Residentes locales junto a los escombro tras el impacto de un dron ruso contra un edificio en Rumanía
Rusia paga su frustración en el frente ucraniano expandiendo la guerra a Europa
Las agencias de Inteligencia occidentales temen que Vladimir Putin ponga a prueba la unidad de la OTAN atacando uno de los países bálticos, las islas suecas y danesas del mar Báltico o el territorio de la alianza en el Ártico
El autócrata ruso, Vladimir Putin, no está contento. Desde hace varios meses, la situación en el frente ucraniano se le ha complicado al Ejército del Kremlin. Así, marzo se convirtió en el primer mes en el que las Fuerzas Armadas ucranianas lograron avanzar más kilómetros cuadrados que los rusos a lo largo de la línea de batalla, algo que no ocurría desde el verano de 2023. Según las estimaciones de los servicios de Inteligencia occidentales, Rusia estaría perdiendo, además, unos 35.000 soldados al mes. A este ritmo, Putin se verá obligado a decretar una nueva movilización forzosa, una decisión que provocaría todo un terremoto dentro de la sociedad rusa, ajena a la guerra en el país vecino.
El actual estancamiento en el frente se debe, sobre todo, a los avances tanto ucranianos como rusos en el uso de aviones no tripulados, que dificultan mucho el avance de las tropas y aumentan el alcance de la llamada «kill zone» o «zona de aniquilación». Asimismo, Kiev ha logrado perfeccionar sus drones de largo alcance, que ya amenazan Moscú, generando un estado de pánico entre sus residentes, quienes, hasta ahora –cuatro años después de que Putin decidiera invadir Ucrania–, no habían sufrido las consecuencias de la guerra en primera persona, al contrario que los kievitas. El pasado 17 de mayo, el Ejército ucraniano lanzó el mayor ataque con aviones no tripulados contra la capital rusa en lo que va de conflicto. En total, Kiev utilizó para su ofensiva hasta 81 de estos aparatos, que acabaron con la vida de tres personas y dejaron 15 heridos.
Entonces, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, justificó la acción diciendo que se trataba de una represalia por los ataques contra su capital, en lo que ya está dando paso a una nueva fase del conflicto conocida como la «guerra de las ciudades». Todo esto acrecienta el miedo en Europa a que, ante la frustración de Putin en su «operación militar especial», aumenten sus amenazas y ataques híbridos contra el Viejo Continente. Un miedo que se confirma con cada dron ruso o ucraniano –desviado por guerra electrónica– que cae o impacta en territorio de la OTAN. Unos incidentes que han ido en aumento estos últimos meses, coincidiendo, precisamente, con las pérdidas del Ejército de la Z en Ucrania.
El último caso, y el más grave, tuvo lugar en la madrugada de este viernes, cuando un avión no tripulado ruso se estrelló contra un edificio de apartamentos en la ciudad fronteriza de Galati, en Rumanía, hiriendo a dos personas y provocando un incendio en el inmueble. «Este incidente representa una escalada grave e irresponsable por parte de la Federación Rusa», denunció el Ministerio de Exteriores rumano. Por su parte, el presidente rumano, Nicusor Dan, convocó al Consejo Supremo Nacional de Defensa y advirtió de que su país tomará las «medidas proporcionadas» en relación con la Federación Rusa, sin entrar en más detalles.
Las alarmas también sonaron dentro de la Unión Europea y la OTAN. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó de que el Kremlin está tendiendo a los aliados «una trampa». «La guerra de agresión de Rusia ha cruzado otra línea más», reconoció la alemana. El secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, fue un paso más allá y aseguró que la OTAN «está lista para defender cada centímetro del territorio». El incidente en Rumanía se suma a una larga lista que, desde hace meses, ya engrosan otros países, como Finlandia, Polonia, Estonia, Lituania o Letonia. En este último, de hecho, la crisis de los drones provocó la caída del Gobierno.
No todos son drones rusos, sino que también hay aparatos ucranianos que los rusos desvían mediante interferencias en sus sistemas de navegación y acaban impactando contra países vecinos. El Kremlin ha aprovechado estos episodios para acusar a los países bálticos de usar su territorio para ayudar a Ucrania a atacar Rusia e, incluso, ha llegado a amenazado con bombardear «centros de toma de decisiones» en Letonia.
El Ministerio de Defensa ruso también publicó recientemente las direcciones de las empresas que supuestamente colaboran con Kiev en la producción de drones en ocho países europeos, advirtiendo de «consecuencias impredecibles» y una «fuerte escalada» si no cesa la ayuda militar a Ucrania. Ante este escenario de creciente tensión, las agencias de Inteligencia occidentales advierten de que Rusia podría poner a prueba la cohesión de la OTAN atacando uno de los países bálticos, las islas suecas y danesas del mar Báltico o el territorio de la alianza en el Ártico.