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Granja eólica de Inch Cape en Escocia

Granja eólica de Inch Cape en Escocia@reNEWS_

Pekín financia el activismo climático en Reino Unido, donde un tercio de las empresas eólicas ya son chinas

El plan del Gobierno británico para alcanzar las emisiones netas cero para 2050 implica una dependencia inevitable de las empresas chinas, que dominan las energías renovables

para el año 2027 se producirán en el Reino Unido alrededor de 5.690 megavatios en parques eólicos marinos que son propiedad parcial de empresas chinas o que mantienen relaciones de larga data con importantes proveedores vinculados a Pekín, según detalla una investigación del diario británico The Times.

El plan del Gobierno británico para alcanzar las emisiones netas cero para 2050 implica una dependencia peligrosa de las empresas chinas, que dominan las energías renovables y suministran más del 80 % de la fabricación de paneles solares y la producción mundial de celdas de baterías.

Un logro sin duda de algunos grupos de presión ecologistas que también están vinculadas con el Partido Comunista Chino (PCCh). Kate Hampton, directora ejecutiva de la Children's Investment Fund Foundation (CIFF), que dona millones a organizaciones ambientalistas como ClientEarth, ha recibido un «premio a la amistad» de Pekín y forma parte del comité medioambiental de la iniciativa china de la Franja y la Ruta.

CIFF está registrada como organización no gubernamental extranjera en China y ha donado 11 millones de libras esterlinas a Energy Foundation China (EFC), una organización benéfica que apoya la transición hacia las energías renovables y que emplea a antiguos funcionarios del Partido Comunista Chino.

El año pasado, el senador estadounidense Ted Cruz alegó que EFC formaba parte de una red que financiaba a activistas para socavar la independencia energética estadounidense. Por esa razón, la Administración del presidente Donald Trump ha frenado las inversiones chinas en proyectos eólicos en Estados Unidos y ha criticado «los horrendos» molinos que se erigen en el mar cerca de Escocia.

¿Reino Unido en la boca del lobo?

De acuerdo con The Times, para el próximo año más de un tercio de la capacidad de los parques eólicos marinos en el Reino Unido será producida en instalaciones vinculadas a empresas chinas, incluidas organizaciones incluidas en la lista negra de Estados Unidos por sus vínculos con el Ejército Popular de Liberación.

Diez de los quince mayores proveedores de turbinas eólicas del mundo son chinos

Expertos consultados por el medio británico advirtieron que el dominio chino sobre la infraestructura de energías renovables podría otorgar al régimen comunista de Pekín el poder de perturbar el sector energético británico cuando así lo deseen.

Un informe suscrito por Michael Collins, antiguo subdirector de estrategia de seguridad nacional de la Oficina del Gabinete, publicado en abril, afirmaba que la dependencia de la tecnología verde china dejaba a las naciones europeas vulnerables a los ciberataques, las restricciones comerciales y el espionaje.

Según Collins, los países corrían el riesgo de «caer inconscientemente en un escenario en el que de repente se enfrentaran a un grave problema de seguridad nacional».

El informe también advertía de la posibilidad de un ataque a gran escala que podría utilizar interruptores de seguridad para desactivar la tecnología de forma remota.

Por su parte, Laura Murphy, profesora de derechos humanos de la Universidad Sheffield Hallam, señaló que el dominio chino en la fabricación de energías renovables hace imposible evitar a sus empresas en las cadenas de suministro gracias a los subsidios estatales que les permiten ofrecer precios más bajos que los proveedores occidentales.

«Puedes depender de ellas para las turbinas, pero si construyes tus propias turbinas, dependes de China para las baterías y los componentes; y si avanzas aún más en la cadena, dependes de China para los minerales», explicó Murphy.

La profesora agregó a The Times que «muchas empresas chinas están supeditadas al Estado, así que si Pekín lo dice, tienen que hacer lo que les dicen: transferir datos o incluso cambiar sus operaciones». Y es que según la legislación china, todas las organizaciones y los ciudadanos deben cooperar con los servicios de Inteligencia nacionales.

«Este es un tema sumamente preocupante. Si a Pekín no le gusta algo que haga Reino Unido con respecto a Taiwán, por ejemplo, teóricamente tiene el poder de retrasar el acceso a repuestos o, peor aún, de cerrar partes de la infraestructura que controla».

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