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El protocolo de actuación se activa de inmediato para garantizar la absoluta transparenciaEduardo Parra | Europa Press

Lotería de Navidad 2025

¿Qué pasa si una bola se cae en el sorteo de la Lotería de Navidad?

Lejos de ser un momento de caos, se trata de una interrupción controlada donde prima la seguridad de que el azar no ha sido manipulado

En el meticuloso desarrollo del sorteo de la Lotería de Navidad, donde cada movimiento está pautado al milímetro, la caída de una bola es uno de los incidentes más temidos por los niños de San Ildefonso, pero también uno de los más habituales y previstos por la organización.

Cuando una de estas pequeñas esferas de madera de boj se escapa de las manos de los niños o del sistema de extracción de los bombos, el protocolo de actuación se activa de inmediato para garantizar la absoluta transparencia y validez del sorteo. Lejos de ser un momento de caos, se trata de una interrupción controlada donde prima la seguridad de que el azar no ha sido manipulado, ya que el sorteo se emite en directo y ante la atenta mirada de millones de espectadores.

En el instante en que la bola toca el suelo o la moqueta del Teatro Real, el ritmo del cántico se detiene. La regla de oro es que la bola no puede desaparecer de la vista de nadie. El niño o la niña responsable, a menudo asistido por uno de los claveros o personal de Loterías y Apuestas del Estado que supervisan las mesas, debe localizarla y recogerla inmediatamente.

No basta con volver a cantarla. Antes de continuar, la bola debe ser mostrada a la mesa presidencial y a las cámaras de televisión. Este gesto es fundamental: sirve para certificar ante el notario y el público que la bola recuperada es exactamente la misma que salió del bombo y que no ha habido ningún «cambiazo» ni manipulación durante el accidente.

Apenas 18,8 milímetros y 3 gramos

Una vez verificada su identidad y comprobado que el número o el premio son legibles y correctos, la bola se inserta en el alambre correspondiente de la tabla, y el sorteo se reanuda con normalidad.

Hay que tener en cuenta que este tipo de incidentes es comprensible debido a la naturaleza física de las bolas: miden apenas 18,8 milímetros y pesan 3 gramos, lo que, sumado a los nervios de los pequeños y al sudor de las manos, las convierte en objetos muy resbaladizos.

Por lo general, cuando esto ocurre, el público del Teatro Real reacciona con una ovación cerrada para animar al niño, transformando un momento de tensión en una anécdota entrañable que humaniza el sorteo.