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Un dron terrestre diseñado para colocar minas antitanque durante una sesión de entrenamiento en un lugar no revelado en la región de Járkov, Ucrania,

Un dron terrestre diseñado para colocar minas antitanque en la región de Járkov, Ucrania,EFE

La guerra del futuro y de los robots ya ha llegado a Ucrania: drones terrestres conquistan posiciones rusas

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, anunció la semana pasada que su Fuerzas Armadas tomaron «por primera vez» en la guerra una plaza enemiga usando únicamente sistemas terrestres

La guerra del futuro ya está aquí, esa en la que los soldados pasan a un segundo plano y son las máquinas quienes se enfrentan en el campo de batalla. «El futuro ya está en la primera línea, y Ucrania lo está construyendo», aseveró el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, el pasado 13 de abril en una extensa publicación en sus redes sociales. Zelenski anunció así la toma, «por primera vez» desde el inicio de la invasión rusa de su país, de una posición enemiga únicamente con robots.

«Por primera vez en la historia de esta guerra, una posición enemiga ha sido tomada exclusivamente por plataformas no tripuladas: sistemas terrestres y drones. Los ocupantes se rindieron y la operación se llevó a cabo sin infantería y sin bajas por nuestra parte», subrayó el mandatario ucraniano. Asimismo, aseguró que sus sistemas robóticos terrestresRatel, TerMIT, Ardal, Rys, Zmiy, Protector y Volia, entre otros– ya han llevado a cabo más de 22.000 misiones en el frente durante los últimos tres meses, lo que ha permitido, sostiene Zelenski, salvar la vida de los uniformados ucranianos «más de 22.000 veces, cuando un robot entró en las zonas más peligrosas en lugar de un combatiente».

«Se trata de alta tecnología que protege lo más valioso: la vida humana», se enorgulleció el mandatario. Según el Ministerio de Defensa ucraniano, el pasado mes de marzo su Ejército ejecutó más de 9.000 operaciones en primera línea de fuego con vehículos no tripulados equipados con explosivos, ametralladoras y otros artefactos, como cohetes. Unos datos que contrastan con los de noviembre de 2025, cuando se registraron tan solo unas 2.900 misiones de este tipo.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en una fabrica de drones

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en una fabrica de drones@ZelenskyyUa

El pasado mes de enero, la empresa ucraniana DevDroid difundió un vídeo que, aparentemente, podría parecer un episodio habitual en el fragor de la guerra: tres soldados rusos, con las manos en alto, anuncian que se rinden al verse rodeados y sin refuerzos en algún punto en dirección a la ciudad de Limán, en el óblast de Donetsk.

Sin embargo, lo chocante es que quienes les rodean no es la infantería ucraniana, sino un dron terrestre, concretamente el Droid TW-7.62, montado sobre la plataforma NUMO. Esta operación se atribuyó a la 3.ª Brigada de Asalto, precisamente en un sector donde la presión táctica rusa y la abundante presencia de aviones no tripulados han impedido cualquier aproximación de la infantería ucraniana. Este ya no es un episodio aislado, sino que cada vez se repite con más frecuencia en el frente de batalla ucraniano.

Los sistemas robotizados han ayudado además al Ejército ucraniano a llevar a cabo tareas de evacuación, cada vez más complejas, ya que la llamada «zona de la muerte» puede llegar a ser de hasta unos 40 kilómetros. Esta franja, sobre todo desde la irrupción en la guerra de los drones, se ha ido ampliando y expone a los uniformados al fuego enemigo. Ante el recrudecimiento de la invasión rusa y la escasez de soldados, Ucrania trata de imponerse a través de la tecnología. La supremacía en este ámbito se ha intensificado, sobre todo, tras el nombramiento de Mijaílo Fédorov el pasado mes de enero como ministro de Defensa.

Fédorov se desempeñó anteriormente como ministro de Transformación Digital, cargo desde el que supervisó el exitoso proyecto ucraniano de la contienda con drones. Nada más asumir la cartera de Defensa, el empresario y político ucraniano presentó su «plan de guerra», un proyecto estratégico sobre cómo Ucrania planea «obligar a Rusia a firmar la paz». Esta estrategia se centra en la tecnología y los datos, con cientos de empresas participando en decenas de iniciativas gubernamentales de desarrollo y producción de drones.

El objetivo es poder identificar cada una de las amenazas aéreas en tiempo real e interceptar al menos el 95 % de los misiles y aviones no tripulados enemigos, así como crear una «zona de destrucción» de entre 15 y 20 kilómetros de profundidad a lo largo de la línea del frente, donde los drones y los robots operen sin descanso. Asimismo, Fédorov expresó el pasado domingo su intención de que, en un futuro no muy lejano, los sistemas robóticos terrestres se encarguen de la logística en primera línea.

El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), un think tank con sede en Washington, ya apuntó a principios de este mes de abril que la superioridad ucraniana en este tipo de tecnología «probablemente esté contribuyendo a frenar el avance ruso y a los recientes contraataques ucranianos». «Aunque ninguna de las partes ha logrado una ventaja decisiva, la campaña de ataques de medio alcance de Ucrania ha permitido a Kiev recuperar la iniciativa», explican en un análisis sobre la situación en el frente. En este sentido, el ISW aclara que «el reto ahora para Ucrania será mantenerse un paso por delante mientras Rusia responde».

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