Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán el 28 de febrero, lo que generó temores de una guerra regional con explosiones reportadas en todo Oriente Medio
Desde 1979 hasta hoy: seis hitos que explican la mala relación entre Irán y Estados Unidos
Las relaciones entre Irán y Estados Unidos se mantienen conflictivas desde la Revolución Islámica de 1979 y la posterior toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán
Crónica de un bombardeo anunciado: Israel y EE.UU. atacan Irán mientras Ali Jamenei está en paradero desconocido
Las relaciones entre Irán y Estados Unidos se mantienen conflictivas desde la Revolución Islámica de 1979 y la posterior toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán.
El 4 de noviembre de 1979, apenas siete meses después de proclamarse la República Islámica, un grupo de estudiantes islamistas asaltó la embajada de Estados Unidos en Teherán. Exigían la extradición del sah derrocado, Mohamed Reza Pahlavi, quien se encontraba en territorio estadounidense recibiendo tratamiento médico.
Cincuenta y dos diplomáticos y empleados fueron retenidos como rehenes durante 444 días.
En abril de 1980, nueve meses antes de su liberación, Washington rompió relaciones diplomáticas con Teherán e impuso un embargo comercial.
El «eje del mal» y las sanciones
El 30 de abril de 1995, el presidente Bill Clinton anunció un embargo económico total contra Irán, acusándolo de apoyar el terrorismo. A partir de entonces, Estados Unidos sancionó a las empresas que invirtieran en los sectores petrolero y gasífero iraníes.
En 2002, su sucesor, George W. Bush, incluyó a Irán en el llamado «eje del mal», junto con Irak y Corea del Norte, por su presunto apoyo al terrorismo.
Más tarde, en 2019, Washington designó al cuerpo de Guardianes de la Revolución –el ejército ideológico de la República Islámica– como una «organización terrorista extranjera».
El acuerdo nuclear y su ruptura
A comienzos de los años 2000, varios descubrimientos en sitios nucleares secretos despertaron temores en Occidente de que Irán intentara desarrollar un arma nuclear.
En 2011, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) consideró «creíbles» las informaciones sobre actividades vinculadas con la creación de un artefacto nuclear antes de 2003.
El entonces presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, reactivó en 2005 el programa de enriquecimiento de uranio, asegurando que tenía fines civiles.
Una década después, el 14 de julio de 2015, Irán y seis potencias mundiales –China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania– firmaron en Viena un acuerdo destinado a impedir que Irán obtuviera el arma nuclear, a cambio del levantamiento gradual de sanciones internacionales. El pacto fue ratificado por la ONU ese mismo año.
Sin embargo, el 8 de mayo de 2018, el presidente Donald Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del acuerdo y restableció las sanciones. Un año más tarde, Irán comenzó a incumplir parte de sus compromisos.
Pese a los esfuerzos diplomáticos por reactivar el pacto, las gestiones fracasaron. La ONU restableció las sanciones el 28 de septiembre de 2025 y el acuerdo expiró oficialmente un mes después.
La muerte del general Qasem Soleimani
El 3 de enero de 2020, un bombardeo estadounidense en Bagdad acabó con la vida del general Qasem Soleimani, una de las figuras más influyentes del aparato militar iraní.
Donald Trump justificó la operación alegando que Soleimani planeaba ataques «inminentes» contra diplomáticos y militares estadounidenses.
En represalia, Irán lanzó misiles contra bases que albergaban tropas estadounidenses en Irak.
Escalada militar y bombardeos
Durante una guerra de doce días entre Israel e Irán, el 21 de junio de 2025, Estados Unidos bombardeó tres importantes instalaciones nucleares iraníes. Trump afirmó haber «aniquilado» el programa nuclear de Teherán, aunque el alcance real de los daños sigue sin confirmarse.
«Operaciones de gran envergadura» en 2026
El 28 de febrero de 2026, Donald Trump anunció que Estados Unidos, junto con Israel, había iniciado «operaciones de combate de gran envergadura», después de registrarse explosiones en Teherán y otras ciudades iraníes.
En las semanas previas, Washington había amenazado con una ofensiva en respuesta a la represión violenta de las protestas ocurridas a inicios de año en Irán.
Ambos países mantuvieron conversaciones indirectas en febrero, mediadas por Omán, aunque sin resultados concretos.
Estados Unidos buscaba un acuerdo que fuera más allá del programa nuclear, incluyendo restricciones al desarrollo de misiles balísticos, algo que Teherán rechazó.
Mientras tanto, el ejército estadounidense desplegó una gran fuerza aérea y naval en el Golfo Pérsico y envió al Mediterráneo el portaaviones más grande del mundo, el Gerald Ford.