Fundado en 1910
Lidia Fernández
ReportajeLidia FernándezLublin (Polonia)

Así son los refugios que prepara Polonia en caso de que escale la guerra

Entre alertas aéreas, refugios y reservas de víveres, Lublin convive con la incertidumbre de una guerra que amenaza con extenderse más allá de Ucrania

Refugio de guerra en Lublin (Polonia)

Refugio de guerra en Lublin (Polonia)

Lublin es una región del este de Polonia, a 90 kilómetros de Ucrania, y desde que empezó la invasión rusa en 2022 vive con la paradoja que resume la nueva realidad de seguridad en el país centroeuropeo: la guerra en Ucrania no se libra en su territorio, pero la posibilidad de que sus consecuencias crucen la frontera forma parte de la vida cotidiana.

Los ciudadanos de esta región llegan a recibir hasta seis alertas diarias por posibles amenazas aéreas. La proximidad del conflicto obliga así a medir la seguridad no solo en términos de defensa militar, sino también en la capacidad de alertar y proteger a los civiles. Estas alertas sitúan a la población ante una pregunta que Europa llevaba décadas sin afrontar con semejante urgencia: cuánto tiempo tendría para reaccionar si el peligro dejara de ser una advertencia y se convirtiera en un ataque. El riesgo no es una hipótesis completamente abstracta. En julio de 2026, un misil de crucero ruso cayó en una zona rural del voivodato de Lublin tras una incursión en el espacio aéreo polaco, sin causar víctimas.

La respuesta de Varsovia tiene una dimensión tan material como simbólica: antes de que termine 2026, el Gobierno prevé señalizar más de 86.000 puntos de refugio repartidos por el país. No serán 86.000 búnkeres construidos de nueva planta, sino de espacios identificados en edificios, aparcamientos subterráneos, sótanos y otras infraestructuras que puedan ofrecer protección en determinadas emergencias. Polonia está tratando de convertir la preparación civil en una parte visible de su respuesta a un entorno de seguridad deteriorado; la cuestión de fondo es si la señalización y la planificación avanzarán al mismo ritmo que la capacidad efectiva de proteger a quienes, como los habitantes de Lublin, reciben avisos sobre amenazas que no pueden controlar.

Guillermo es de Tenerife y vive en la ciudad desde hace veinte años. Ha visto como la ciudad se desarrollaba al mismo ritmo que lo hacía el país en general. Tiene mujer e hijos y nos cuenta que, aunque la ciudad hace vida normal, la gran mayoría ha empezado a desconfiar de lo que pueda llegar a pasar. Sobre todo, a partir de los mensajes de alerta que reciben de parte del Centro Gubernamental de Seguridad (Rządowe Centrum Bezpieczeństwa, RCB), dependiente del primer ministro, y que coordina la información sobre riesgos y activa las alertas SMS conocidas como Alert RCB: «Estamos recibiendo muchos mensajes de alerta de la guerra en Ucrania. Son tantos los que recibimos que yo recuerdo el cuento del lobo. Que viene el lobo, que viene el lobo… y entonces yo no sé. Los polacos son como muy organizados, muy serios, se lo toman todo muy en serio. Los ensayos de emergencias lo hacen todo divinamente bien, la administración funciona muy bien. Pero yo creo que hay un exceso de celo a la hora de advertir o de simular de lo que pudiera venir de la guerra en Ucrania».

–¿Tiene miedo la gente?

Mi mujer la primera. Ella está haciendo acopio de alimentos, de agua, de gasolina. Otros se lo toman como yo porque si pasa algo no va a dar tiempo de salir corriendo. Pienso yo que los abastecimientos de alimentos, de gasolina, de las cosas principales van a fallar.

Refugios

Las instalaciones previstas para la protección de la ciudadanía deben estar debidamente señaladas mediante el símbolo internacional de protección civil: un triángulo azul sobre un fondo naranja. La señal debe incluir, además, una inscripción en polaco que identifica el tipo de instalación, conforme al artículo 105 de la Ley de Protección de la Población y Defensa Civil. El Gobierno polaco distingue entre refugios diseñados para proporcionar un nivel elevado de protección, estructuras de protección más sencilla y espacios de acogida temporal. Estos últimos deben adaptarse a las condiciones técnicas establecidas en la normativa nacional; la ubicación bajo tierra, por sí sola, no garantiza que un espacio resista un impacto directo.

En cuanto a la ciudad de Lublin, actualmente cuenta con 1.351 puntos de refugio registrados. El director de Crisis y Salvamento de la ciudad, Dariusz Krzystofik, nos enseña el que está situado en el subterráneo de la Compañía de Autobuses (MPK). «Este en concreto está preparado para 200 personas y para ser utilizado de forma ininterrumpida durante 72 horas».

–¿De qué instalaciones dispone?

Disponemos de todo lo necesario para que las personas que lo necesiten puedan protegerse aquí con los servicios de primera necesidad. Dispone de literas, ropa de cama, frigoríficos, baños, material sanitario…

–¿Puede contaminarse el refugio por el aire exterior?

Dispone de una habitación independiente con filtros que limpia el aire que entra desde el exterior al interior del refugio.

–¿Y en caso de que tenga que ser evacuado el refugio?

En ese caso, podremos sacar alrededor de 200 personas en poco tiempo a través de este pasillo subterráneo que nos lleva al exterior para que la gente pueda salir.

Cómo acceder a las instalaciones, cuánto tiempo puede permanecer una persona en ellas y qué condiciones deben garantizarse para proteger a quienes buscan amparo, son instrucciones concretas, sin embargo, de los planes oficiales hasta su aplicación práctica hay un gran margen de error dependiente de la situación o amenaza.

En Lublin, a escasa distancia de la frontera ucraniana, la capacidad de respuesta ante una emergencia no depende únicamente de las alertas o de la existencia de lugares señalizados, sino también de que la población sepa cómo actuar cuando suenan. Fuera de estos espacios, la inquietud adopta otra forma: almacenar alimentos y otros productos básicos ante la posibilidad de que el conflicto se extienda. Entre los refugios que Polonia identifica y los víveres que algunos ciudadanos guardan en sus casas se dibuja una misma pregunta, todavía sin respuesta definitiva: hasta qué punto puede prepararse una sociedad para una amenaza cuyo alcance y evolución no controla.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas