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El disidente cubano Luis Manuel Otero Alcántara se dirige a miembros de la comunidad cubana en el exilio en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad en Miami

El disidente cubano Luis Manuel Otero Alcántara en MiamiAFP

Entrevista disidente cubano

Luis Otero Alcántara: «Lo que pasa ahora en Cuba es un genocidio a cámara lenta, y lo está perpetrando la dictadura»

En julio de 2021 fue condenado a 5 años de prisión. Hizo varias huelgas de hambre. Una vez cumplida la pena en julio de este año fue obligado a exiliarse

Luis Manuel Otero Alcántara, es pintor, performer, artista cubano de 38 años, uno de los disidentes mas destacados contra el régimen. Como fundador y militante del Movimiento San Isidro fue perseguido y arrestado numerosas veces.

En julio de 2021, durante las masivas protestas, fue condenado a 5 años de prisión. Hizo varias huelgas de hambre. Una vez cumplida la pena en julio de este año fue obligado a exiliarse. Hoy vive en Miami y en entrevista con El Debate cuenta la dramática situación de Cuba y las posibilidades de un cambio político en la isla.

–Has estado 5 años preso por «desacato», «desordenes públicos» y «propaganda anticonstitucional». ¿Cómo logra el régimen cubano convertir a artistas en criminales?

–La dictadura no necesita aprobación de nada ni de nadie, ni para matar personas. A García Lorca lo mató la dictadura española. Hay miles de historias que demuestran que las dictaduras pasan por encima de todo. Las dictaduras nunca necesitan responderle de nada a nadie, ni a la legalidad, ni a otros estados que pudieran intervenir, ni mucho menos ante instituciones internacionales. La dictadura hace lo que quiere con los seres humanos dentro de la isla.

–¿Hay todavía margen de libertad de expresión hoy en Cuba?

–Yo creo que la libertad de expresión en Cuba se lo pelea la gente, la lucha la gente. Cuando nosotros empezamos en el Movimiento San Isidro, cuando yo empecé a trabajar, mi propio trabajo artístico, no había libertad de expresión. De hecho, nunca, desde que se instauró la dictadura, ha habido libertad de expresión.

Yo creo que el ciudadano, el artista, el cubano es quien busca las nuevas experiencias para poder expresarse, sobre todo para poder sobre todo conectar con el otro. Porque al final en Cuba, lo que hace la dictadura es dividir a la gente, aislar a las personas. Una de las cosas que genera división es que la gente no se puede expresar. Por tanto, no existe libertad de expresión y lo que existe es solo una resistencia y una rebeldía que buscan y encuentran las grietas para expresarse y para conectar con el otro.

–Has estado en repetidas huelgas de hambre en la prisión. ¿Contra que protestabas? ¿Cómo te trataron?

–Sí, unas seis huelgas. Pero hubo huelgas de hambre incluso antes de la prisión. Entonces teníamos mucho trabajo, mucha pelea, y esa pelea también nos llevó a huelgas de hambre. Recuerdo que en el mismo año 2021, dos meses antes de la prisión, entraron a mi casa y rompieron unas obras de arte, unas pinturas que había hecho. Eso me llevó a hacer una huelga. Dentro de nuestro Movimiento San Isidro, que iniciamos a finales de 2020, también nos acuartelamos en una huelga exigiendo la libertad de Denis Solís, nuestro colega.

Una vez dentro de la prisión, la única manera en que tú sientes que puedes luchar por tu libertad, por tus derechos, es haciendo huelga de hambre, incluso poniendo tu vida en riesgo

A mi me trataron de muchas maneras, incluso otros presos me obligaron a comer, mandados por la policía. La misma policía me torturó, me metieron en un cuarto frío, frío, frío. Te dan un colchón super malo a las 6:00 de la tarde y por la mañana te lo quitan. Por la madrugada te despiertan, te desvisten, te vuelven a vestir, te desvisten, te vuelven a vestir, y así cada dos horas. Es difícil vivirlo. Y eso lo hacen sobre todo para que tú te 'desplantes', como se dice en Cuba, o sea termines la huelga de hambre.

–Cumpliste la condena pero al final fuiste obligado a emigrar. Como otros artistas antes, por ejemplo Hamlet Lavastida. No hay espacio para arte libre ni vida libre para artistas?

