El DJ iraní Parsa Jafari, en su estudio de música en Madrid
Parsa Jafari, DJ iraní: «La música sigue viva hasta en los sótanos de las ciudades más represivas del mundo»
Parsa Jafari (Teherán, Irán) siempre ha tenido un sueño, ser DJ. La música electrónica es su pasión. Un sentimiento que transmite en su forma de hablar, de expresarse y de trabajar. En su país de nacimiento este género de música está totalmente prohibido, lo descubrió en España, cuando su familia emigró de su tierra natal a Madrid; Jafari tenía tan solo nueve años. «No sabía de su existencia», cuenta el productor musical desde su casa, en la capital española, donde ahora, a sus 29 años, también tiene su estudio. Así empezó todo.
Entre sus referentes destaca a Richie Hawtin, Carl Cox o Skrillex, aunque este último, apunta, «no tiene nada que ver con mi estilo». Define su música como «una forma de conectar con ambos mundos». Sin embargo, su vida sufrió un cambio radical cuando, al cumplir los 18 años, tuvo que volver a Irán para cumplir con el servicio militar obligatorio. «Para mí fue muy duro. Tuve depresiones y muchos problemas para adaptarme. Cambié de vida drásticamente, dejé la música, y toda la vida que tenía aquí en Madrid», recuerda. No podía negarse, porque si no ni él ni su familia podrían volver nunca al país.
Jafari volvió con su familia a Irán y pasó 24 meses en el servicio militar obligatorio, ni siquiera en este tiempo abandonó su pasión. Empezó a organizar fiestas ilegales en Teherán, «mi ciudad», remarca con orgullo. «Nunca paré, porque al final la música sigue viva, aunque sea en los sótanos de las ciudades más prohibitivas del mundo», confiesa. En Irán, asegura, por hacer fiestas de este tipo puedes enfrentarte a la pena de muerte. El productor cuenta que, junto a unos amigos, organizaban quedadas, tratando que fueran lo más privadas posible, pero no siempre era así.
Parsa Jafari durante una de las fiestas ilegales en Teherán, Irán
«Una vez se nos fue de las manos, vinieron unas mil personas», rememora. De esa época tan solo guarda una fotografía en la que apenas se le reconoce. Pasados los dos años de formación militar obligatoria, decidió volver a España para perseguir su sueño de convertirse en DJ, pero su familia se quedó en Irán. «Retomé otra vez la música, empecé a producir y, a través de mi arte trato de dar voz a lo que está pasando en mi país», explica. Confiesa que ese tiempo en el Ejército le abrió los ojos y pudo ser testigo de lo que estaba realmente ocurriendo en el país persa.
Con motivo de las multitudinarias manifestaciones que estallaron en Irán en septiembre de 2022 bajo el lema «Mujeres, Vida, Libertad», tras la muerte de la joven kurda Mahsa Amini –bajo custodia policial y acusada de llevar mal puesto el velo islámico–, lanzó un álbum con el nombre de las protestas. Jafari ha sido residente durante años en la conocida discoteca Fabrik, en Madrid, y hace unos meses decidió emprender nuevos proyectos y ha creado su propia marca, Dark Sun. «He querido crear mi propio camino, crear mi propio proyecto audiovisual» y esta nueva etapa le ha llevado a estar a caballo entre Madrid y Lisboa.
El último mes no ha sido fácil para él. Irán ha vuelto a ser escenario de multitudinarias protestas en contra del régimen que han sido reprimidas con una violencia sin precedentes. Organizaciones de derechos humanos como HRANA (Human Rights Activists In Iran, por su siglas en inglés), con sede en Estados Unidos, confirman más de 7.000 muertos, aunque temen que esa cifra sea mucho mayor. «Todos los días me despierto y lo primero que hago es mirar el móvil para ver si puedo contactar con mi familia, saber que siguen vivos, básicamente. Parece mentira que esté hablando de esto, pero es así», asiente.
Jafari relata que su país se convirtió en un auténtico campo de batalla y que las fuerzas de seguridad del Estado incluso arrojaban los cadáveres de los manifestantes desde los camiones y los dejaban tirados en la calle para disuadir al resto de iraníes de salir a protestar. El productor lamenta que, en esta ocasión, la comunidad internacional no haya elevado la voz sobre la masacre ejecutada por el régimen de los ayatolás contra su propio pueblo y lamenta que toda está sangre haya sido, una vez más, «un tiro al aire». Destaca el valor de los jóvenes iraníes que siguen plantando cara al régimen desde las universidades más destacadas del país y clama por la vuelta de la Monarquía como garante de la libertad.
La música electrónica les da miedo a los islámicos. Quieren a la gente reprimida, quieren a la gente tristeDJ y productor musical
Cuando ese momento llegue, Jafari podrá cumplir su sueño: tocar su música en Irán. «Quiero poder tocar y hacer mis fiestas y que mi gente, mi familia me escuche y que no me tenga que ver a través de una pantalla», dice. Lo tiene todo pensado, pinchará en Teherán, «24 horas sin parar» y «gratis para que venga todo el mundo». Este escenario sería, para él, el golpe definitivo porque «el tecno es revolución». «La revolución es la libertad y el tecno siempre ha sido revolucionario. La música electrónica les da miedo a los islámicos. El baile, el estar con otra gente compartiendo energía, al final eso es lo que les molesta. Quieren a la gente reprimida, quieren a la gente triste, eso es lo que quieren».