Fundado en 1910

Un presidente Donald Trump pletórico y seguro de poder acabar pronto con la guerra en Irán, con la desaparición del mayor régimen terrorista del planeta, reunió ayer en Miami a doce presidentes de Iberoamérica para fundar una nueva organización, el Escudo de las Américas, cuyo objetivo es la lucha sin cuartel contra los cárteles de la droga y el freno a la penetración China en todo el continente americano.

El encuentro en el Club de Golf del Doral, propiedad del presidente, no tiene precedentes porque obedece a la coincidencia de intereses, ideología y voluntad política de Trump y su equipo encabezado por Marco Rubio, con los cada vez más numerosos líderes conservadores y antisocialistas de Iberoamérica. Y su ambicioso fin es llevar a cabo la revolución modernizadora del continente que hace posible el avance de las fuerzas conservadoras para la derrota de la alianza de las fuerzas de izquierda con el crimen organizado y muy especialmente con las grandes organizaciones de producción y el tráfico de drogas.

La nueva organización tiene un vínculo político, moral e intelectual con Europa a través del principal canal de diálogo y colaboración política de las fuerzas de la derecha de todas las Américas con la derecha europea de patriotas, conservadores y soberanistas, en constante crecimiento en las naciones europeas. Esta organización para la cooperación política de los dos pilares de Occidente americano encaja con armonía en el proyecto de los tres pilares de Occidente que es objeto de la política del Foro de Madrid que desarrolla la Carta de Madrid promovida por la fundación Disenso bajo la dirección del presidente de Vox, Santiago Abascal. Muchos de los asistentes son firmantes de la Carta de Madrid, colaboradores de Patriotas por Europa, aliados e incluso amigos personales de Abascal.

Por primera vez se forja un frente en el que EE.UU. y numerosos sólidos aliados democráticos de Iberoamérica se proponen acabar con el trágico y catastrófico protagonismo en Iberoamérica de una izquierda violenta, subversiva y destructiva que hizo correr ríos de sangre por todo el subcontinente desde la revolución cubana. Y Cuba, su régimen mafioso, comunista y asesino, el foco infeccioso de la subversión violenta comunista desde hace casi 70 años, será el próximo en caer para el avance de este rediseño general en el que las dictaduras alimentadas por el crimen sean derrotadas y queden abolidas.

América comienza a unirse en la reconquista de libertad, seguridad y justicia con una recuperación de valores y virtudes tradicionales de Occidente y la victoria sin ambages sobre las fuerzas comunistas, socialistas y narcotraficantes. El Escudo de América pretende ser una organización en defensa de la economía de mercado y del imperio de la ley y la autodefensa frente a los intentos de penetración de poderes totalitarios y criminales.

Faltan muchos países por unirse y tres de los más grandes, México, Brasil y Colombia, siguen en manos de una izquierda aliada a los carteles de la droga. Pero el mayor foco continental del crimen, la dictadura de Nicolás Maduro, está siendo desmantelada, no tan rápidamente como muchos deseamos, pero sí de forma constante.

Mientras, la Unión Europea muestra cada vez más signos de disolución con un poder en Bruselas, encarnado por la Comisión Europea de Ursula von der Leyen, fracasado y desnortado, unos Estados miembros que se replantean abiertamente sus propios intereses para aplacar la creciente rebelión de sus ciudadanos cada vez más pobres, frustrados e insatisfechos.

Mientras en Europa los gobernantes cada día tienen más diferencias a la hora de afrontar los tiempos de crisis en plena formación de un nuevo orden mundial y ni siquiera se ponen de acuerdo en el grado de hostilidad hacia Donald Trump, en América son muchos los que ven la inmensa oportunidad de una reconstrucción de Occidente.

Mientras la izquierda narcosocialista en todo Occidente, el islamismo aliado al socialismo y algunos patéticos intelectuales lloran por lo que llaman «imperialismo anglosionista», gobernantes americanos se ponen de acuerdo para avanzar en seguridad, libertad y prosperidad.

En la cumbre de Miami, participan EEUU y doce presidentes. Entre los líderes presentes están Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz Pereira (Bolivia), José Antonio Kast (Chile, será investido este miércoles), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay), Nayib Bukele (El Salvador), Irfaan Ali (Guyana), Nasry «Tito» Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá) y Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago).