Las cajas de cambio manuales se están quedando obsoletas
Conducción
Tres razones por las que las marcas no quieren que compremos coches con cambio manual
La gran mayoría de los modelos a la venta en la actualidad ni siquiera ofrecen la alternativa del cambio manual
Hace menos de una década que casi el 90 % de los coches que se vendían en España tenían cambio manual. Este tipo de cambio era el preferido en nuestro mercado, que siempre se ha mostrado contrario a las cajas automáticas, incluso en vehículos de supuesta gama premium.
Se trataba de un opcional caro y reservado a coches de alta gama, que directamente ni se vendían con cambio manual. Esto es justo lo contrario a lo que pasaba en otros mercados como en los Estados Unidos, donde las cajas de cambio manuales eran anecdóticas.
Giro inesperado
Hay varios motivos que explican este cambio de tendencia en España, por un lado la globalización del automóvil ha provocado una uniformidad en todo el mundo, por lo cual al final las marcas han optado por la opción con más volumen de ventas, que era la automática.
La electrificación ha obligado a utilizar cambios automáticos de forma generalizada
En paralelo, la electrificación es incompatible con los cambios manuales. Para empezar los coches eléctricos no tienen caja de cambios como tal, mientras que los híbridos los había con cambio de tipo variador continuo, como los Toyota, y más recientemente con cajas automáticas de doble embrague, como Hyundai y Kia. Sería impensable la inversión económica necesaria para desarrollar un híbrido con cambio manual.
Costes y fiabilidad
Mas allá de la electrificación, los costes han sido uno de los motivos más importantes para los fabricantes a la hora de optar por los automáticos.
Lógicamente, aunque aquí el cambio automático se vendiera como un extra que podía llegar a los 3.000 euros, es más barato de fabricar que una caja de cambios manual, que obliga a incluir elementos inexistentes en el cambio automático como el embrague y similares.
Sección de una caja de cambios automática
En el fondo se trata de una simplificación mecánica, pues la caja de cambios automática es un bloque normalmente sellado, lo que simplifica la fabricación y el mantenimiento.
¿Y el consumo...?
Por último hay que tener en cuenta que las cajas de cambio modernas no solo no gastan más que las manuales, sino que llegan a homologar consumos inferiores que éstas, y hay que recordar la presión a la que está sometiendo Europa a los fabricantes para que reduzcan sus emisiones.
De cara al consumidor es la evolución lógica, salvo casos muy especiales en los que por deportividad o incluso por miedo a los automáticos preferimos cambios manuales. Lo normal es optar ya por cajas de cambio automáticas, que entre otras ventajas carecen de mantenimiento prácticamente y, por supuesto, tienen un gasto inferior en componentes como el embrague y mayor fiabilidad.