El Plan Moves se ha convertido en una trampa peligrosa
Mercado
«Esto va a explotar»: la burbuja del Plan Moves que puede dejarte con una deuda de miles de euros
Muchos concesionarios adelantan la ayuda estatal como descuento inicial, pero ante la falta de fondos y los retrasos en los pagos, cientos de compradores podrían acabar debiendo miles de euros a los bancos
El Plan Moves, la principal herramienta del Gobierno para fomentar la movilidad eléctrica en España, atraviesa una crisis que amenaza con volverse en contra de los propios consumidores. Lo que comenzó como un incentivo para hacer más accesible el coche eléctrico se ha convertido, según alertan algunos concesionarios, en una burbuja de descuentos ficticios que puede dejar a muchas familias endeudadas.
De 8 meses a 2 años
El mecanismo es sencillo, pero su riesgo, enorme. Para facilitar las ventas, algunos concesionarios están incluyendo la subvención del Moves –4.500 euros para 100 % eléctricos e híbridos enchufables nuevos y hasta 7.500 para los mismos casos, pero entregando un coche antiguo– directamente en la entrada o en el precio final. Es decir, aplican el descuento como si el comprador ya tuviera aprobada la ayuda, aunque en realidad el dinero aún no ha llegado ni está garantizado.
Los concesionarios tramitan el Moves, pero no hay fondos
Los clientes firman así contratos que contemplan un plazo de entre ocho meses y dos años para devolver esa cantidad, a la espera de que la Administración abone la ayuda. Pero el Moves está oficialmente activo, sin fondos disponibles, y los expedientes se acumulan sin resolución desde hace más de un año en algunas comunidades autónomas. Si finalmente las subvenciones no se pagan, los compradores deberán devolver esa cantidad al concesionario o a la financiera, lo que en la práctica se traduce en un préstamo con intereses.
Los clientes firman contratos que contemplan un plazo de entre ocho meses y dos años para devolver esa cantidad
«Nosotros avisamos de que el descuento está condicionado, pero el cliente suele pensar que el Moves está garantizado», explica el responsable de ventas de un concesionario en Madrid. «En realidad, si la ayuda no llega, el dinero lo tiene que poner el comprador. Y con los retrasos actuales, muchos acabarán convirtiendo esa ayuda en un crédito con intereses».
De ayuda a crédito
En la práctica, el Moves está generando un efecto perverso porque los compradores se endeudan creyendo que recibirán una ayuda que puede tardar años o no llegar nunca. En paralelo, los concesionarios se ven atrapados entre la presión por vender y la falta de liquidez derivada de esas ayudas adelantadas. «Es insostenible», resume el gerente de un grupo de concesionarios. «Llevamos meses advirtiendo que esto va a explotar, las marcas nos piden matriculaciones, el Gobierno anuncia fondos que no se transfieren y los clientes creen que es dinero seguro».
Llevamos meses advirtiendo que esto va a explotar
Las comunidades autónomas, encargadas de gestionar el Moves, reconocen los retrasos. Algunas acumulan todavía solicitudes del Moves III, lanzado en 2021, mientras el Ejecutivo ha prorrogado su vigencia hasta finales de 2025 sin aumentar la dotación presupuestaria. Fuentes del sector calculan que hay más de 100.000 expedientes pendientes en toda España y que el dinero disponible apenas cubre una parte.
Colapso burocrático
El resultado es un escenario de incertidumbre que puede frenar precisamente lo que el plan pretendía acelerar: la transición hacia la movilidad eléctrica. Ante el colapso burocrático, algunos compradores están renunciando a solicitar la ayuda y asumiendo el sobrecoste por su cuenta. Otros, sin embargo, se encuentran atrapados en un callejón financiero porque si el dinero del Moves no llega, deberán afrontar pagos de 4.500 o incluso 7.500 euros que no tenían previstos.
Los expertos advierten de que esta situación puede tener consecuencias graves. «Se ha creado una burbuja de expectativas en torno al Moves», señalan desde otro concesionario de la capital. «Muchos hogares están adquiriendo vehículos por encima de su capacidad real de pago confiando en una ayuda que no está asegurada. Cuando descubran que no la van a cobrar, se verán obligados a endeudarse aún más», comenta este vendedor convencido de que el dinero no llegará.
Cuando descubran que no la van a cobrar, se verán obligados a endeudarse aún más
El Gobierno ha prometido simplificar los trámites y acelerar los pagos, pero los concesionarios se muestran escépticos. Mientras tanto, la paradoja crece y las ayudas para hacer más asequible el coche eléctrico están generando el efecto contrario y se han convertido en un riesgo financiero para quienes más las necesitan.
En el sector ya se habla de «la burbuja Moves». Un modelo de incentivo que, en lugar de impulsar el cambio de movilidad, amenaza con dejar un reguero de familias endeudadas y concesionarios al borde del colapso.