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Un avión de AirBaltic en el aeropuerto de Tallin, Estoniax.com/tony_vido

La suplantación de GPS, la guerra invisible que pone en riesgo a la aviación civil en el Báltico

Los casos en la región del Báltico se dispararon de 17.243 en 2024 a 59.447 en 2025, según muestran las cifras de SkAI Data Services

un nuevo incidente que muestra a una aeronave en un punto del mapa a miles de kilómetros de donde en realidad está ha puesto en relieve los riesgos que enfrenta la transporte aéreo en la zona del Báltico.

Un avión de la Fuerza Aérea Real Británica que transportaba al secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, sobrevolaba la semana pasada Estonia, cerca de la frontera con Rusia, cuando ocurrió algo extraño.

Según los datos de vuelo examinados por la BBC, el transpondedor del avión comenzó de repente a indicar que se encontraba en pleno territorio ruso, a 300 kilómetros de donde había estado segundos antes.

El sistema de navegación del avión se confundió debido a una suplantación de GPS. Esto ocurre cuando una zona se inunda de señales de radio que imitan las de los satélites GPS. La suplantación suele ser ejecutada principalmente por ejércitos que buscan reducir la precisión de las armas enemigas que utilizan navegación GPS, como misiles de largo alcance y pequeños drones.

Los pilotos de la Real Fuerza Aérea (RAF, por sus siglas en inglés) se vieron obligados a guiar el avión utilizando un sistema de navegación más antiguo y menos preciso que funciona en paralelo al GPS. El Ministerio de Defensa afirmó que la seguridad del avión no se vio comprometida.

Mapa actividad aérea en la zona del mar BálticoCaptura de pantalla del monitor Flightradar24.com

A pesar que este incidente no pasó a más, lo cierto es que los vuelos comerciales se están viendo atrapados en esta guerra electrónica. Los datos compartidos con la BBC por la consultora de aviación SkAI Data Services muestran que más de 100 aviones de pasajeros transmitían ubicaciones incorrectas como consecuencia de la suplantación.

Los mismos datos indican que la suplantación y el bloqueo —otro tipo de interferencia que ahoga las señales de los satélites para impedir que el GPS funcione— están cada vez más extendidos en áreas cercanas a zonas de guerra o donde hay mucha actividad militar, como la región del Báltico, el golfo Pérsico, el mar Rojo, India y Pakistán, y los alrededores de Myanmar.

Los casos en la región del Báltico se dispararon de 17.243 en 2024 a 59.447 en 2025, según muestran las cifras de SkAI Data Services.

Otras rutas aéreas muy transitadas de Europa, Medio Oriente y Asia también han sufrido suplantaciones o interferencias, con una media de más de 800 vuelos afectados al día en todo el mundo este año.

Los riesgos de la suplantación

Uno de los peligros de la suplantación es que, si se engaña a una aeronave para que crea que se encuentra en una ubicación diferente, los pilotos podrían verse obligados a desactivar o ignorar las alertas de sus sistemas de advertencia de colisión con el suelo, afirma Tanja Harter, presidenta de la Asociación Europea de Cabinas de Pilotos, que representa a unos 40.000 pilotos.

Este sistema avisa a los pilotos cuando considera que están a punto de chocar contra el suelo o contra obstáculos como montañas.

Harter afirma que hay muchos informes de pilotos que reciben falsas alertas de «ascenso», incluso cuando vuelan a 37.000 pies de altura.

Los radares que ayudan a los aviones a evitar el mal tiempo también pueden dejar de funcionar, añade Harter quien también alerta de que la combinación de estos problemas «está degradando la red de seguridad a bordo del avión».