Delcy Rodríguez y Nicolás Maduro cuando trabajaban codo con codo
Maduro y Alex Saab, obligados a pagar 314 millones dólares por torturar a tres estadounidenses
Los demandantes sufrieron palizas, aislamiento, descargas eléctricas y extorsión mientras el dictador venezolano planeaba usarlos como moneda de cambio por su testaferro
El juez federal del Distrito Sur de Florida, Darrin P. Gayles, ha ordenado al dictador venezolano Nicolás Maduro, al empresario y testaferro colombiano, Alex Saab, y a otros cinco demandados, a pagar una indemnización de 314 millones de dólares a tres ciudadanos estadounidenses encarcelados y torturados en Venezuela.
De acuerdo con la agencia de noticias estadounidense, The Associated Press, la decisión fue emitida este martes por el juez federal que dictó sentencia contra Maduro, Saab, otros cinco altos funcionarios venezolanos y el Cartel de los Soles –red criminal de narcotráfico y corrupción dentro de la Fuerza Armada Nacional Boliviana– después de que ninguno de ellos respondiera a la demanda presentada por las víctimas.
Aún no se sabe con certeza si los demandantes, Jerrel Kenemore, Jason Saad y Edgar Marval, cobrarán finalmente los 314 millones de dólares (275 millones de euros aproximadamente). La ejecución de las sentencias contra funcionarios extranjeros son complicadas. Dependen de la localización de activos que puedan ser incautados legalmente en Estados Unidos u otras jurisdicciones.
Actualmente, Maduro se encuentra en un centro de detención federal en Nueva York junto a su esposa, Cilia Flores, a la espera de un juicio. Tras la captura del dictador venezolano el 3 de enero, el empresario colombiano Alex Saab a vuelto a las celdas estadounidenses. El testaferro de Maduro, de colaborar con la justicia, podría ser una pieza clave en el juicio contra el exlíder chavista.
El fallo judicial «olvida» a Delcy Rodríguez
Aunque en un origen, Delcy Rodríguez figuraba como acusada, el juez no ha dictado sentencia contra la «presidenta interina» de Venezuela.
En abril, sus abogados comparecieron ante un tribunal federal solicitando la desestimación de la demanda bajo el argumento de que Rodríguez goza de inmunidad frente a juicios civiles al ser reconocida internacionalmente como jefa de Estado de Venezuela.
La sentencia deja abierta la posibilidad de que el litigio contra Delcy Rodríguez continúe por separado.
Los demandantes refutan esa afirmación, argumentando que la inmunidad soberana no debería eximirla de responsabilidad.
El horror que vivieron los demandantes
La pesadilla del informático Jerrel Kenemore, uno de los tres estadounidenses torturados, empezó tras ser secuestrado por varios hombres armados cerca de la frontera entre Colombia y Venezuela en marzo de 2022. Los secuestradores lo entregaron a las autoridades venezolanas y fue acusado falsamente de espionaje.
El régimen de Maduro le sometió a repetidas palizas, aislamiento prolongado, privación de alimentos, agua contaminada y «tortura blanca», un tipo de tortura psicológica que consiste en la extrema privación sensorial. Fue obligado a inhalar pintura y vapores de gasolina. Estas condiciones infrahumanas le provocaron ataques de pánico, insomnio, úlceras estomacales y daño nerviosos permanente en las muñecas y las manos.
Edgar Marval, un empresario de Florida que mantenía relaciones comerciales con Venezuela, afirmó que la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) lo golpeó repetidamente fracturándole la espalda. Le aplicaron descargas eléctricas y lo amenazaron de muerte mientras extorsionaban a su esposa. Fue obligado a entregar las contraseñas de sus cuentas bancarias en Estados Unidos. Le acusaron de terrorismo falsamente. Supuestamente los agentes encargados de la investigación colocaron granadas y municiones en su casa para apoyar la acusación.
Además, su esposa afirma que las autoridades venezolanas les confiscaron propiedades familiares. Llamaban varias veces exigiendo dinero a cambio de perdonarle la vida a su marido.
Jason Saad, originario del estado de Alabama, había vivido y trabajado en Venezuela durante varios años. En 2022, cuando se encontraba en un mercado local, fue rodeado por agentes de la DGCIM a grito de «terrorista».
Según la demanda, pasó 557 días encerrado sin acceso a un abogado ni a una audiencia judicial. Durante un traslado a bordo de un avión militar, declaró que los agentes lo obligaron a adoptar una postura que casi le disloca el hombro y le produjo daños permanentes en los tendones del brazo. A pesar de las complicaciones de salud que el encarcelamiento le produjo, se le negó cualquier atención médica.
Los beneficiarios del fallo estuvieron detenidos en Venezuela hasta diciembre de 2023, cuando fueron liberados como parte de un acuerdo secreto entre la Administración de Joe Biden y el régimen chavista. A cambio, Estados Unidos excarceló a Alex Saab, acusado de presuntos cargos de lavado de dinero y de estrecho colaborador de Maduro.
Según la demanda, las detenciones no fueron arrestos aislados, sino parte de una estrategia deliberada de Maduro para utilizar a ciudadanos estadounidenses como moneda de cambio después de que Saab fuera extraditado de Cabo Verde a Estados Unidos en 2021 para enfrentarse a los cargos de los que se le acusaba.