Venezuela y eso va a tener consecuencias muy serias.

Sin embargo, España puede jugar un papel muy constructivo en todo este proceso de democratización en Venezuela y creo que en su momento lo va a asumir, pero con el Gobierno actual no veo una mejora significativa en la relación entre España y Estados Unidos por lo que hay que esperar a una nueva elección.

–¿Mientras tanto queda algún espacio para el comercio bilateral?

–Aparte del tema político y militar, hay muchísimas oportunidades de negocios entre España y Estados Unidos. Hay muchísimas oportunidades para que empresarios norteamericanos vengan a invertir a España y muchísimas oportunidades para que empresas españolas inviertan en Estados Unidos.

Lo que quizás preocupa más a los empresarios norteamericanos que están pensando en invertir es la hiperregulación que hay en España y en la Unión Europea en general. Esta carga dificulta que inversores vengan a invertir.

Por otro lado, yo veo que los inversores españoles tienen miedo para invertir en Estados Unidos. Estados Unidos es un gran mercado y muchas veces tienen miedo, pero no deben tenerlo porque hay muchísimas oportunidades para invertir.

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