–En Cuba hoy mismo no hay espacio para nada libre. No solamente, como dijiste, a Hamlet Lavastida le hicieron emigrar. Hicieron emigrar a todo el Movimiento San Isidro, a artistas, a poetas, a escritores, periodistas, a gente que ahora no puede volver a entrar en Cuba, incluso aunque se les muera un familiar. Hace poco se murió la mamá de un amigo Julio Cesar Llopis y no le dejaron entrar.

Ahora mismo en Cuba no se puede hacer arte libre. Y hablando de la libertad, no es solamente la posibilidad de pintar lo que tú quieras pintar. Se descarta cualquier compromiso con la sociedad, el compromiso con la gente, con Cuba, el compromiso de hacer de Cuba un país mejor, de que Cuba sea un país próspero, con futuro y libre. El arte que se comprometa eso, no tiene cabida en Cuba.

El arte se vuelve político solo cuando verdaderamente se conecta con la gente

Aun así hay gente que dice que sí, que hace arte político dentro de Cuba. Vale, puedes usar incluso la imagen de alguien, de Fidel, Raúl, Díaz-Canel, puedes pintar un cuadro, pero no lo conoce la gente, no le dice nada a la gente. Al final el arte se vuelve político solo cuando verdaderamente se conecta con la gente. Y lo que no se conecta es solo una caricatura política. Cuando cuelgas una obra en la pared, pueden censurártela, bajártela de la pared, pero solo cuando la gente conecta con ese suceso, cuando se produce un cambio de su actitud, surge un arte político.

–En los últimos años tras la revuelta en julio de 2021 se fueron de Cuba cientos de miles de cubanos. ¿Quedará la isla cada vez mas desierta encerrada en una cárcel por un régimen inamovible?

–Sí, en los últimos años se han ido un montón de cubanos. Yo creo que anda por un millón el numero de cubanos los que se han ido en los últimos años. Pero el que se va de Cuba es el que tiene algo de dinero o algo de valor que puede vender, una casa o un carro, pero sobre todo una casa. La gente que tiene dinero o su familia que tiene dinero. En Cuba quedan unos 8-9 millones de personas, que son pobres, gente que no tienen donde escaparse.

En Cuba no hay agua para beber. La gente hacen agujeros en el suelo para sacar el agua. Hay aire para respirar pero es toxico, literalmente. Los basureros están en cada esquina, el aire es fétido, lleno de humo de la basura quemándose. El medio ambiente está contaminado. Hace un ano hubo un escape de gas, el aire olía a gas. La gente protestaba, pero nadie responde por eso.

Entonces, lo que pasa ahora en Cuba es un genocidio a camara lenta, y lo esta perpetrando la dictadura.

–Cabe imaginar un cambio pacífico, una transición a la libertad y democracia? Tiene recorrido algún dialogo con el régimen? o ¿Cuba esta condenada a agonizar hasta que se produzca una revolución violenta y sangrienta?

–Yo creo que un cambio pacífico en Cuba no va a pasar. Incluso si el pueblo sale pacifico a las calles protestando, el régimen lo va a ahogar en sangre. La gente tendrá que resistir pacíficamente, pero si el régimen ha de matar personas, las matará. De hecho, el 11 de julio de 2021 el régimen mató personas.

Un estallido social que sea definitivo para la caída del régimen, va a generar sangre y muertes. Ahora ya veremos si la gente va a ser capaz de luchar y de sacrificarse por su propia libertad y por la libertad del otro. Pero aun cuando sea un estallido pacífico, el régimen no se va a dejar sacar del poder.

–Entonces ¿habrá para los cubanos «Patria y Vida» o solo «Patria o Muerte»?

–Yo creo primero en el sacrificio y en el trabajo. Creo que hay que sacrificarse, que hay que trabajar, y sobre esa base lograr la libertad, la patria y la vida. Habrá que sacrificar cosas. Me encantaría estar en ese lugar donde haya que dar la vida. Yo la daría.

Me encantaría estar en ese lugar donde haya que dar la vida. Yo la daría

Pero creo en el trabajo, en el sacrificio, en la construcción. Los edificios, las instituciones, todo lo construyen los seres humanos. Algunos no creen que eso pueda ser posible, pero yo sí creo que los seres humanos pueden deconstruir y construir todo. Y a partir de ahí estamos conectados en una patria y con la vida.

La patria no es un objeto puesto en una urna de cristal. Yo creo que la patria es ese cubano que camina por las calles, la madre que ahora mismo no puede comprarle un par de zapatos a los hijos o darle comida a los hijos, o los hijos que no tienen esperanza en Cuba. Para mí, la patria es el que sufre, ese niño sin esperanza en Cuba.

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