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El presidente de Colombia, Gustavo Petro

El presidente de Colombia, Gustavo PetroAFP

El Gobierno colombiano cesa las funciones de encargado de la embajada de Bolivia en Bogotá

La Paz expulsó a la embajadora colombiana por «injerencia» y Bogotá respondió cesando al encargado de negocios boliviano

La crisis diplomática entre Colombia y Bolivia dio este miércoles un nuevo paso después de que el Gobierno de Gustavo Petro respondiera a la expulsión de su embajadora en La Paz cesando las funciones del encargado de negocios boliviano en Bogotá, Ariel Percy Molina Pimentel.

El Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano justificó la decisión «por reciprocidad», tras la medida adoptada por Bolivia contra la embajadora Elizabeth García. La Paz acusó al presidente colombiano de interferir en asuntos internos bolivianos después de unas declaraciones realizadas el pasado domingo sobre las protestas que atraviesa el país andino.

Petro afirmó entonces que Bolivia vive una «insurrección popular» como «respuesta a la soberbia geopolítica», en referencia a las movilizaciones promovidas por sindicatos, sectores campesinos y grupos afines al expresidente Evo Morales.

La crisis boliviana comenzó a principios de mes por reclamaciones salariales, problemas de abastecimiento de combustible y el rechazo a varias reformas impulsadas por el Gobierno. Sin embargo, las protestas han derivado en peticiones de dimisión contra el presidente Rodrigo Paz, que apenas lleva seis meses en el poder.

Las declaraciones del mandatario colombiano provocaron una dura respuesta desde La Paz. El presidente boliviano aseguró que Petro ha puesto «su ideología» por encima del respeto institucional entre países y calificó sus palabras como «un ataque a la democracia».

Tras la escalada diplomática, la Cancillería colombiana negó cualquier intención de injerencia y defendió su compromiso con la soberanía de los Estados y la no intervención.

Pese al deterioro de las relaciones, Petro ofreció la colaboración de su Gobierno —que concluye el próximo 7 de agosto— para contribuir a una salida pacífica de la crisis y pidió que «no haya presos políticos en ninguna parte de las Américas».

Las protestas y bloqueos continúan, especialmente en La Paz y El Alto, donde participan sindicatos, campesinos aimaras y sectores próximos a Evo Morales.

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