Taylor Swift en su flamante Porsche 911 Turbo
Garaje soñado
Taylor Swift: su colección privada de coches y el coqueto utilitario que lleva su nombre
La popular cantante norteamericana sería además una aficionada a los deportivos de altas prestaciones, de los que guarda algunas piezas en su garaje
A sólo horas de los conciertos de la cantante Taylor Swift que van a llenar el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid no para de hablarse de otra cosa: por un lado de la caravana de decenas de camiones que han aparcado junto al Bernabéu, en pleno paseo de la Castellana, para transportar todo el material. Por otro lado los detalles como el hotel en el que dormirá y las medidas de seguridad que van a rodear a la cantante.
Muchas incógnitas
Aún no sabemos en qué coche va a moverse Taylor Swift, aunque lo que sí saltó a la fama recientemente es su afición al automóvil, pues la cantante norteamericana pasa por ser toda una coleccionista de deportivos, pues guarda algunas piezas muy exclusivas en su garaje de Estados Unidos.
El Ferrari 458 es una de las piezas más valiosas de su colección
En concreto, la actriz ha sido vista al volante de vehículos tan espectaculares como un Porsche 911 Turbo de 650 caballos y valorado en 300.000 euros, un Ferrari 458 que alcanza los 350 km/h y cuesta la friolera de 250.000 euros o vehículos algo más modestos como un Toyota Sequoia, un 4x4 a la americana, un Nissan Qashqai e incluso un urbano Nissan Juke.
Toyota Sequoia, otra de las piezas de Taylor Swift
Más allá de cualquier relevancia, la famosa cantante comparte nombre son un modelo que lleva décadas a la venta en todo el mundo, el Suzuki Swift, un nombre que podría traducirse como rápido. Se trata de un coqueto coche urbano (u utilitario) con un precio inferior a los 20.000 euros y que lleva décadas a la venta.
Suzuki Swift, el urbano con el que comparte nombre Taylor
Se habla además de un Audi R8, una Mercedes Clase V y de un exclusivo Mercedes Clase G. E incluso un avión privado tipo jet de la marca Falcon…
Taylor Swift en su Audi R8
En cualquier caso, una colección que está valorada en torno a los dos millones de euros y que resulta espectacular se mire por dónde se mire.