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Lidia Fernández
CrónicaLidia FernándezVarsovia

11.500 inmigrantes ilegales entraron en la UE mediante empresas fantasmas

Una mujer polaca, una ucraniana y un bielorruso dirigían una trama que falsificaba contratos de trabajo para facilitar la entrada masiva de extranjeros en la Unión Europea a través de Polonia

Tarjeta de residente polaco

Tarjeta de residente polacoShutterstock

Polonia vuelve a situarse en el centro del debate migratorio europeo tras la desarticulación de una red criminal que, según las autoridades del país, facilitó la entrada irregular de casi 11.500 inmigrantes mediante un sofisticado sistema de empresas ficticias y documentación fraudulenta.

La operación, coordinada por la Fiscalía de Distrito de Łódź y la Guardia de Fronteras polaca, ha destapado uno de los mayores entramados de inmigración ilegal detectados en el país en los últimos años.

Más de 130 sociedades pantalla

La investigación apunta a que la organización operó entre 2021 y 2024 utilizando más de 130 sociedades pantalla registradas por toda Polonia. Sobre el papel, aquellas compañías ofrecían empleo legal a trabajadores extranjeros. En la práctica, muchas ni siquiera desarrollaban actividad económica real. Sin embargo, emitían contratos y certificados laborales falsos que permitían a miles de personas solicitar visados, permisos de residencia o autorizaciones de trabajo válidas dentro del espacio Schengen.

Los detenidos son, por ahora, una ciudadana polaca, una ucraniana y un hombre bielorruso, considerados los principales responsables de la trama. Los investigadores sospechan que actuaban como intermediarios entre ciudadanos extranjeros y un entramado burocrático diseñado para aparentar legalidad. El fraude comenzó a levantar sospechas cuando los fiscales detectaron empresas sin facturación ni actividad comercial que, pese a ello, declaraban cientos de empleados extranjeros.

Contratos falsos

El sistema era relativamente simple, pero enormemente eficaz. Los inmigrantes obtenían documentación laboral aparentemente legal emitida por empresas registradas en Polonia. Con esos documentos podían tramitar visados o permisos temporales de trabajo y residencia. Una vez dentro de Polonia, muchos no se quedaban en el país: utilizaban Polonia como puerta de entrada al resto de Europa occidental.

Según la investigación, la mayoría de los beneficiarios eran ciudadanos bielorrusos y de otros países de Europa del Este. No obstante, las autoridades polacas han advertido en investigaciones paralelas de la existencia de redes similares que también habrían facilitado la llegada de inmigrantes procedentes de Asia y África considerados de «alto riesgo migratorio».

La clave del entramado residía en aprovechar los mecanismos legales de contratación de trabajadores extranjeros. Polonia, convertida en una de las economías más dinámicas de Europa Central, ha necesitado durante años mano de obra foránea para cubrir vacantes en sectores como la construcción, la logística o la agricultura. Ese sistema de contratación, pensado para responder a necesidades reales del mercado laboral, ha terminado convirtiéndose en un agujero explotado por organizaciones criminales.

Los investigadores sostienen que muchas de las empresas utilizadas eran simples cascarones administrativos creados únicamente para emitir certificados de empleo. Algunas registraban centenares de trabajadores pese a no declarar ingresos ni actividad económica.

Política migratoria

La operación se produce en un contexto político especialmente sensible en Polonia. Desde la crisis migratoria de 2021 en la frontera con Bielorrusia, Varsovia ha endurecido notablemente su política migratoria y ha reforzado los controles fronterizos. El Gobierno polaco acusa desde hace años al régimen de Aleksander Lukashenko de utilizar los flujos migratorios como instrumento de presión contra la Unión Europea.

A ello se suma la creciente presión interna sobre el sistema de visados. El actual Ejecutivo de Donald Tusk ha denunciado supuestas irregularidades heredadas de gobiernos anteriores en la concesión de permisos a ciudadanos extranjeros. Una auditoría oficial llegó a señalar posibles abusos y concesiones irregulares de cientos de miles de visados a personas procedentes de Asia y África.

En los últimos meses, Polonia ha multiplicado las operaciones policiales contra la inmigración irregular. Solo en marzo de este año, una macrorredada nacional permitió identificar y detener a centenares de extranjeros en situación irregular y a decenas de personas buscadas por delitos relacionados con tráfico de personas y falsificación documental.

Los delitos que afrontan

Los responsables de la trama desmantelada en Łódź están acusados de pertenencia a organización criminal, facilitación de cruces ilegales de frontera, falsificación documental y fraude administrativo vinculado a permisos de residencia y trabajo. La legislación polaca contempla penas de hasta ocho años de prisión para este tipo de delitos relacionados con tráfico de inmigrantes y documentación fraudulenta.

La Fiscalía no descarta nuevas detenciones ni ampliar la investigación a otras regiones del país. Tampoco se excluye que existan conexiones con redes internacionales dedicadas al traslado irregular de personas hacia Alemania y otros países de Europa occidental, principal destino final de muchos inmigrantes que utilizan Polonia como país de tránsito.

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