Fundado en 1910

Paso a paso: así se ejecutó y se ejecuta el plan Furia Épica de EE.UU. e Israel en Irán

Hubo discusiones sobre si hacerlo de día o de noche, los errores del régimen de los ayatolás y la reunión de la cúpula de la dictadura islámica precipitaron los acontecimientos que permitieron usar armamento inédito

Complejo residencial del líder supremo de Irán Alí Jamenéi en TeheránCaptura de pantalla del New York Times

¿Por qué ahora? ¿Cuándo se decidió? ¿Cómo se ejecuto el plan Furía Épica? Las preguntas se suceden y de momento no todas tienen respuestas certeras, pero sí las más importantes.

El plan llevaba tiempo fraguándose. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuvo en varias ocasiones la tentación de ejecutarlo antes, pero no se daban las condiciones.

Los aliados en Oriente Medio trabajaron con codo con codo con las fuerzas estadounidenses. Precipitarse era un error que no se podían permitir, El día y la hora fue motivo de discusión. Había que esperar a que la flota americana estuvieran en las posiciones adecuadas. La llegada del portaviones más grande del mundo, el U.S. Gerald Ford ofreció la tranquilidad a Israel que necesitaba. El resto de los buques ya estaban desplegados en los puntos estratégicos.

La reunión de la cúpula del régimen de los ayatolas, en el Palacio Presidencial que ha terminado convertido en escombros y cenizas fue decisiva para que Israel, con la información de la CIA y la de sus propios agentes del Mosad comenzara el bombardeo.

En ese primer ataque cayeron el líder supremo, Ali Jamenei y las 40 cabezas de la dictadura de la República Islámica

En ese primer ataque cayeron el líder supremo, Ali Jamenei y las 40 cabezas de la dictadura de la República Islámica. ¿Cómo cometieran ese error? Es difícil entender que bajaran la guardia de ese modo cuando Trump hace menos de un año había bombardeado –también Israel– sus laboratorios mientras negociaban.

El rastro de los teléfonos móviles

La seguridad iraní descubrió que Israel los había rastreado porque sus guardaespaldas llevaban teléfonos celulares. Según informó el Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom), las fuerzas estadounidenses consiguieron golpear más de un millar de objetivos iraníes en las primeras horas del sábado gracias a este «detalle».

Los funcionarios militares y de inteligencia de Irán de máximo rango se reunieron a plena luz del día sobre la tierra –como recuerda The New York Times–. ¿Dónde? En la última dirección conocida (las oficinas del Consejo de Seguridad Nacional del país) del líder supremo. El mundo esperaba que Estados Unidos o Israel, o ambos, atacaran, por eso, esa cita en el contexto que se produjo, resulta incomprensible

Alí Jamenei, según Irán llevaba meses de una lado para otro, se movía supuestamente de un escondite subterráneo secreto a otro. Túneles al estilo Hamás, pero también, visto lo visto, acudía a su residencial oficial, conocida por todos dentro y fuera de Irán.

A las 9:40 de la mañana, hora local, estaban todos bajo esos techos del Palacio. La oportunidad era única. El ataque se produjo en tres oleadas y eliminó, en un abrir y cerrar de ojos, los sistemas de defensa aéreas de Irán.

Misiles balísticos, municiones, lanzadoras, centenares de efectivos militares, almacenes y sitios de producción quedaban sepultados.

Los bombardeos continuaron todo el fin de semana. Al mediodía del domingo, los funcionarios militares israelíes dijeron que se había logrado la supremacía aérea en los cielos de Irán y que sus aviones volaban libremente sobre la capital.

«Irán está totalmente expuesto a ataques aéreos en este momento», declaró Amir Eshel, excomandante de la Fuerza Aérea Israelí, como recoge NYT. «Solo las fuerzas estadounidenses y la Fuerza Aérea Israelí pueden decidir dónde, cuándo y cómo. Prácticamente no pueden oponerse. Tienen una libertad de maniobra casi total».

Terminar con la totalidad de los misiles balísticos, fortaleza de Irán con lso drones Shahed (camicaces), llevará más tiempo, pero el objetivo para Netanyahu y Trump es claro: hay que destruirlos.

Segunda ola de ataques

Una segunda ola de ataques siguió inmediatamente al ataque del sábado por la mañana contra el liderazgo de Irán, con Israel apuntando a las baterías de misiles tierra-aire de Irán, especialmente las que defienden a Teherán, dijeron funcionarios de defensa israelíes al NYT.

Un armamento israelí clave utilizado el sábado por la mañana, que también ayudó al elemento sorpresa, fue un misil balístico capaz de ser lanzado por aviones de combate F-15 desde lejos.

Se desarrolló originalmente como un misil de práctica para un sistema de misiles antibalísticos israelí, conocido como Arrow. Sin embargo, la nueva versión, conocida como Black Sparrow, permite atacar objetivos distantes en territorio iraní, sin necesidad de que el avión se acerque al alcance de las baterías de misiles tierra-aire de Irán.

Emboscada estratégica

A diferencia de operaciones anteriores, en las que se enviaron aviones en pequeñas oleadas, la Fuerza Aérea Israelí montó lo que denominó una «emboscada estratégica». Israel estaba «desplegando toda su fuerza aérea» al oeste y centro de Irán, según declaró un funcionario de seguridad israelí.

Los estadounidenses se unieron a los bombardeos media hora después del primer ataque

La misión de los pilotos: destruir tantos misiles iraníes como sea posible, lo más rápido posible. Los estadounidenses, que se unieron a los bombardeos aproximadamente media hora después del primer ataque israelí contra Irán, se centraron en objetivos en el este del país, una zona alejada de Israel pero relativamente cercana a bases y fuerzas estadounidenses. Israel tomó la mitad occidental del país.

Donald Trump lo confirmó: «Me acaban de informar que hemos destruido y hundido nueve buques de guerra iraníes, algunos de ellos relativamente grandes e importantes», escribió el domingo. «Vamos a por el resto. ¡Pronto también estarán flotando en el fondo del mar!».

Con las defensas aéreas iraníes tan dañadas, Israel tuvo libertad el domingo para atacar objetivos y símbolos del gobierno en Teherán. El ejército israelí afirmó haber atacado «decenas de centros de mando militar del régimen, incluyendo cuarteles generales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), cuarteles de inteligencia, centros de mando de la Fuerza Aérea del CGRI y cuarteles generales de seguridad interna».

La guerra continúa y no parece que su fin sea inmediato. Oficialmente, Estados Unidos ha admitido la baja de tres soldados, pero esta guerra no ha hecho más que empezar.