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Un décimo roto o mojado puede seguir siendo válidoFlickr

¿Es válido un décimo roto o mojado? Esto dice la normativa

Conviene recordar que los décimos manipulados, alterados o incompletos no son reconocidos como válidos

La duda aparece cada año con la misma frecuencia que los nervios previos a los grandes sorteos: ¿qué ocurre si un décimo se rompe, se deteriora o se moja? Aunque pueda parecer un contratiempo irreparable, la normativa de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) establece con claridad qué situaciones permiten cobrar el premio y cuáles pueden llegar a impedirlo.

En primer lugar, la validez del décimo no depende de su perfecto estado físico, sino de que permita verificar con claridad los datos esenciales: número, serie, fracción, fecha del sorteo y códigos de seguridad.

Un décimo roto, por tanto, puede seguir siendo válido siempre que todas estas partes sigan siendo legibles y pueda confirmarse que no ha sido manipulado. En estos casos basta con acudir a una administración oficial para que lo revisen y, si no hay dudas, gestionar el cobro con normalidad.

En el caso de los décimos mojados ocurre algo similar. El papel utilizado por SELAE está diseñado para resistir la humedad ocasional, por lo que un resbalón ocasional o una gota accidental de agua no inutilizan automáticamente el boleto. No obstante, si la tinta se ha corrido hasta el punto de impedir la identificación o si el soporte se ha deformado gravemente, el décimo pasará a considerarse deteriorado.

¿Qué pasa si el deterioro es serio?

En estos casos, el procedimiento es claro: la administración remitirá el décimo a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), encargada de realizar un análisis técnico. Allí se comprobará si el boleto es auténtico y si coincide con la numeración registrada en los sistemas de SELAE. Si la verificación es positiva, el premio podrá cobrarse; si no, el décimo se considerará inválido.

Por último, conviene recordar que los décimos manipulados, alterados o incompletos —por ejemplo, aquellos a los que les falta un fragmento importante— no son reconocidos como válidos. También se rechazan los boletos cuya autenticidad no pueda acreditarse de forma concluyente.