El piloto asturiano es un enamorado de los deportivos
Insólito
El gesto de Fernando Alonso que no hace ninguna gracia en Aston Martin: le pillan conduciendo un Ferrari
No es la primera vez que el piloto asturiano se deja ver al volante de un deportivo de otra marca en el Principado de Mónaco
Aunque no pudieron ganar ningún Mundial juntos, el nexo de unión entre Ferrari y Fernando Alonso va más allá de los circuitos, de hecho su garaje guarda varias piezas que recuerdan su paso por el constructor italiano.
El piloto asturiano ha sido sorprendido en numerosas ocasiones al volate de deportivos de la marca italiana, lo que no hace ninguna gracia en el equipo británico en el que milita actualmente, aunque no pueden hacer gran cosa por evitarlo.
Colección privada
La última ha tenido lugar hace solo unas horas, cuando el piloto ha sido sorprendido al volante de uno de los modelos más populares de la marca italiana aunque nunca fue valorado en su justa medida, pues todos los éxitos se los llevó el modelo del que deriva: el mítico Testarossa.
Fernando Alonso en las calles de Mónaco
De hecho muchos aficionados creen que se trata de una acción de marketing llevada a cabo en colaboración con Ferrari con motivo del lanzamiento del nuevo Testarossa, sin duda uno de los lanzamientos más importantes de los últimos años para el fabricante italiano.
No es muy caro
El 512 fue una ligera evolución del Testarossa en el que la marca italiana cometió un error de libro al cambiarle el nombre, una verdadera pena.
La trasera del Ferrari 512, su parte más conocida
La marca aprovechó para mejorar el interior del vehículo, haciéndolo más amplio y cómodo. En el exterior mejoró también la aerodinámica del deportivo e introdujo detalles de diseño adelantados a su ápoca, como los pilotos traseros oscurecidos, una solución que sigue usándose de manera frecuente en la actualidad.
Este modelo tenía 430 caballos de potencia, con una potencia máxima de 314 kilómetros a la hora y una aceleración de 0 a 100 kilómetros/hora 4,8 segundos. Solo se produjeron 2.260 unidades. Un vehículo discreto si tenemos en cuenta la horquilla de precios que suelen tener los Ferrari de los años 90. Un vehículo con un valor de mercado entre los 250.000 y 350.000 euros en función del momento.