La firma Tesla es una de las más afectadas por la decisión
Mercado
Algunas multinacionales ya eliminan los coches eléctricos de sus flotas y vuelven a los de gasolina
Cuando el sector del coche eléctrico debería viajar ya a velocidad de crucero, la realidad es que las cifras de venta distan mucho de las previstas
Si preguntáramos a un médico nos diría que la radiografía de los coches eléctricos «no pinta bien», un enfermo con un diagnóstico incierto.
Todo parece indicar que el automóvil acabará siendo eléctrico, al menos en los mercados más poderosos del mundo, pero el problema es que a día de hoy el diagnóstico no acaba de acertar con su dolencia, y cuando las ventas deberían estar creciendo a la velocidad de un cohete, no sólo no crecen sino que flojean preocupantemente.
Las ventas flojean
Si hace sólo unos meses un estudio de la reputada S&P Global Mobility indicaba que uno de cada dos compradores particulares de coche eléctrico no repetiría su adquisición y mostraba su determinación por volver a los coches de combustión, ahora son las empresas las que marcan el camino.
Que las empresas vuelvan a la combustión no es una buena noticia para el sector
Y no hablamos de cualquier empresa, sino de la segunda alquiladora mundial por volumen de negocio, Hertz, la que ha anunciado su intención de desinvertir 20.000 coches eléctricos que tiene actualmente en los Estado Unidos y sustituirlos por coche de combustión, en concreto por coches con motor de gasolina.
Dame más gasolina
Hablamos de que hasta el mes pasado uno de cada tres coches que ofrecía la firma en los Estados Unidos era eléctrico, pero dos motivos fundamentales le han llevado a tomar esta drástica decisión con la que espera recaudar en torno a los 250 millones de euros para sanear su cuenta de resultados.
Las firma se había comprometido ya a comprar 100.000 vehículos Tesla y 65.000 Polestar durante los próximos cinco años, una cifra que seguro que va a cambiar de forma radical en breve.
Hertz renegociará la compra de más de 100.000 Tesla
Los motivos son muy sencillos de entender, por un lado el elevado precio de sus reparaciones lastra su cuenta de resultados de forma muy importante y por otro, el factor decisivo es que los clientes no quieren alquilar coches eléctricos.
Dos barreras insuperables para la firma de rent a car norteamericana que abre un escenario de incertidumbre al sector por lo que está por venir.