Kin Jon-un viaja en Mercedes acompañado por dos docenas de guardaespaldas

Kin Jon-un viaja en Mercedes acompañado por dos docenas de guardaespaldas

Historia

Así robó 1.000 coches de lujo el abuelo del dictador coreano Kim Jong-un a un fabricante europeo

La historia de Corea del Norte está llena de anécdotas difíciles de creer, de no ser porque en este caso la factura de estos 1.000 coches llega puntual cada año al Gobierno del país asiático

Por todos es conocido el gusto por el lujo europeo que caracteriza a la familia del dictador coreano. Hace cuestión de meses Kim Jong-un dejó ver su espectacular Mercedes mientras su chófer lo rozaba al aparcarlo dentro del tren que lo transporta hasta los pocos países que le reciben, pues la valentía no es una de sus mayores virtudes y no se atreve a subirse a un avión.

Marcha atrás

Pero esta historia comienza en 1974, en plena guerra fría, cuando el mundo se dividía entre los países de la órbita de la Unión Soviética, los países pro Norteamérica y los conocidos como no alineados, que habían decidido no meterse en líos.

Aún quedan docenas de Volvo circulando por Corea

Aún quedan docenas de Volvo circulando por Corea

En este caso, Suecia trataba de nadar entre dos aguas y negociaba a ambos lados del telón de acero, lo que le costó caro a alguna de sus empresas, en este caso a la firma Volvo.

Mil volvo sin pagar

Kim Il-sung, abuelo de Kin Jong-un, asistía impotente al espectáculo dantesco que suponía que tanto él como la clase dirigente del país iba a tener que desplazarse en carro de bueyes ante la falta de vehículos motorizados que les sirvieran para los actos de representación.

La capital de Corea del Norte está Lena de ellos

La capital de Corea del Norte está llena de ellos

Nadie sabe cómo el dictador se hizo con una flota de Mercedes de W116, posteriormente conocido como Clase S, que usaba él mismo y los miembros del partido. En paralelo negociaba con Volvo el que fue uno de los engaños más grandes de la historia del automóvil.

Pago en especie

Kim Il-sung, el citado abuelo, realizó un pedido de una flota de 1.000 unidades de W-114 directamente con los suecos de Volvo. Un modelo que ya entonces estaba en fin de vida y los responsables de la firma mandaron encantados. Ante la falta de liquidez financiera, el anciano les prometió realizar el pago en especie, recurriendo a sus minas de cobre y zinc.

Kim Il-sung a la izquierda, la factura pasa de padres a hijos

Kim Il-sung a la izquierda, la factura pasa de padres a hijos y ninguno paga

Lo cierto es que los coches llegaron impolutos a la ciudad y fueron descargados sin que la marca sueca nunca más volviera a saber del Gobierno del dictador coreano…

A día de hoy los coches siguen en funcionamiento en la capital de Corea del Norte, la economía de auto subsistencia les ha hecho mantenerlos como pueden, mientras el Gobierno sueco envía una factura anual a la que añade los intereses, cuyo importe supera ya los 300 millones de euros.

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