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El presidente de EE.UU. Donald Trump y el presidente chino Xi JinpingAFP

El ataque de EE.UU. en Irán podría impulsar las conversaciones entre Trump y Xi Jinping prevista para finales de mes

Los regímenes de Venezuela e Irán han sido aliados cercanos del régimen comunista de Pekín y proveedores de petróleo barato pagado en yuanes

La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra el régimen islamista de Irán ha puesto al líder chino Xi Jinping en desventaja de cara a una cumbre prevista con el presidente Donald Trump, quien por segunda vez en dos meses ha arremetido contra uno de los socios cercanos del régimen comunista de Pekín.

Está previsto que Trump llegue a Pekín a finales de marzo tras haber capturado al dictador venezolano Nicolás Maduro en una arriesgada incursión en Caracas en enero y la guerra en curso que inició el sábado en Irán y mató al líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei. Ambos autócratas aseguraban que sus respectivos países suministraran petróleo a China.

Para China, el peligro de la operación militar estadounidense en Irán es tanto práctico como simbólico.

China, el mayor comprador mundial de petróleo iraní, recibió el año pasado el 13,4 % de su petróleo total importado por mar desde ese país. Eso lo hace especialmente expuesto a cualquier interrupción del suministro a medida que avanza el conflicto, especialmente en caso de bloqueo del estrecho de Ormuz, la ruta de exportación de petróleo más vital del mundo.

En este contexto, no está nada claro cómo se desarrollará la cumbre con Xi, que la administración Trump ha dicho que se centrará en el comercio, o incluso si siquiera se llevará a cabo realmente.

La semana pasada, parecía que Trump iría a Pekín en una posición debilitada tras una decisión del Tribunal Supremo de EE.UU. que invalidaba muchos de sus aranceles. Pero ahora es Xi quien puede estar descolocado y luchando por montar una respuesta contundente a la mayor operación militar estadounidense desde la guerra de Irak.

Aunque el régimen de Pekín ha condenado las operaciones lideradas por Estados Unidos como «inaceptables» y ha pedido moderación, su respuesta mesurada demuestra tanto su limitada capacidad para influir en Estados Unidos y la naturaleza transaccional de sus alianzas diplomáticas con sus aliados autoritarios.

Mientras tanto, Trump ha dicho que la operación contra Irán podría durar unas cuatro semanas, lo que la acercaría a la víspera del viaje a China.