El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, acompañado de su mujer, Begoña Gómez, llega este sábado a Pekín
Sánchez pide a China mayor implicación para frenar los conflictos y corregir el desequilibrio comercial
El presidente del Gobierno reclama a Pekín más compromiso con el orden internacional y advierte de un déficit comercial «insostenible» en plena tensión global
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha instado este lunes a China a asumir un papel más activo en la defensa del derecho internacional y en la resolución de los principales conflictos globales, al tiempo que ha advertido del creciente desequilibrio comercial entre ambos países, que considera «insostenible».
Durante su intervención en la Universidad de Tsinghua, uno de los centros académicos más prestigiosos del país asiático, Sánchez subrayó que el orden internacional depende de la implicación de las grandes potencias y reclamó a Pekín que contribuya a garantizar el cumplimiento de las normas internacionales y a poner fin a conflictos como los de Irán, Ucrania, Líbano, Gaza o Cisjordania.
«China hace mucho, y lo celebramos, pero puede hacer más», afirmó el jefe del Ejecutivo, quien vinculó la estabilidad global al respeto del derecho internacional en un contexto marcado por el fracaso reciente de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
En este sentido, defendió que tanto Europa como China tienen un papel clave en la construcción de un sistema multilateral equilibrado y advirtió que sin una Unión Europea unida ni la participación del gigante asiático será posible un orden internacional estable.
El presidente del Gobierno también puso el foco en el ámbito económico, alertando que el déficit comercial con China —que superó los 42.000 millones de euros en 2025— «resulta insostenible a medio y largo plazo». Por ello, reclamó una mayor apertura del mercado chino: «España necesita que China se abra para que Europa no tenga que cerrarse».
Sánchez abogó por «corregir» ese desequilibrio y avanzar hacia una globalización más equilibrada, basada en la reciprocidad y en una economía «más justa», en la que no haya regiones sistemáticamente perjudicadas.
El jefe del Ejecutivo defendió además la consolidación de un mundo multipolar, que, a su juicio, ya es una realidad, y rechazó las visiones que interpretan el ascenso de nuevas potencias como una amenaza. «Es una lectura equivocada y peligrosa», advirtió, apostando por reforzar el multilateralismo y la cooperación internacional.
La visita de Sánchez a Pekín —la cuarta en cuatro años— ha sido bien recibida por la prensa estatal china, que presenta a España como un «puente» entre Europa y el gigante asiático y destaca el enfoque pragmático de Madrid en sus relaciones bilaterales.
El viaje continuará este martes con encuentros clave con el presidente chino, Xi Jinping; el primer ministro, Li Qiang; y el presidente del Legislativo, Zhao Leji, en un contexto marcado por las tensiones comerciales globales, la guerra en Irán y el interés de España por atraer inversión y reforzar la cooperación tecnológica.